Este breve artículo está escrito antes de la actual crisis económica
y, por lo mismo, social, pues no debe olvidarse que la economía muestra un
aspecto de la sociedad y de su funcionamiento.
Lo mismo que se explica en el artículo para una situación de consumismo,
no de consumo, en los países occidentales especialmente, explica lo actual pero
en sentido inverso. El deterioro del consumismo, el aumento del paro, las
desmesuras tanto sociales como de quienes tenían como misión regular
mínimamente lo que se estaba generando o tomar medidas sensatas para la
sociedad, etc. tienen una grave repercusión en los arrabales del imperio. Éste
no está ubicado en una nación concreta, hoy es supranacional y es realmente el
corazón del sistema.
Los arrabales son los lugares en que millones de personas producen
mercancías para nosotros en condiciones extremadamente penosas. Pues bien, esta
crisis les afecta a ellos todavía más al carecer de los mínimos derechos en sus
lugares y a la desaparición para muchos de ellos incluso de sus penosas
condiciones de trabajo.
Si un aumento de la producción supone lo dicho en el artículo, una
drástica disminución de la misma supone todavía más penalidades, en especial,
para esos millones de explotados y expoliados hasta extremos que nosotros, los
bienpensantes que vivimos a cobijo del Imperio o en sus proximidades y eso nos
beneficia, nos negamos a ver, conocer y, sobre todo, intentar resolver.
SOBRE LAS
INNOVACIONES DEL PROCESO DE PRODUCCION
Las innovaciones:
algunas consideraciones.
Innovar significa según el diccionario:
"Mudar o alterar las cosas, introduciendo novedades". Es una acción
muy diferente de inventar que significa: "Hallar o descubrir una cosa
nueva o no conocida".
La acción que muchas empresas llevan a cabo
ante su necesidad de competir en un mundo complejo, incierto y cambiante como
el actual es la de innovar.
La innovación llevada a cabo por las empresas
es uno de los medios de que disponen para alcanzar sus objetivos, que no
necesariamente son maximizar los beneficios como supone la teoría neoclásica,
aunque sea un objetivo básico. Los objetivos los alcanzan mejor las empresas
cuando consiguen una posición de dominio y por ello los precios dejan de ser
datos.
En una economía de mercado se dan incentivos
suficientes para que los agentes se comporten de forma estratégica y no
competitiva.[1]
La innovación suele considerarse socialmente
beneficiosa, por lo que se estimula mediante sistemas de incentivos a las
empresas.
Desde el punto de vista económico carece de
importancia la génesis de las innovaciones, lo verdadera- mente significativo es cuando tienen
consecuencias económicas, dicho con otras palabras: " La actividad
económica puede tener cualquier motivo, aun espiritual, pero su significado es
siempre la satisfacción de necesidades".[2]
Las innovaciones las llevan a cabo los
agentes económicos, fundamentalmente las empresas, aunque no sólo éstas. Pueden
ser tanto de los productos como de los procesos productivos. El éxito o el
fracaso de las innovaciones de las empresas lo decide el mercado.
Puesto que las innovaciones pueden ser tanto
de los productos como de los procesos productivos, afectan a la producción y a
los precios, en consecuencia, también influyen de alguna forma en la asignación
de recursos.
Para que las innovaciones lleguen al mercado
es necesario que las empresas innovadoras tengan estímulos suficientes. Los
medios que la sociedad utiliza para que éstos estímulos actúen consisten por
una parte en aclarar y proteger los derechos de quienes llevan a cabo las
innovaciones y por otra en las distintas formas de regulación del mercado.
Las innovaciones se producen en un marco
institucional determinado. En éste contexto hay que entender por instituciones
" un conjunto de reglas, procedimientos de aceptación y cumplimiento de
las mismas, y normas éticas y morales de comportamiento que se diseñan para
restringir el comportamiento de los indi-
viduos con el objetivo de maximizar la riqueza o la utilidad de los
gobernantes y sujetos principales de una sociedad".[3]
Las innovaciones requieren con frecuencia
unos costes elevados, que pueden ser de varias clases y pue- den llevar a la " discrepancia entre los
costes y beneficios privados y sociales y a la existencia de costes y
beneficios que no recaían o afluían en sus responsables".[4]
El mercado, en el que por medio del sistema
de precios se ponen de acuerdo los compradores y vendedo- res tanto de bienes y servicios como de
factores productivos, no es una institución totalmente libre como a veces tiende
a creerse, sino que está sometido a numerosas normas y regulaciones cuyo fin es
reducir el coste de transacción y aumentar el volumen de lo comercializado.[5]
Desde el punto de vista de la empresa
innovadora, las normas y regulaciones que suelen establecerse en forma de
protección, contratos específicos u otras clases de "premios", pero
especialmente lo primero, tienen como fin establecer incentivos que estimulen
la innovación.
