LA UME
COMO MARCO DE CRECIMIENTO ECONÓMICO
Santiago
Ubieto
Este trabajo está realizado en el primer
trimestre de 1.999, inmediatamente después de nacer el Euro, en el mismo se
explican y razonan algunas dudas sobre sus efectos en la economía europea y
dentro de ella la española. Hay un cuestionamiento sobre todo por entender que
Europa está muy lejos de ser lo que se suele llamar un Área Monetaria Óptima y
que la moneda única sea en este momento la mejor solución para todos los países
que la han adoptado. No todos los desajustes económicos actuales son achacables
al Euro, pero sí es un hecho que desde hace pocos años las economías básicas,
excluida la británica que no tiene la moneda común, no funcionan bien y eso nos
afecta a todos, pues el mercado único ha incrementado desde hace años los
intercambios intracomunitarios notablemente.
Es innegable que a esos países podría ayudarles
algo una política monetaria y cambiaria más acorde con sus necesidades
actuales, lo cual supondría un perjuicio para otros países. Los datos económicos
recientes de crecimiento, disminución de las exportaciones, incumplimientos de
los pactos de Estabilidad, etc. así parecen indicarlo.
El caso español es peculiar en el conjunto
europeo, dado que mantiene un crecimiento superior, aunque muy inferior al
anterior al Euro, esto teniendo en cuenta que la política económica española,
en lo que tiene cierta libertad, ha funcionado, aunque no deben olvidarse las
ayudas económicas comunitarias que han seguido llegando. no obstante, tal como
se presumía, el diferencial de precios ha ido empeorando año tras año. Nuestra
capacidad innovadora sigue estando en la cola de la europea, tanto en
inversiones como en actitudes, en mentalidad, lo que hace presumir dificultades
y dependencias futuras más acusadas.
En lo que llevamos de año el Euro se ha
apreciado notablemente y, aunque beneficia a las importaciones básicas y por
tanto a la tasa de inflación, las exportaciones ya lo acusan, tanto por esta
razón como por el escaso o nulo crecimiento de nuestros principales clientes.
Todo esto afecta al PIB, como es sabido.
En los países que decidieron no sumarse al
Euro, las cosas van mejor.
Al mismo tiempo se ha evidenciado que la
cohesión política europea no es fuerte y esto tiene consecuencias en las
instituciones económicas, escasamente solidarias, tal como se explica de USA
(Estado Federal), por ejemplo en su sistema tributario.
En estos años de Euro, por lo que a España se
refiere, la diferencia de renta per cápita ha disminuido algo, aunque no
debemos olvidar que España estaba y sigue estando en los últimos lugares. Las
regiones españolas no han reducido sus diferencias entre ellas en renta
disponible, a pesar de las ayudas comunitarias que llegan a las más
desfavorecidas. La tasa de paro se ha reducido notablemente, aunque España es
el país que la tiene más elevada.
Por lo que se refiere a Aragón, se sigue
manteniendo por encima de la media nacional en renta disponible, pero tenemos
varios problemas no resueltos de cara al futuro, el más preocupante el del gran
envejecimiento de la población, sobre todo en Huesca, lo que supone menor
capacidad para crear riqueza y otras consecuencias de difícil solución.
La UME
como marco de crecimiento económico
El artículo 2 del TUE explicita que: "La
Comunidad tendrá por misión promover, mediante el establecimiento de un mercado
común y de la unión europea y monetaria... un desarrollo armonioso y
equilibrado de las actividades económicas en el conjunto de la Comunidad, un
crecimiento sostenible y no inflacionista que respete el medio ambiente, un
alto grado de convergencia de los resultados económicos, un alto nivel de
empleo y protección social, la elevación del nivel y la calidad de vida, la
cohesión y la solidaridad entre los estados miembros". Para alcanzar esos
objetivos, ambiciosos y dispares, se proponen como medios: el establecimiento
de un mercado común y de la unión monetaria.
En este momento estamos en el inicio de la
puesta en marcha de la Unión Monetaria (UM) que desde hace años ha originado
numerosos trabajos en múltiples direcciones, con diferentes enfoques, algunos
de ellos bastante críticos.
