INNOVACION Y EMPRESA
Santiago Ubieto
Innovar significa según el diccionario: "mudar o alterar las
cosas, introduciendo nove-dades". Es diferente de investigar que consiste
en "hacer diligencias para descubrir una cosa y también, realizar
actividades intelectuales y experimentales de modo sistemático con el propósito
de aumentar los conocimientos sobre una determinada materia", por lo que
la acción investigadora se emplea en muchas ocasiones para desarrollar
innovacio- nes. También es diferente de inventar que es "hallar o
descubrir una cosa nueva o no co-nocida". Con frecuencia se llevan a cabo
innovaciones de forma continuada sobre mu- chos inventos.
Así,
La acción innovadora, definida de manera tan sencilla, está
produciendo en nuestro mundo tal cantidad de cambios y de forma tan acelerada,
que en el transcurso de la bre- ve vida de un hombre, el mundo que encuentra y
el que deja no se parecen demasiado.
Las innovaciones suelen considerarse socialmente beneficiosas, pues en
muchos aspec-tos mejoran la calidad de nuestras vidas, elevan el nivel de renta
y ofrecen abundantes oportunidades de muchas clases.
Puede servir como ilustración que en los modelos de crecimiento
económico, tales como los de Solow, a pesar de las críticas recibidas, se llega
a la conclusión, tras diver-sos estudios, que el 80% del aumento de la
producción por hora de trabajo en EEUU, se debe al progreso técnico. Algo tiene
que ver con la innovación.
Algunos ejemplos pueden servir para mostrar las diferentes mejoras:
El acero, que ya en pequeñas cantidades era producido por los romanos
y sobre todo por los árabes. Por cierto, a los "infieles" y
"bárbaros" árabes les debemos muchas cosas co- mo la introducción de
los números "árabes" procedentes de
En 1.834, un norteamericano llamado Perkins, patentó una máquina de
hacer hielo. Has-ta entonces el sistema para conservar las cosas era el
enfriamiento con hielo de las mon-tañas envuelto en paja, así servía Lhardy en
el Madrid de ésa época las bebidas en vera-no. A pesar de que la revolución le
parecía blasfema al Papa Gregorio XVI, en la prime-ra mitad del siglo XX empezó
a haber neveras en Europa y en América. Lo que esto su-puso para la forma de
vivir es bastante claro.
El primer transistor, construido por un grupo de científicos
norteamericano, era un am-plificador semiconductor, fue en 1.947, era para la
radio, pero a partir de esto y tan sólo diez años después, se consiguieron los
circuitos integrados y ya los ordenadores, en los años 90 empezó Internet y
hace poco tiempo ya funcionó el primer ordenador cuántico.
En el primer cuarto del siglo y en el sector del automóvil, se inició
en lo EEUU una nueva forma de distribución comercial, diferente a todo lo
anterior, y como los años posteriores se encargaron de demostrar, con grandes
posibilidades; nacía la franquicia.
En la actualidad hay empresas franquiciadoras con varios miles de
puntos de venta en todo el mundo. En España se espera que alcance en los meses
venideros el 20% de los establecimientos comerciales.
Las innovaciones se producen en un marco institucional. Las
instituciones, siguiendo a North, y para lo que aquí nos interesa, son
construcciones de la mente humana, son las reglas del juego que establece la
sociedad, limitaciones que dan forma a la interacción humana. Una consecuencia
de esto es que estructuran los incentivos en toda clase de in-tercambios. Las
limitaciones se establecen en cuanto a lo prohibido y en cuanto a las
condiciones para actuar.
En un mundo como el nuestro, complejo, cambiante y lleno de
incertidumbres, estable-cer límites contribuye a reducir las incertidumbres.
Las limitaciones que se establecen, pueden ser informales y formales,
las primeras son productos culturales arraigados en las conductas de los
individuos, las segundas inclu-yen reglas políticas, económicas y contratos,
estableciéndose una jerarquía que va desde constituciones hasta contratos
individuales, definiendo límites a la actuación y a la con-ducta de los
individuos. Si esto se asocia a la diversidad de intereses económicos y
polí-ticos, de acuerdo con su fuerza de negociación, influirá en la estructura
de las reglas que se establezcan. Es razonable suponer que las reglas derivan
del autointerés, que suelen establecerse teniendo en cuenta los costes de
cumplimiento y que las crean quienes tie-nen poder de negociación.
Esto, entre otras cosas, clarifica los derechos de propiedad que son
importantes ante el cambio, cuyo origen se encuentra en las alteraciones de los
precios relativos, que al mo-dificar los incentivos individuales, llevan a
crear derechos de propiedad.