El resultado del proceso innovador se muestra
en el mercado por medio del sistema de precios como asig- nador de recursos que puede ser eficiente o
ineficiente. En el modelo de competencia perfecta a veces el sistema de precios
no está claro cómo se establece ya que las empresas compiten frecuentemente por
me- dio de la producción[6]
al establecer distintas clases de objetivos y como ya se ha señalado antes los
precios dejan de aparecer como datos.
Se considera que existe una elevada
intensidad competitiva si la producción de las empresas es idéntica y ninguna
de ellas puede influir en la oferta del mercado. En éste caso la competencia se
da por " produc- ción
imitativa".[7]
En el mundo real es difícil encontrar
ejemplos de competencia perfecta, pero sí que se encuentran otros tipos de
competencia y de mercados.
Siendo uno de los objetivos de las empresas
convertirse en dominadoras de su mercado, la competencia entre ellas se produce
de diversas formas.
Desde el punto de vista de la innovación
aparece entre las empresas la " innovación competitiva", el re- sultado para la empresa innovadora es alguna
clase de " recompensa”.
Si existiesen demasiadas empresas en una
industria determinada, podría reducirse el estímulo para inno- var ante menores probabilidades de alcanzar
la " recompensa " (beneficios extraordinarios, dominio del mercado,...)
que es otorgada por el mercado. Puede llegar a pensarse entonces que limitar el
número de competidores podría llegar a ser socialmente beneficioso. El
instrumento para establecer restricciones en el mercado suele ser en éste caso
el sistema de derechos de propiedad.
El coste de que alguien ejerza un derecho es
a veces la pérdida por otra parte.
La eficiencia consiste simplemente en hacer
las cosas bien con el menor esfuerzo y con los menores re- cursos posibles, por lo que según cómo se
establezcan los derechos derivados de innovar podría darse contradicción entre
competencia y eficiencia, con lo que uno de los aspectos básicos de la
competencia perfecta (la asignación eficiente de recursos) es cuestionado.
Algunas
consideraciones sobre la empresa innovadora.
Al cambiar las empresas los objetivos en
relación a los considerados como básicos por la teoría neoclási- ca, los medios que utilizan las empresas para
alcanzarlos también cambian. La innovación pasa a conver- tirse en variable estratégica.
La organización de la empresa cambia, se hace
más compleja. Las actitudes de los miembros de la organi- zación también cambian. Se busca la ruptura
tanto institucional como organizativa de manera que llega hasta la propia
cadena de valor tradicional. La empresa debe buscar y generar oportunidades (aparecen
con el cambio institucional) por medio de organizaciones innovadoras que
permiten desarrollar las actitu- des y
habilidades que se requieren. La organización debe facilitar el desarrollo de
la creatividad, generar ideas, en suma, procesos innovadores. Es indudable que
los procesos de cambio conllevan riesgos; la or- ganización también debe ser capaz de
identificarlos y asumirlos.
El proceso de cambio requiere actitudes y
capacidades, entre ellas las innovadoras y las creativas. Esto supone también
formación continuada tanto individual como organizativa, surgen las denominadas
" or- ganizaciones inteligentes
".
La innovación también le supone a la empresa
afrontar adecuadamente la nueva situación ante el cambio, la indeterminación y
la incertidumbre, lo que debería dar lugar a la creación o al diseño de nuevas
institu- ciones capaces de atenuar el
riesgo y la incertidumbre.[8]
La nueva organización ante un mundo innovador
se orienta hacia el cliente y hacia la calidad total, es por lo que se compite
realmente, para hacerlo en las mejores condiciones se elimina lo que se
considera acti- vidades innecesarias,
costes excesivos, rigideces o ineficiencias llegándose a la ruptura de la
cadena de valor salvaguardando aquello que supone mayor aportación al margen
final. La ruptura de la cadena de valor le supone a la empresa liberar recursos
para competir por el cliente y para buscar el negocio en cu- alquier sitio o
forma que pueda encontrarse (globalización). Esto no significa pérdida de
control de los procesos eliminados ya que en su lugar se establecen nuevos
vínculos contractuales con quienes llevan a cabo los procesos eliminados.
La información juega un papel clave para
lograr todo eso y para actuar con rapidez y eficiencia.
También la actividad innovadora puede llevar
a las empresas a actuaciones contrarias a las explicadas an- tes, es decir, a procesos de integración
vertical como resultado de diversas situaciones que permiten acce- der a ciertas clases de oportunidades y que
tienen como factor integrador la minimización de costes o bien tienen su origen
en actitudes defensivas ante oportunismos y que permiten controlar la calidad
de los in- puts. La innovación se convierte
entonces en una barrera de entrada a posibles competidores.[9]
A veces la diferenciación se establece por
medio de la marca (su desarrollo y mantenimiento necesitan la innovación
continuada) que se convierte en una forma de diferenciación de producto (otra
barrera de en- trada).
El empresario " produce nuevas ideas
económicas (nueva información) y adquiere el control sobre los inputs
productivos necesarios para llevarlas a cabo.[10]
La búsqueda de beneficios por el empresario
le hace establecer relaciones de inputs, tecnología y campos que ofrecen
ganancias potenciales y se hacen realidad con su acción. Las oportunidades para
innovar es- tan en la sociedad, hay que
encontrarlas. Un factor clave en éste sentido es la información.