El logro de esos objetivos pasa por el
crecimiento económico, que dadas las diferencias del PIB per cápita tanto si se
toman por países (entre los extremos la diferencia es del orden de 1 a 4) como
si se consideran las regiones comunitarias (entre las regiones extremas la
diferencia es del orden de 1 a 6,5), pasa por unas tasas de crecimiento
económico sostenido notablemente elevadas en las regiones más pobres. De lo que
se trata es de ver si para eso resulta adecuada la UM puesta en marcha.
1-
Antecedentes de uniones monetarias.
Algunos ejemplos de uniones monetarias en
Europa pueden ser interesantes como antecedentes, aunque difícilmente
comparables con la actual tanto por la forma que presentaba el sistema
económico como por las áreas abarcadas, por los organismos existentes, por el
propio sistema monetario que había entonces o por las enormes diferencias
institucionales.
-
La Unión
Latina, se puso en marcha en 1.865 por medio de un tratado entre Bélgica,
Francia, Italia y Suiza al que más tarde se adhirió Grecia. Existía un
bimetalismo basado en el oro y la plata, que tuvo un mal funcionamiento al
depreciarse constantemente el valor de la plata respecto al oro. El tratado se
centró en acuerdos de emisión y aceptación de la moneda de los países miembros
respetando la independencia de los bancos centrales; el problema fundamental
que se planteó fue el del señoreaje[1]. En el análisis de las
posibles consecuencias del "free-rider" y del sesgo inflacionista
derivado, se llega a la conclusión de que no se dio. Pudo mantenerse hasta la
Primera Guerra Mundial.
-
La Unión
Monetaria Escandinava, se inició en 1.873 con Suecia y Dinamarca y poco después
también Noruega. Estaba en vigor el patrón oro. Se aceptaron a la par las
monedas de todos los países. Tuvo buen funcionamiento debido a la semejanza de
las economías de los tres países[2]. Funcionó hasta 1.914 de
acuerdo con lo que la teoría hubiese hecho esperar. Se fue deteriorando cuando
empezaron a diferir los porcentajes de crecimiento de cantidad de dinero y
precios, que fue al abandonar el patrón oro.
-
La
unificación alemana[3].
En este artículo se discute la idea de que la moneda única y el banco central
fueron posteriores a la unificación política, al menos cronológicamente, aunque
realmente puede considerarse que no fue así dado que el proceso formal último
fue una medida resultado de un proceso unificador previo, impulsado por la
burguesía[4]hacia una ampliación del
mercado, dadas las peculiaridades de la industrialización alemana.
De los tres casos vistos en uniones monetarias,
dos acabaron fracasando cuando aparecieron choques de una u otra clase, y una
funcionó, la alemana, en la que se dieron una serie de factores relevantes, y
que al analizar estas uniones monetarias, se considera fundamental la
existencia de "un Estado hegemónico local o una trama de vínculos con
influencia suficiente para neutralizar el peligro de inconsistencia"[5], precisa que además de los
factores económicos, organizativos y políticos, debe existir la necesidad de
incentivos, ya sea en forma de estímulos o de sanciones, de restricciones o de
oportunidades.
En el caso alemán el Estado hegemónico fue
Prusia y los incentivos, en este caso en forma de estímulos y oportunidades,
aparecieron con claridad y de manera lógica, sobre todo, a partir de la
"Zollverein".
2-
Áreas Monetarias.
Dado que se ha puesto en marcha la Unión
Monetaria Europea, se trata de ver si el área que abarca esta unión es adecuada
para que funcione de acuerdo con los objetivos establecidos en el art. 2 del
TUE.
Desde un punto de vista estrictamente
monetario, una unión monetaria funciona como cualquier Estado: un Banco
Central, una política monetaria, etc. En la UE la dificultad de la unión
monetaria está, como indica Ahijado[6], en el campo económico
real, dada la heterogeneidad de los distintos miembros.
¿En qué ámbito sería adecuada una moneda
única?. [7]Al analizar en qué
condiciones puede funcionar un tipo de cambio flexible, Mundell plantea cómo
deberían ser las áreas monetarias. Sostiene a favor de tipos de cambio
flexibles el argumento de la estabilización basada en áreas monetarias
regionales con la condición de que dentro de las mismas haya movilidad de
factores y entre las regiones haya inmovilidad, si no es así (movilidad
interna), la flexibilidad del precio exterior de la moneda nacional no
desempeñará un papel estabilizador y habrá inflación y paro en las regiones.
