MANIFIESTO DE LIBERTAD
Lo que sigue, a modo de manifiesto, aparece en: www.caminosdepakistan.com , se refiere a la libertad. Son algunas consideraciones procedentes de un trabajo de reflexión más amplio, en fase de realización, sobre: Libertad y hombre de hoy, sin más pretensiones que, tal vez, recordar cosas que están.
Hay cientos de definiciones de libertad, para lo que aquí expongo: tan sólo algunos puntos que entiendo son de interés, parto de una idea muy sencilla de libertad: la facultad que tienen los hombres para actuar, para hacer y para no actuar cuando les es posible hacerlo y, además, siendo responsables de lo que hacen y de lo que no hacen. La libertad, pues, está asociada a la actuación, al hacer y al no hacer de los hombres. El para qué es cosa distinta.
- Deben diferenciarse con claridad la libertad individual de la libertad social. La primera, bien supremo para algunos hombres, es fundamental para que cada hombre pueda, por sí mismo, alcanzar su plenitud: ser hombre. La segunda, que propician las sociedades, debería contribuir a que cada hombre alcanzase la libertad y a que las sociedades, como tales, se desarrollasen en libertad.
- Las sociedades. Recogen y estructuran lo que realizan sus miembros. Es necesario recordar que, a partir de la ineludible necesidad del individuo de vivir en sociedad, las formas sociales de funcionar son construcciones de los individuos a partir de sus valores, conductas, principios,... arraigados en ellos. lo que nuestra sociedad ha hecho con respecto a la libertad ha sido con frecuencia disparatado:
1- La institución que se encuentra en la cima social, arraigada entre los hombres desde antes de la historia, es la depredación humana manifestada tanto en la relación con el entorno, con la vida en general, como con los propios hombres. Como institución de la mente humana, condiciona al resto de las manifestaciones sociales y de la mayoría de los individuos. Consecuencia de ello es que la libertad real queda relegada y no es considerada por la propia sociedad fundamental para la construcción del hombre.
2- Si justicia real y verdadera la libertad es imposible. La justicia nada tiene que ver con numerosas leyes en vigor.
3- El sistema capitalista, construido por las sociedades y hoy hegemónico en el mundo, sofisticación y refinamiento de la institución depredadora aplicada a la producción, es totalmente opuesto a la libertad de los individuos. Basado en la injusticia sin paliativos, legal según las leyes de los países y apoyado por los Estados, socava cualquier posibilidad de libertad verdadera tanto en cada individuo, lo mismo en los que poseen que en los desposeídos, como en la sociedad entera.
4- El sistema político, concebido y aplicado para alcanzar el poder sin más que el poder en sí y al servicio de diversos intereses particulares más o menos amplios, es una manifestación de la enfermedad de poder al servicio de la depredación humana, está en manos de grupos que se han apoderado de la política. Propicia la, cada vez, menor libertad de la gente en progresión constante.
5- En las relaciones de poder, políticas o no, debe considerarse con respecto a la libertad la importancia de aquellos que entregan su voluntad a alguien y se convierten en siervos, en esclavos, porque quieren. Incluyo aquí las relaciones que se dan en los seguidores de las religiones estructuradas que al aceptar la imposición de dogmas irracionales, como todos los dogmas, y de una moral irracional derivada de ellos conducen a la sinrazón o al fanatismo y contribuyen a pervertir la razón, la voluntad y los sentimientos de sus adeptos. Lo mismo es la entrega de la voluntad a líderes políticos, empresariales, mediáticos, banderas nacionales, símbolos, mercancías, marcas,...
6- La actual estructuración social de los numerosos derechos individuales sin obligaciones cercena la libertad, aísla al individuo, le hace insolidario trata de preservar el sistema. Los pretendidos derechos etéreos de pueblos en un mundo abierto, tal como se plantean y se van aplicando son manifestaciones del fascismo al que están llegando esas sociedades.
7- La libertad en las sociedades y en cada individuo pueden alcanzarse cuando el quehacer de los hombres se dirige al bien común.
- Los hombres. La libertad es un bien individual, vital, que como posibilidad a alcanzar está, sin excepción, en todos y cada uno y, si la sociedad puede contribuir a tenerla o a lo contrario, la logra cada hombre individualmente con su esfuerzo. Así hay que entender:
1- La capacidad para vivir en libertad se encuentra en todos y cada uno de los individuos, que cada hombre pueda vivir en libertad supone que tenga la posibilidad de desarrollar todas sus potencialidades
2- En el hombre, la libertad, que es facultad para hacer y responsabilidad, está en poder hacer lo suyo, lo propio de cada uno y esto de manera armoniosa con y en la sociedad.
3- La libertad, que para muchos es un fin en sí misma, posiblemente sea la condición para ser del individuo, en última instancia para ser hombre.
- Sin hombres libres no hay sociedades libres. Sin sociedades libres el hombre no puede vivir en libertad plena. Las sociedades no adquieren por sí solas unos valores colectivos, unos usos sociales, unas formas de estructurarse, los adquieren cuando sus miembros, uno a uno, las poseen. Sólo puede construirse una sociedad verdaderamente libre a partir de hombres que vivan en libertad, pero la libertad se gana, se trabaja.
- Los hombres para vivir en libertad y para construir sociedades libres necesitarán: valor, sentido de la justicia, fe y amor.
- El fin de la libertad es permitir la plena realización del hombre. La libertad no es un fin en sí misma, más allá de la libertad, pero únicamente viviendo en libertad, está en hombre total, desarrollado en todas sus potencialidades, cada individuo y cada sociedad, en definitiva: el hombre.
Santiago Ubieto