La información se produce en cantidades
enormes y fluye a una gran velocidad hacia todas partes. Es difí- cil controlar e interpretar de forma
inmediata la ingente cantidad de información que se genera. Se necesi- tan expertos, especialistas en temas muy
concretos para manejarla. También es necesario saber analizarla adecuadamente.
Se pierde amplitud y se gana profundidad. Al mismo tiempo la " visión
" del entorno puede estar sesgada y ser incompleta. Todo esto puede llevar
a las organizaciones a tomar decisiones e-
rróneas y a que en ocasiones tengan una existencia efímera (las
organizaciones).
Otras empresas para afrontar con éxito las
innovaciones necesitan llevar a cabo fuertes inversiones en in- vestigación para lanzar nuevos productos que
satisfagan las necesidades detectadas en el mercado o que permitan mejorar los
sistemas de producción y reducir los costes con lo que al mismo tiempo que se
esta- blecen barreras de entrada en la
industria tienden a alcanzarse los objetivos de hegemonía que se plantean
muchas empresas.
En otros casos las innovaciones proceden de
la actitud de algunas empresas ante determinadas " corrien- tes de opinión ", como es el caso de las
preocupaciones medioambientales que les impulsan a destinar re- cursos a la investigación de nuevos productos
o de nuevas formas de producir, ya sea por convicción o para aprovechar las
oportunidades que suelen darse con los cambios. Los beneficios para las
empresas no son desdeñables, suele producirse una mejora de la imagen con
relativa rapidez.[11]La
investigación en pro- cesos productivos
en ésta dirección, supone con frecuencia conseguir mejorar la productividad con
la con- siguiente mejora de los
resultados de la empresa. Se plantean al mismo tiempo nuevas estrategias que
pueden suponer mejor adaptación al futuro. Surgen al mismo tiempo más posibilidades
de diversificación
Las innovaciones que pueden revestir diversas
formas son un instrumento de las empresas para competir y para lograr sus fines
en general destacando de entre ellos conseguir el dominio de su mercado.
Al analizar las innovaciones pueden
considerarse diversos aspectos, que en un resumen breve como son éstos apuntes
no es posible tener presente, perro sí aunque muy someramente se va a tratar de
algún as- pecto de las mejoras de los
procesos productivos.
Mejoras de proceso.
En general
se entiende que se dan mejoras en el proceso productivo cuando se consigue un
abaratamiento de los costes de producción de la empresa, (sin especificar de
momento cómo se logra) que más adelante podrían llegar a extenderse a la
industria. Si ésta mejora se manifiesta posteriormente en los precios de los
productos (que será consecuencia de la competencia) aumentará el excedente del
consumidor y cosecuen- temente se
beneficiará la sociedad.
Diferentes
análisis suelen considerar que las mejoras del proceso productivo que permiten
a las empresas reducir sus costes de producción se dan dentro de la propia
empresa, sin embargo también sucede que las mejoras de los costes que consiguen
algunas empresas son el resultado de acciones en el exterior de la empresa, en
general controladas por la misma, acciones que se producen en el mercado. En
esto subyace la idea formulada por Coase en " La naturaleza de la empresa
"[12]al
demostrar que cuando la empresa obtiene mejores costes en el mercado, recurre a
él; en su concepto de empresa, lo que ésta hace es susti- tuir al mercado.
Esto
forma parte de lo que los modelos de organización de formas complejas nuevas
incorporan en lo que denominan ruptura de la cadena de valor tradicional para
establecer otra clase de vínculos con quienes lle- van a cabo esa parte del proceso productivo
que se segrega de la empresa con el fin de poder competir más eficientemente al
liberar recursos de la empresa para éste fin.
Las
mejoras del proceso productivo pueden dar lugar a rendimientos crecientes de
escala, o a una impor- tante reducción
de los costes y a parir de ese menor nivel obtener rendimientos constantes. En
éste caso aparecen problemas de determinación de los precios y de equilibrios
maximizadores del beneficio de las empresas y también de asignación eficiente
de recursos y seguramente una modificación del grado de concentración de la
industria correspondiente.
Aceptando
en principio que el modelo de competencia perfecta da una explicación
satisfactoria de la asió- nación eficiente
de recursos en una economía, lo indicado antes para el caso de rendimientos
crecientes de escala, significa que el coste marginal es decreciente y no
llegará a alcanzarse el equilibrio que explica el modelo. Si, como también nos
enseña la teoría, la nueva situación puede explicarse por un modelo de
competencia monopolística, la empresa que se encuentre en la situación señalada
tendrá un importante dominio de su mercado y tenderá a convertirse en
hegemónica, con la peculiaridad de que la situación maximizadora de beneficio
no estará clara al ser el coste marginal constantemente decreciente y lo que se
dará, según el precio del producto que establezca la empresa, será cada vez un
mayor excedente del con- sumidor que irá
a parar a la empresa.