Por razones diferentes y con fines distintos,
Hayek[8]plantea que deben existir
diferentes áreas monetarias que no tienen por qué coincidir con las de las
monedas nacionales.
En un área con moneda única, los ajustes
interregionales, si se hacen por medio de la política monetaria, supondrán
inflación en la región con pleno empleo a cambio de resolver el paro en la
región que tenga ese problema si se logra modificar la relación real de
intercambio entre esas regiones; si hay movilidad de factores el ajuste se
produce de otra forma.
La idea de optimalidad la desarrolla algo más
Mckinnon[9]que entiende como óptima el
área monetaria en la que las políticas monetaria y fiscal y los tipos de cambio
flexibles permiten lograr los objetivos de mantener el pleno empleo, el
equilibrio en los pagos internacionales y la estabilidad de precios internos,
lo que implica una asignación eficiente de los recursos.
El tamaño y características del área monetaria
óptima dependen del grado de apertura de la región, definido por la relación
entre bienes comercializables y no comercializables, ya que influye en el
equilibrio y en la estabilidad de precios. Que predomine una u otra clase de
bienes depende de la especialización del país.
Se añade un matiz importante en lo que se
refiere a la movilidad de factores y es la diferenciación entre movilidad
geográfica de factores entre regiones y la movilidad entre industrias, con las
implicaciones correspondientes.
En cuanto a la política fiscal, suponiéndole
una función compensatoria en renta y paro en un área con regiones
especializadas en la en la producción, debe coincidir con un área monetaria
aunque no sea óptima[10].
Aunque Kenen acepta la movilidad perfecta del
trabajo para definir el área monetaria óptima, parte de que esto no es así en
la realidad y además las economías nacionales están diversificadas, lo que
significa que las variaciones en la relación real de intercambio son menores,
también significa que una caída en las exportaciones origina menos paro que en
una región especializada, lo mismo que afecta menos a la formación de capital.
Que las consecuencias de esa caída en las exportaciones se palíen no significa
que no existan, por lo que la movilidad debe existir para volver a equilibrar
la producción.
Un modelo formal de áreas monetarias óptimas es
establecido por Bayoumi[11]que llega a la conclusión
de que, una vez en funcionamiento un área monetaria, hay incentivos en las
regiones excluidas para entrar ya que los países excluidos son perjudicados y
obtiene mayores beneficios el país que entra que los que ya forman parte del
área monetaria. Hay que destacar que en el modelo elaborado se tienen en cuenta
los criterios considerados necesarios para formar un área monetaria óptima,
siendo lo que acaba impulsando la necesidad de formar parte de la misma el
grado de apertura de las economías que la integran.
Antes de entrar en consideraciones específicas
de la Unión Monetaria Europea, puede ser útil revisar algunas ideas del trabajo
de Sala i Martín y J. Sachs[12]sobre federalismo fiscal
al considerar a EEUU como un área monetaria óptima y poner especial énfasis en
el federalismo fiscal como regulador del buen funcionamiento de dicha área.
Después de calcular las elasticidades de los
impuestos y transferencias federales, llegan a la conclusión de que una región
que sufra un choque adverso, entre la reducción de impuestos federales y las
transferencias recibidas del gobierno federal, la renta disponible desciende
entre un 56% y un 65% de lo que hubiese disminuido sin el sistema federal. Esto
supone la existencia de un sistema tributario federal de naturaleza progresiva,
aunque, por el contrario, Krugman[13]dice que el empleo activo
de la política fiscal estabilizadora es algo inusual en los últimos años.
También señalan Sala i Martín y Sachs que la
movilidad laboral en EEUU es menor de lo que suele suponerse.
El mayor peso estabilizador lo tienen los
impuestos, las transferencias tienen una importancia menor. Por otra parte, el
sistema estabilizador es automático. No se tienen en cuenta los casos de
transferencias extraordinarias ante hechos excepcionales (desastres, grandes
crisis,...) en los que el gobierno federal también tiene un papel importante.
Su conclusión es clara, una moneda única sin
establecer un sistema federal de seguro puede llevar a dicha moneda única al
fracaso.
Estas ideas, sacadas de algunas aportaciones a
la teoría de las áreas monetarias óptimas, pueden servir para situar muy
someramente la actual Unión Monetaria Europea.