No
habrá tampoco eficiencia económica ya que ésta se da cuando el mercado, por
medio del precio, valo- ra el producto
en lo mismo que se destina a producir la unidad marginal; al ser el coste
marginal menor que el precio se destinan más recursos a adquirir el bien que a
producirlo.
La
solución a éste problema, que podría conducir a una situación muy próxima al
monopolio, sería la in- tervención
pública de alguna forma. Si no es así, la empresa puede obtener beneficios en
cantidades mar- cada por la misma
empresa al tener la posibilidad de utilizar los precios y las cantidades como
variables estratégicas frente a las demás empresas de la industria al partir de
unos costes inferiores.
Puede
profundizarse un poco en el análisis.
Supongamos
que se da la situación indicada de costes marginales decrecientes o constantes,
pero a un ni- vel muy bajo porque el
mercado de factores productivos que ha conseguido encontrar la empresa es
ilimi- tado y por lo tanto puede imponer
el precio que va a pagar por dichos factores. Si se da éste caso, el em- presario puede elegir de qué manera le
interesa producir. El problema que se plantea entonces es el de maximizar la
producción a partir de un coste dado que se puede considerar constante. (Ver
análisis formal en el anexo).
Si los
precios de los factores productivos son constantes y los rendimientos son
crecientes, la productivi- dad marginal
es creciente y a medida que aumenta la producción los costes disminuyen. Si los
rendimien- tos son constantes, también la productividad marginal y la actuación
de la empresa dependerá de lo bajos que sean los costes.
De
acuerdo con lo anterior los planteamientos de la empresa pueden cambiar
notablemente, su problema ya no será el de maximizar los beneficios, sino el de
cómo utilizar las ventajas que obtenga al poder esta- blecer los precios y las cantidades que debe
producir para alcanzar sus objetivos, el empleo de éstas varia- bles será
estratégico y dependerá de ésos objetivos, del grado de concentración de la
industria, etc.
Una
actuación estratégica por parte de una empresa puede dar lugar a que sean
expulsadas de la industria otras empresas competidoras y a convertirse en
dominadora de su industria.
Socialmente
el excedente del consumidor no será el máximo posible. También habrá una asignación
no eficiente de los recursos.
Para
resolver éstos y otros problemas suelen establecerse diferentes normas que
tienen como fin regular el mercado en lo posible.
Para
saltarse las normas que regulan el mercado[13]algunas
empresas pueden tener diferentes formas de ac-
tuación dependiendo de la clase de industria, de si para producir se
necesita mucha o poca cualificación del trabajo, de si es fácilmente
cualificable, etc..
Una
posible actuación de las empresas para lograr reducir sus costes de producción cuando
como conse- cuencia de los salarios
mínimos existentes en los mercados de trabajo con salarios mínimos y
condiciones laborales determinadas,
debidas a las instituciones y normas reguladoras de ésos mercados, es la "
deslo- calización de la producción
"[14]cuando
la clase de industria lo permite.[15]
Es
posible que ésta forma de reducir los costes algunas empresas no deba
considerarse innovadora en sen- tido
estricto, aunque tiene mucho que ver con la innovación en las formas
organizativas en lo cocerniente a rupturas de la cadena de valor tradicional,
estableciendo relaciones de otra clase para seguir controlando todo el proceso
de producción, también tiene que ver con que el mercado en general permite
obtener parte de la producción en mejores condiciones para la empresa que en un
proceso más integrado en el que la empresa coordina directamente mayores
cantidades de la generación de valor. En cualquier caso el hecho es que la
reducción de costes se produce en los términos descritos, con lo que las consecuencias
económi- cas de la actuación de algunas empresas son de varias clases y de
importancia considerable.
Esta
forma de reducir los costes de producción no está al alcance de todas las
empresas; en algunos casos aparecen lo que podría llamarse " frenos
morales ", pero sobre todo, los frenos son debidos al tamaño de las
empresas y a la producción mínima requerida para que la organización de la
empresa sea la adecuada para utilizar éste modo de producción.
Las
consecuencias económicas de ésta forma de operar son claras, se produce la
expulsión de empresas incapaces de competir, de acuerdo con lo señalado antes,
y como consecuencia inmediata el dominio ca- da vez más acentuado de unas pocas
empresas en la industria; también se muestran las dificultades para regular
esos mercados, a diferencia de otras clases de mercados; también se ve con
claridad que se da una asignación no eficiente de los recursos.
La
delimitación de los derechos legales tiene efectos sobre la eficiencia del
sistema[16]ya
que puede elevar los costes o regular la manera de competir. A veces puede
cuantificarse, en otras ocasiones no es posible.
Los
derechos legales sin delimitar (es el caso de los factores productivos antes
indicado) tendrán el efecto de influir en los costes, en éste caso reduciéndolos
en comparación con los que se tienen en un mercado con los derechos legales
claramente delimitados.
Una
forma alternativa de organización económica que obtenga el mismo resultado con
menores costes que los del mercado tenderá a elevar el valor de la producción.