3-
Una conclusión generalizada: la UEM no es un
área monetaria óptima.
Esta es la conclusión a la que llegan
diferentes autores que han analizado desde mucho antes de iniciarse la fase de
avanzar hacia la actual unión monetaria. Esto no significa que deba suponerse
que hay un rechazo categórico a la UEM, también aporta ventajas.
Un resumen claro de esas conclusiones lo hace
Ahijado[14]citando los distintos
aspectos a considerar derivados de la unión monetaria y los posicionamientos
correspondientes: movilidad, grado de apertura, preferencias nacionales,
niveles de desarrollo, economías de escala, costes, método político, inadecuada
concreción costosa en términos sociales, preocupante en términos de cohesión. A
todo esto debe añadirse lo señalado en varias ocasiones por él mismo de
"déficit democrático".
Tan solo el grado de apertura puede
considerarse como criterio que apoya la unión monetaria.
una consecuencia de todo ello es que entre los
escenarios contemplados (el libro de ahijado está escrito en 1.997, antes de
determinar qué países iban a formar parte de la UM al empezar su andadura) no
se descarta como imposible que una vez puesta en marcha la no sostenibilidad
obligue al abandono de la misma.[15]
Algo similar sucede con Calaza[16], ya el título de la obra
citada es revelador: "Teoría económica de la moneda única. El euro contra
España".
También entra en numerosas consideraciones
críticas, así, lo concerniente al triángulo de incompatibilidad de Mundell[17]preguntándose por qué no
se toma el paro como criterio de convergencia, entre otras muchas cuestiones.
Otros trabajos analizan diferentes aspectos,
así, Eichengreen[18]analiza
y compara viabilidades de tipos de cambio entre los miembros de la CE y las
principales regiones de EEUU, la amplitud de desequilibrios económicos
regionales y movilidad laboral y, siempre concluye con problemas para Europa,
sin olvidar tampoco el federalismo analizado por Sala i Martín y Sachs, lo que
le lleva a sostener que sin mecanismos capaces de paliar los desequilibrios
regionales, los problemas pueden ser notables.
Por su parte Feldstein[19], viendo también las cosas
desde lejos (EEUU), afirma de manera rotunda que "no hay ni una sola razón
para llevarla a cabo" (se refiere, como puede suponerse, a la unión
monetaria).
Por su parte Meltzer[20]señala que con tipos de
cambio fijos, políticas sociales diferentes, costes de producción inflexibles,
baja movilidad laboral y relativamente alta movilidad del capital, las tasas de
paro subieron en toda Europa tras la unificación alemana, los costes de
mantener paridades fijas aumentaron y el paro también. Recalca que para un país
como España las ventajas de la moneda única son poco claras dadas las características
de su comercio exterior.
Es innegable que la UM también ofrece ventajas,
así, Goodhart[21]presenta
un resumen de los beneficios económicos "constantes" y también de los
costes, aunque en algunos de los "beneficios teóricos" muestra dudas,
por ejemplo, en la prevista estabilidad de precios.
En general los análisis vistos son bastante
críticos ante una unión monetaria como la que se está poniendo en marcha dados
los puntos de partida no ya de los países, sino de las diferentes regiones que
la integran, que es donde mejor se aprecian las grandes diferencias existentes
en niveles de renta por persona, en tasas de paro registradas y en otros
indicadores que hacen pensar en dificultades.
4-
Crecimiento económico.
Los objetivos a alcanzar: alto grado de convergencia,
alto nivel de empleo y protección social, elevación del nivel y calidad de
vida, están indicados en el TUE. Para alcanzar esos objetivos genéricos es
necesario ver si con la implantación del euro pueden lograrse mejor que sin la
moneda única.
Será necesario, entre otras cosa, que la tasa
de crecimiento económico sea superior a la de los países con los que se quiere
converger y además de una manera adecuada. Para precisar algo más, puede ser
útil emplear los conceptos de β-convergencia (las economías pobres crecen
más que las ricas) y σ-convergencia (con el tiempo se reduce la dispersión
de la renta per cápita entre grupos de economías).
En relación a estos conceptos de convergencia,
Sala i Martín[22]explica
que para 90 regiones de Europa existen las dos clases de convergencia entre
1.955 y 1.990 y que para España, con las 17 regiones existentes, también se dan
las dos clases de convergencia entre 1.955 y 1.987.