Las
consecuencias de ésta forma de reducir los costes de producción son de varias
clases.
Por lo
que atañe al excedente del consumidor pueden presentarse distintas situaciones,
según se verá a continuación.
Si el
precio que se estableciese para el producto fuese el correspondiente a una
situación de equilibrio de competencia perfecta, el excedente del consumidor
sería muy considerable y los precios de ésta clase de productos muy bajos.
Si los
costes se establecen de acuerdo con los que se obtienen en un mercado de
factores productivos re- gulado, el
excedente del consumidor será menor que en el supuesto anterior al ser
necesario establecer unos precios del producto más elevados para alcanzar el equilibrio
ya que los costes también deberán ser más elevados.
Si la
empresa establece los precios de los productos en un punto situado entre los
dos anteriores, (no debe olvidarse que el supuesto que se mantiene
constantemente acerca de la empresa es que produce en un mercado de factores
productivos sin regular, sin derechos delimitados) el excedente del consumidor
esta- ría situado en alguna cantidad
entre las correspondientes a los dos excedentes del consumidor que se han
señalado antes y que corresponden a las dos consideraciones sobre los costes de
producción indicados.
Tomando
los dos primeros casos de excedente del consumidor (el mayor y el menor de los
considerados), hay una diferencia entre ambos. Considerando ahora el tercer
supuesto, (excedente del consumidor entre los dos anteriores) se puede deducir
que esa diferencia entre el excedente mayor y el menor va a parar a algún
sitio. En realidad se distribuye entre la empresa que produce de la forma
indicada y los consumidores que compran ésos productos en cantidades
establecidas por el precio real de venta de los productos que define la tercera
clase de excedente del consumidor que se ha establecido.
La
empresa habrá utilizado de forma estratégica las cantidades y los precios, esto
le habrá permitido des-plazar a competidores que no puedan producir en las
mismas condiciones y además habrá podido obtener un beneficio extraordinario.
Si se
considerase el mercado de factores productivos en el que actúa la empresa y que
está sin regular o que las normas es difícil que puedan hacerse cumplir con las
condiciones de los mercados que delimitan los derechos de una forma similar a
éstos, el equilibrio que asigna eficientemente los recursos se encon- traría situado en un precio superior al
señalado en primer lugar, aunque inferior al que se daría en merca- dos de
factores productivos en los que hubiese instituciones cumpliendo el papel que
la sociedad les asig- na y los derechos estuviesen delimitados y además se
pudiesen hacer cumplir, ya que los factores productivos sin derechos se
encuentran situados, en una cantidad importante, en países cuyo nivel de vida
es más bajo y que aún teniendo en cuenta las diferencias de poder adquisitivo,
seguirían dando precios de aquilibrio bastante más bajos.
Lo que
se produce en éstos casos es una transferencia o apropiación de hipotéticas
rentas procedentes de factores productivos con derechos sin delimitar o
regulados pero de difícil obligación de cumplimiento, hacia consumidores y
empresas de países con derechos legales establecidos y que además pueden hacerse
cumplir.
Las
mejoras de los costes de producción proceden en éste caso de innovaciones en
los sistemas organiza- tivos de las empresas para poder alcanzar sus objetivos
y que como se ha señalado antes se dirigen a lo- grar el dominio del mercado,
compitiendo por el cliente de forma dura, utilizando las diferentes variables
de manera estratégica.
Una breve digresión sobre la oferta de
trabajo.
En la
teoría convencional el mercado de trabajo es único y la curva de oferta tiene
pendiente positiva, si se incorporan factores reguladores del mercado de
trabajo la curva pude variar en algo pero se sigue considerando con pendiente
positiva[17]a
efectos de análisis.
El
mercado real de trabajo con que se enfrentan las empresas que producen de la
forma que se ha explica-do antes es diferente dado que existe una oferta de
trabajo casi ilimitada y en condiciones tales que permi- ten comprar trabajo a
precios (salarios) muy bajos y posiblemente impuestos por las empresas.
Las
empresas se encuentran en éste caso con dos curvas de oferta de trabajo, una
que puede considerarse " normal ", la de los países con el mercado de
trabajo regulado y con capacidad para hacer cumplir las normas que se van
estableciendo, y otra en los países de fácil incumplimiento de las normas.
Aunque
en éste último caso lo que las empresas buscan es el precio ya que les resulta
más ventajoso que establecer incentivos aún sabiéndose que cuando se establecen
incentivos en el trabajo, la productividad aumenta extraordinariamente.[18]
Vistas
así las cosas podría pensarse en una curva de oferta de trabajo poco "
normal " .Aparecerá una cur- va de oferta inelástica al precio (salario) y
suponiendo que llegasen a escasear los factores productivos de éstas
características, si esto llegase a suceder, al aumentar el precio la curva de
oferta tendría inicialmente la pendiente negativa para en algún momento llegar
a convertirse en " normal ".[19]
En ésta
situación especial planteada, el equilibrio entre la oferta y la demanda de
trabajo estará siempre en el mismo precio para cualquier cantidad de trabajo
demandada.