Para aclarar algunas ideas sobre crecimiento
económico puede servir un resumen de las conclusiones de Sala i Martín[23]al interpretar la
evidencia empírica que analiza. Sus conclusiones son:
-
El modelo
neoclásico es consistente cuando se considera la llamada convergencia
condicional (mide la correlación entre crecimiento y nivel de renta, condicional
al estado estacionario)
-
Se da una
velocidad de convergencia uniforme (cifrada en el 2% anual) en condiciones
determinadas que puede aumentar, suponiendo que parte del trabajo es capital
humano acumulable a la inversión en educación.
-
El factor
determinante del crecimiento está en las tasas de ahorro e inversión.
-
En la
tasa de crecimiento tiene gran importancia la inversión en educación.
-
Las malas
políticas económicas influyen negativamente en las tasas de crecimiento.
-
Hay algún desacuerdo con alguna de estas
conclusiones como el de Quah[24]en lo que se refiere a la
uniformidad del 2% en la tasa de convergencia, ya que puede explicarse en parte
como algo mecánico; podría darse una invarianza estadística que explicaría en
parte esa regularidad, pero sobre todo, remarca, la posibilidad de que las
observaciones que llevan a esa divergencia predominan sobre las que apuntan
hacia esa convergencia uniforme del 2%.
Hay otros factores que se consideran
importantes para el crecimiento, aparecen en la teoría del crecimiento
endógeno, al endogeneizar la tasa de progreso técnico y la consiguiente
incidencia que deberían tener los recursos destinados a investigación y
desarrollo. También se da importancia a las mayores proporciones de inversión
que suponen una aceleración del crecimiento, al menos temporalmente. La
inversión en infraestructuras es otro factor a considerar. Lo mismo que el
capital humano.
Con independencia de que se acepten o no
algunas conclusiones provisionales acerca de que la evidencia empírica parece
tender a apoyar las ideas neoclásicas del crecimiento como indican algunos
estudios, entre otros de Solow, recordados en su discurso de aceptación del
Premio Nobel en 1.987,[25]treinta años después de
haber propuesto su modelo, los factores que determinan el crecimiento de una
economía son básicamente los citados, de acuerdo con los diferentes modelos de
crecimiento económico.
La importancia del crecimiento económico para
un país como España a efectos de convergencia (de converger hacia un mayor
bienestar económico) no está en la tasa de crecimiento en sí misma y en si es
un poco más alta o más baja que la de la UE, sino en el punto de partida al
ponerse en marcha la moneda común y por lo tanto perder la posibilidad de
servirse de la política monetaria y de poner limitaciones a la fiscal. Este
punto de partida es claramente bajo en relación al comunitario, basta recordar
que el PIB per cápita español es la mitad
o menos del que tienen países como Alemania, Luxemburgo o Suecia y
Dinamarca (que han decidido en este momento no tener la moneda común) o poco
más del 50% del que tienen otros países; tan solo hay dos países con un PIB per
cápita inferior al español, lo que no es satisfactorio ni para esos países ni
para España, y esos dos países han tenido en los últimos años una tasa de
crecimiento razonable y una tasa de paro inferior a la media comunitaria. Si la
comparación se hace en PIB per cápita expresado en paridad de poder adquisitivo
el resultado es parecido.
Si la comparación se hace con las regiones
europeas, no hay ni una sola región española que alcance el nivel medio de las
casi doscientas regiones comunitarias que se consideran.
Incluso entre las regiones españolas hay
notables diferencias, aumentadas en los últimos años de acuerdo con las tasas
de crecimiento de las mismas. Es destacable el hecho de que en la situación y
momento actual, España tampoco reúne las condiciones para ser considerada un
área monetaria óptima[26].
Una idea sucinta y tal vez algo vaga, pero
suficiente, del cambio radical que supone el paso a la moneda única, puede
darla observar la evolución de algunas magnitudes económicas directamente
relacionadas con el tipo de cambio de la peseta.
Año $ USA
Ecu D.M. %Exp./PIB % Imp./PIB (Exp.+Imp.)/PIB
1.986
140.01 137,45 64,61 19,85 17,73 37,58
1.987
116,62 137,61 63,35 18,86 19,98 38,84
1.992
102,12 132,19 65,66 17,63 20,41 38,04
1.993
127,38 148,73 76,95 19,98 19,43 39,41
1.998
142,46 167,05 85,07 28,12 26,7 54,82
Fuente: Serv. Est. BBV.