La
curva de demanda " normal " tiene pendiente negativa al establecerse
una relación inversa entre el pre- cio (salario) y la cantidad demandada, pero
en la situación que se está tratando es diferente para la empresa, será una
curva de demanda "normal" hasta el momento (la cantidad) en que la
empresa pueda recurrir a ése "otro mercado", a partir de ésa cantidad
puede suponerse que da un salto para ser igual que la de oferta, inelástica en
relación al precio, el equilibrio estará indeterminado en cuanto a la relación
pre- cio-cantidad.
Lo que
podría modificar ésta situación "extraña" y convertir las curvas en
"normales" sería la modifica-
ción de variables y factores no tenidos en cuenta al definir las funciones
de oferta y demanda de trabajo convencionales; éstos factores que podrían
cambiar la pendiente de las curvas y desplazarlas son los insti- tucionales, el
establecimiento de derechos que se hagan cumplir en el mercado laboral ya sea
en los países en que están situados ésos mercados, ya sea en los países en que
tienen su sede las empresas correspon-
dientes.
La
observación de los hechos y la gran cantidad de información existente, muestran
que existe un gran número de empresas de muchos sectores productivos en gran
cantidad de lugares que se mueven en mer-cados y situaciones como las
expuestas.
Coste social y beneficio privado de las
innovaciones.
En el
análisis de las innovaciones se suele considerar como elemento importante a la
hora de valorarlas la expansión de la demanda que originarán, con lo que la
función de demanda se hace depender de los pre-
cios y de lo que se destina a innovar; la función de beneficios se hace
depender de las mismas variables y el equilibrio se alcanza cuando se relacionan
ésas variables con la cantidad, que es igual a la relación en- tre las elasticidades de la demanda respecto
a la innovación y la elasticidad respecto al precio.[20]
Los
costes de la innovación son diversos y los establece el mercado, de acuerdo con
su manera de funcio- nar, en la llamada
"economía de mercado". Sin embargo no todos los componentes del coste
se establecen y se pagan según las reglas del mercado en el que van a operar.
En un
párrafo del principio de ésta rápida y somera exposición de algunas ideas
sueltas sobre la innova- ción, se hace
mención a la "discrepancia entre
los costes y beneficios privados y sociales y... sus respon- sables."[21]
En
muchos casos la innovación requiere grandes inversiones, gente muy cualificada,
especialistas que a veces son escasos o investigaciones muy especiales. La
investigación, que consiste según el diccionario en: "hacer diligencias
para descubrir una cosa" y también en "realizar actividades
intelectuales y experimentales de modo sistemático con el propósito de aumentar
los conocimientos sobre una determi- nada materia", tiene una serie de
limitaciones en algunos de sus aspectos, especialmente en los factores humanos,
por lo que a ciertos niveles y en según qué clase de investigación tenga que
realizarse, la curva de oferta de cierta clase de investigadores y a partir de
una cantidad determinada de los mismos, seguramente y durante un tiempo más o
menos largo podría ser inelástica al precio, dada una posible escasez de una
clase determinada de investigadores. Esto podría llevar a las empresas que
puedan contratar la reducida oferta que pudiese existir en un momento
determinado de ésos factores productivos tan escasos a una situación de casi
monopolio, al menos durante un tiempo, el suficiente para dominar la industria. .Además los costes de esos factores
productivos escasos posiblemente habrán sido públicos.
Esto
puede expresarse de otra forma más resumida: la asignación de recursos puede
ser ineficiente cuando el mercado distribuya los factores que se emplean para
innovar.
Un
supuesto tomado de la forma de funcionar algunas empresas puede aclarar un poco
lo anterior.
Supongamos
que el Gobierno pone en marcha un programa de investigación con el objetivo de
encontrar un producto determinado para uno de sus departamentos (Sanidad,
Defensa, ...). Para éste fin contrata a una empresa privada (no interesa en
éste momento la forma de seleccionar a ésa empresa) y además va a destinarse
para ése proyecto el equivalente al 1% del PIB de éste año durante los próximos
5 años.
Para
éste proyecto que es muy especial y complejo, tan sólo hay en todo el país 10
investigadores con un talento especial y una preparación muy específica, que
han sido formados dentro del sistema formativo estatal y que ésa formación ha
supuesto la aportación de unos medios de
un coste muy elevado, y además ésos investigadores, como es esperable,
desarrollan su trabajo en un organismo estatal.
Para
realizar el proyecto tan sólo se necesitan 7 investigadores de ésos 10
existentes en todo el país, y son contratados por la empresa privada que ha
recibido el encargo gubernamental de
realizar el citado pro- yecto.
Una vez
acabado el proyecto para el que ha sido contratada, la empresa continúa con
nuevas vías abiertas en su colaboración con el Gobierno, porque ha encontrado
grandes posibilidades de explotación comer- cial, para lo que acuerda un
atractivo y remunerado contrato con los investigadores iniciales.
El
resultado de ésta actuación es que la empresa pasa a dominar totalmente su
industria, con posibilida- des de convertirse en monopolista.
Las
otras empresas de la industria reaccionan y contratan a los investigadores
restantes. Algunas no pue- den hacerlo ya que no existen suficientes
investigadores especializados.
Surgen
de inmediato varias consideraciones. No queda claro que en éste caso se
produzca una asignación eficiente de recursos pues no queda muy claro con qué
criterios actúa el mercado. Los factores producti- vos escasos tienen un coste
muy elevado y han sido pagados por el Sector Público, la curva de oferta de
dichos factores productivos no es la "normal" y la de demanda sí que
podría ser la habitual.
El
precio de lo vendido por la empresa no podrá establecerse en el punto en que se
igualan el coste margi- nal y el ingreso marginal ya que aquél no le llega a la
empresa determinado por el coste real de los facto-res productivos que adquiere por lo que el precio
que la sociedad pague por sus productos será muy infe-rior a lo que destina a
producirlos.
En todo
esto no se consideran otros aspectos que se alejan de lo planteado[22].
Si se
llegase a producir una situación de tendencia clara hacia el monopolio, los
sistemas de protección a la innovación favorecerían la consolidación de ésa
situación, cosa conocida desde hace tiempo, así: "en el sistema mercantil
vemos constantemente que se sacrifica el interés del consumidor a favor de
productor".[23]
ANEXO
Maximización de la producción condicionada a
costes constantes.
Supongamos
que se da la situación, antes indicada, de costes de producción decrecientes o
constantes pe- ro a un nivel muy bajo porque el mercado de factores productivos
para la empresa es ilimitado y consi- guientemente puede imponer el precio de
ésos factores. Ante ésta situación, la empresa, puede escoger la manera de
producir que más le interese.
El
problema que se plantea es el de maximizar la producción a partir de un coste
dado, que se puede con- siderar constante.
Una
forma de enfocar el problema puede ser la siguiente:
Maximizar
la producción a partir de un coste dado para los factores de producción.
Sea la función de coste: C = w1q1
+ w2q2
Sea la función de producción: Q = f (q1,
q2)
w1 y w2 son los
precios de los factores de producción.
q1 y q2 son las
cantidades de factores de producción.
El
problema a resolver es uno de máximos condicionados, maximizar la producción
condicionada a unos costes constantes dados.
Uno de
los métodos posibles es el de los multiplicadores de Lagrange.
Siendo: μ el multiplicador de
Lagrange
V la función auxiliar que se
forma,
la función que se forma y sus derivadas
parciales son:
V = f ( q1, q2 ) +
μ ( C - w1q1 - w2q2 )
las derivadas parciales de la función son:
δV/δq1 = f1
- μ w1 = 0
δV/δq2 = f2
- μ w2 = 0
δV/δμ = C - w1q1
- w2q2 = 0
Las condiciones de primer grado para
maximizar exigen que las primeras derivadas se igualen a 0.
De esto se deduce:
f1/f2 = w1/w2
La
interpretación económica de esto es que la relación entre las productividades
marginales debe ser igual a la relación entre los precios de los factores
productivos.
Puede
expresarse de otra forma:
μ = f1/w1 = f2/w2
De
esto se deduce que:
w1 = f1/μ
y
w2 = f2/μ
La
relación entre la productividad marginal y su precio ha de ser la misma para
cada uno de los factores productivos.
Si se
supone que el precio de los factores productivos es constante, la variación de
la cantidad producida en relación al coste podrá determinarse a partir de las
anteriores funciones de coste y producción de la si- guiente manera:
C = w1q1 + w2q2
Q = f (q1, q2)
Diferenciando éstas funciones, queda:
dC = w1dq1 + w2dq2
dQ = f1dq1 + f2dq2
La relación entre las diferenciales de
éstas funciones es:
dQ/dC = f1dq1 + f2dq2/w1dq1
+ w2dq2
Sustituyendo los valores hallados antes para
w1 y w2, es decir: w1 = f1/μ y
w2 = f2/μ, la relación ante-
rior queda así:
dQ/dC = μ . f1dq1
+ f2dq2/f1dq1 + f2dq2
= μ
El valor hallado antes para μ es:
μ = f1/w1 = f2/w2
por lo que la relación anterior queda así:
dQ/dC = μ = f1/w1
= f2/w2
La
variación del coste será entonces:
dC = dQ/μ = dQ/f1 . w1
= dQ/f2 . w2
Si los
precios de los factores productivos son constantes y los rendimientos son
crecientes, la productivi- dad marginal será creciente, con lo que la variación
del coste dependerá de la variación de la productivi- dad marginal, que al ser
creciente hará que producir el mismo output le cueste cada vez menos a la
em- presa.
Si los
rendimientos son constantes, también lo será la productividad marginal, conlo
que si los precios de los factores productivos son muy bajos, el coste se
mantendrá constante en valores muy bajos también.