1.986:Ingreso España CE. 1.988: Entrada Pta. mecanismo cambios SME. 1.992: Entrada Pta. SME (hay
devaluación). 1.993: Libertad
movimiento capitales. 1.998: moneda
única
El tipo de cambio en ese período considerado ha
variado, según se puede observar; la importancia del comercio exterior también,
incluyendo un ligero aumento del comercio extracomunitario que en otros países
como Francia o Alemania ha disminuido.
En este período (1.986-1.998) la población
activa española ha aumentado ligeramente y la tasa de paro se ha mantenido, con
pequeñas oscilaciones, en alrededor del 20%, la de la UE ha sido de la mitad.
La inflación española en esos últimos años ha
sido superior a la de los principales países comunitarios y la inflación
subyacente (sin energía ni alimentos no elaborados) se cifra en estos momentos
(1.998) en el 2,2%.
Sin entrar en ninguna clase de análisis puede
verse que estamos pasando de una situación determinada, pero con instrumentos
para mejorar, a otra incierta en la que se presupone que serán los precios
directos los que señalarán el camino a seguir, pero con menos instrumentos para
mejorar. Puesto que se establece un mercado común, un mercado competitivo, se
supone que, por lo menos teóricamente, habrá un equilibrio general con el
correspondiente vector de precios que llevaría a una asignación eficiente de
los recursos en el sentido de Pareto. Sabemos que no es así.
En una situación de tipos de cambio fijos (es a
lo que en alguna medida podría equipararse la nueva situación) la política
fiscal puede tener mayor eficacia, pero también se limita tanto a nivel
comunitario (no existe) como para cada país, ante necesidades diferentes por
completo.
Es sorprendente que se pase a una situación de
incertidumbre, cuando según North[27], en un mundo complejo y
lleno de incertidumbres, las instituciones contribuyen a reducirlas al
establecer limitaciones y estructurar los intercambios. En este contexto hay
que entender por instituciones (son creaciones de la mente humana, y pueden ser
formales o informales) las reglas del juego que establece la sociedad, dan
forma a la interacción humana y estructuran los incentivos en toda clase de
intercambios.
También indica North que las organizaciones,
que a veces proceden del marco institucional, se crean con fines determinados,
los de sus creadores, y que el marco institucional a veces da incentivos
adversos.
Funcionar con la moneda única tiene riesgos
para los países periféricos (España lo es) ya que "sus aparatos productivos
reales no están, por el momento al menos, preparados para una competencia con
los países core europeos"[28]y por otra parte, a efectos de precios, "la política monetaria
por sí misma no puede controlar la inflación" (Ahijado).
El cuadro anterior muestra la devaluación de la
peseta en los últimos 12 años, superior al 30% en relación al D.M. y superior
al 20% en relación al Ecu; eso ha permitido compensar la pérdida de
competitividad sin acelerar la inflación, incluso ha ido reduciéndose.
Las limitaciones fiscales, de deuda pública
(hay países como Bélgica e Italia que la tienen muy superior a la española y
portuguesa y están dentro de la UM) pueden ralentizar el crecimiento,
especialmente en los países más alejados de los niveles de renta media cuando
se consideran factores de crecimiento también la inversión en educación, en
infraestructuras u otro tipo de inversiones que pueden acelerar el crecimiento
(en los países de la cola europea, como España, a diferencia de los punteros,
esas deficiencias: educación, infraestructuras,... existen de manera notable).
No parece que resolver esos "atrasos" pueda distorsionar a la UM que se
pone en marcha.
Los factores señalados por Calaza[29]de deslocalización de
industrias, de acumulación de capital en torno a la llamada Hot Banana o Banana
Azul, las críticas al modelo de crecimiento, básico en los estudios
comunitarios, etc. no son demasiado optimistas.
En el contexto de la cohesión económica,
Ahijado[30], al explicar la integración
indica que puede darse asimetría de distintas clases entre ganadores y perdedores,
lo que no hace sino recordar los riesgos y la incertidumbre.