Si los
precios de los factores productivos varían, el sentido de la variación de los
costes dependerá del que tengan los precios.
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[2] J. A. Schumpeter. Teoría del desenvolvimiento económico. México. F. C. E., 1.934. ( p. 24 ).
[3] D. C. North. Estructura y cambio en la historia económica. Madrid. Alianza Editorial. 1.994. ( p. 227 ).
[4] D. C. North. Estructura y cambio en la historia económica. Madrid. Alianza Editorial. 1.994. ( p. 203 ).
[5] R. H. Coase. La empresa, el mercado y la ley. Madrid. Alianza Editorial. 1.994. ( p. 15 ).
[6] H. Demsetz. La economía de la empresa. Madrid. Alianza Editorial. 1.995. ( p. 176 ).
[7] H. Demsetz. La economía de la empresa. Madrid. Alianza Editorial. 1.995. ( p. 176 )
[8] E. Bueno. Organización de empresas. Estructura, procesos y modelos. Madrid. Ed. Pirámide. 1.996. (p. 261 y sig.)
[9] M. Silver. Innovación y alcance en la empresa. El papel de la integración vertical. Barcelona. Ariel Economía. 1.996. (p.20 y sig.).
[10] M.
Silver.Innovación y alcance en la
empresa. El papel de la integración vertical. Barcelona. Ariel Economía.
1.996. ( p. 21 ). ( Citando el autor a Baumol y otros ).
[11] W. Hopfenbeck. Dirección y Marketing ecológicos. Conceptos, instrumentos y ejemplos prácticos. Bil- bao. Ed. Deusto. 1.993. (p. 126).
[12] R. H. Coase. La empresa, el mercado y la ley. Madrid. Alianza Editorial. 1.994. ( p. 15 ).
[13] El mercado es tanto de productos como de factores productivos.
[14] Tal vez el término no sea del todo correcto, pero puede servir para expresar lo que se quiere decir al tener cierta similitud con la expresión más usual de deslocalización industrial.
[15] Es un hecho incuestionable que en algunos sectores productivos en los que toda o una parte de su pro- ducción requiere mano de obra escasamente cualificada o fácilmente cualificable, ésa producción se lleva a cabo de varias formas como son el recurrir a la " economía sumergida "que permite obtener unos costes inferiores a los que resultarían del cumplimiento de las normas que regulan el mercado laboral u otros as- pectos de la producción que tampoco se cumplen.
Si la producción se lleva a otros países, subdesarrollados, con una mano de obra extraordinariamente ba- rata y carentes de instituciones y normas reguladoras del mercado laboral, o aún existiendo algún tipo de regulación es muy difícil hacerla cumplir, el resultado a efectos de costes para las empresas que actúan de ésta forma es bastante claro.
El hecho es de gran importancia en algunos sectores de forma directa y en otros muchos de manera indi- recta.
[16] R. H. Coase. La empresa el mercado y la ley .Madrid. Alianza Ed. 1.994. (p. 135).
[17] R. Layard, S. Nickell, R. Jackman. La crisis del paro. Madrid. Alianza E. 1.994
[18] H. Leibenstein. Eficiencia asignativa versus "eficiencia-X". Artículo traducido en " Lecturas de micro- economía y economía industrial ".Madrid. Ed. Pirámide. 1.998. (p. 197 ).
[19] La lógica de éste supuesto es la siguiente: el mercado de factores productivos es casi ilimitado, dada la situación actual. En el momento en que el precio pagado a ésos factores productivos fuese más elevado, una parte de ésa oferta de trabajo se retiraría del mercado (niños, mujeres inicialmente,...) al no ser im-prescindibles ésos ingresos para la estricta supervivencia al haber aumentado el salario.
[20] J.
Segura. Teoría de
[21] Ver nota a pié de página nº 4.
[22] Se trata de cuestiones tales como: al destinar una importante cantidad de recursos públicos a un proyec- to determinado, ¿qué criterios se han utilizado?, ya que se trata de destinar recursos públicos, ¿está con-forme la sociedad con ése destino de sus recursos?, tal vez hubiese preferido un uso alternativo.
¿Está en la lógica del mercado que ésa información y ventajas adquiridas por la empresa privada contrata-da por el Gobierno pasen a ser utilizados privadamente en las condiciones expuestas, con los consiguien-tes beneficios privados en perjuicio de otras empresas que no han tenido las mismas posibilidades y quizá también de los consumidores?
El coste de formar a ésos investigadores lo ha pagado la sociedad, sin embargo no sólo no se beneficia si-no que puede verse perjudicada desde el punto de vista económico en varios aspectos (hegemonía de la empresa en su mercado, expulsión de competidores, barreras de entrada a la industria infranqueables,...).
Podrían aparecer otras clases de costes sociales adicionales (un posible deterioro del medio ambiente, depresión de algunas zonas, aumentos desmesurados de precios en otras,...).
[23] A. Smith. La riqueza de las naciones. Barcelona. E. Orbis. 1.983. T. II, (P. 428).