Tal vez habría que analizar las consecuencias
de la nueva situación al presentar un nuevo marco de análisis ante el que podría
avanzarse en una mejor comprensión de las fuerzas económicas que impulsan el
desarrollo de esa economía. Son muchos aspectos a considerar, desde la asignación
de recursos en un mundo que no es el neoclásico (éste es sin fricciones, con
información perfecta, etc. ), pasando por los problemas regionales, las distintas
formas de resolver el problema del paro, la disminución de la población prevista
o el escaso aumento de la misma, niveles y tasa de ahorro, bienestar,...
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[5] B. J. Cohen. "Más allá de la UME: El problema de la sostenibilidad", Lecturas... Vol.I (pp53 y 71).
[6] M. Ahijado. "La Unión Económica y Monetaria Europea. Mitos y realidades". Madrid. 1998. Ed. Pirámide. (p.81).
[7] R. A. Mundell. "Una Teoría de las áreas monetarias óptimas". Lecturas... Vol. I. (p.139).
[8] F. A. Hayek. "La desnacionalización del dinero". Ed. Orbis. 1.988 (p. 116).
[9] R. I. Mckinnon. "Áreas monetarias óptimas". Lecturas... Vol. I (p. 141)
[10] P. B. Kenen. "La teoría de las áreas monetarias óptimas: un punto de vista ecléctico". Lecturas... Vol. I. (p. 163)
[11] T. Bayoumi. "Un modelo formal de áreas monetarias óptimas". Lecturas... Vol. I. (p. 179)
[12] X. Sala i Martín, J. Sachs. "Federalismo fiscal y áreas monetarias óptimas: enseñanzas para Europa de la experiencia de EEUU". Lecturas sobre... Vol. II. (P. 155).
[13] P. Krugman. "Problemas de una unión monetaria". Lecturas de economía monetaria internacional. Teoría e integración monetaria europea. Ed. pirámide. 1.999. (p. 165)
[14] M. Ahijado. "La UEM. Mitos y realidades...". (p. 110)
[15] M. Ahijado. "La UEM. MI tos...". (p.110)
[16] J. J. R. Calaza. "Teoría económica de la moneda única. El euro contra España". 1.999. Ed. Pirámide.
[17] J. J. R. Calaza. "Teoría...". Apéndice 3, (P. 207).
[18] B. Eichengreen. "¿Es Europa un área monetaria óptima?." Lecturas... Vol. II. (p. 21 y ss.).
[19] M. Feldstein. "La economía política de la Unión Económica y Monetaria Europea: fuentes políticas de una carga económica". Lecturas de economía monetaria... (p.311).
[20] K. Brunner y A. Meltzer. "El dinero y la economía". Alianza Ed. 1.995. (p.8).
[21] C. A. E. Goodhart. "La economía política de la unión monetaria". Lecturas... Vol. II. (p.240).
[22] X. Sala i Martín. "Apuntes de crecimiento económico". A. Bosch Editor. 1.994. (p. 148).
[23] X. Sala i Martín. "Apuntes...". (p. 157).
[24] D. T. Quah. "Constataciones empíricas del crecimiento económico y de la convergencia". Lecturas... Vol. II. (p. 193).
[25] R. M. Solow." La teoría del crecimiento". F. C. E. 1.992. (p. 23).
[26] La movilidad laboral parece ser escasa y esto por varias razones: además de un de las consideradas en general, el subsidio de desempleo, también por las diferencias culturales e institucionales entre regiones, que aumentan, como las barreras lingüísticas reales existentes entre algunas regiones, entre otras. Es un hecho que las regiones con mayor crecimiento económico disminuyen su tasa de paro y las que tienen menor crecimiento, que son la mayoría de las que tienen menor nivel de renta, siguen teniendo las tasa de paro más altas.
Los choques también afectan de manera asimétrica dadas las enormes diferencias existentes (así: la reconversión industrial de años anteriores, la PAC, los años de sequía, posiblemente la implantación de la moneda única,...). de momento el sistema de financiación autonómica es redistributivo entre 15 regiones (no son todas), pero también se está cuestionando.
[27] D. C. North. "Instituciones, cambio institucional y desempeño económico". F. C. E. 1.993 y "Estructura y cambio en la historia económica". Alianza Ed. 1.994.
[28] M. Ahijado. "La Unión..." (p. 176).
[29] J. J. R. Calaza. "Teoría...". Caps. 4-5-6
[30] M. Ahijado. "La Unión..." (p. 127).