La información que reciben los individuos es incompleta, influye en
las diferentes con-ductas, su capacidad para "procesar " toda la
información es limitada; las elecciones es-trictamente racionales se
replantean, son imposibles. Al estar institucionalizadas las elecciones se
reduce la incertidumbre en las elecciones repetitivas.
Las organizaciones, que son diferentes de las instituciones, suelen
proceder del marco institucional. Si las instituciones determinan
oportunidades, los organismos se crean para aprovecharlas, para maximizar la
riqueza o para otros fines, para lo que suelen alterar la estructura
institucional.
Si el desarrollo del saber se integra en la organización (que tiene
objetivos maximiza-dores) que es producto del marco institucional (que tiene
objetivos condicionales), se in-dica la tendencia del cambio institucional. El
conocimiento, destreza, aptitudes de los miembros de una sociedad reflejan las
limitaciones institucionales.
El desarrollo de la tecnología indica dependencia del cambio, cuya
dirección en cuanto a la adquisición de conocimientos y aptitudes viene dada
por el marco institucional y además marca el desarrollo a largo plazo de la
sociedad.
Las organizaciones, para cumplir sus objetivos, pueden modificar las limitaciones que se
hayan establecido.
Como nos movemos en un mundo de incertidumbres, la mejor forma de
resolver los problemas (maximizar) no la conoce nadie, pero los resuelve mejor
la sociedad que per-mite más intentos.
Las instituciones, que no podemos ver, sentir, tocar y ni siquiera
medir y son construc-ciones de la mente humana y en última instancia son un
conjunto de reglas, procedi-mientos de aceptación y cumplimiento de las mismas
y normas éticas y morales de comportamiento, varían con el tiempo y con los
lugares en los que se desarrollan las so-ciedades.
No son sólo las acciones de cambios estructurales las que explican la
mayor o menor capacidad de innovación de un lugar determinado, sino que
contribuye a entender ésa si-tuación la comprensión de las instituciones.
No es casual que los países punteros en alta tecnología, en
innovación, sean los EEUU sobre todo y que dentro de Europa haya zonas, las
llamadas "clusters" en las que ade-más de existir la mejor situación
en cuanto a medios de transporte y telecomunicaciones también existe abundante
mano de obra altamente cualificada, fáciles transferencias de tecnología,
grandes universidades y centros de investigación (ya hacia 1.800, Humbolt creó
Esta situación puede verse de forma más concreta con algunos datos.
Si el número de patentes puede considerarse como una aproximación a la
capacidad in-novadora, los datos de hace dos años muestran ésta situación:
En España hubo 9,82 patentes por millón de habitantes; en Holanda,
209,68; en Alema-nia, 168,65; en Francia, 86,73.
De las patentes registradas en el año 1.998 en España, el 24%
correspondieron a Trans-portes, Técnicas Industriales y Diversos; el 18% a
Agricultura y Alimentación, Mobilia-rio y Salud; el 13% a Física; el 13% a
Mecánica, Iluminación, Calefacción y Armamen-to; el 11% a Electrónica y
Electricidad.
El número de patentes registrado ése mismo año en las distintas
comunidades se distri-buyó así: Cataluña el 28% (tiene alrededor del 15% de la
población española); Madrid el 23% (tiene alrededor del 13% de la población);
Valencia registró el 12% de las paten-tes; Andalucía el 8%(con el 20% de la
población); País Vasco el 7%; Aragón el 4%(con el 3% de la población).
En cuanto a I+D en España la industria privada dedica en relación al
PIB poco más de la tercera parte de la media de
El sector privado dedica en España a I+D menos que el sector público;
en
En éste marco institucional, complejo y dispar, es en el que se
desarrollan las innovacio-nes. En un marco institucional determinado surgen las
empresas con las distintas formas que muestran y en concreto las empresas
innovadoras. Todo esto hace que las innova-ciones ya no sean resultado del
genio creador de personas aisladas, (a lo largo de la his-toria tenemos
numerosos ejemplos) sino que son el resultado de un trabajo colectivo.
De algunos inventos e innovaciones conocemos los nombres de las
personas que los hi-cieron realidad, de los actuales cada vez menos; lo
conocido de la informática es que fue un equipo de científicos norteamericano,
de las franquicias que empezaron en una em-presa (General Motors), que las
ventas a plazos aparecieron en algún lugar (McCormick para vender
cosechadoras), las fibras artificiales o el café soluble, han sido innovaciones
llevadas a cabo por empresas cuyo nombre solemos desconocer.
Las innovaciones las llevan a cabo los agentes económicos,
fundamentalmente las em-presas, aunque no sólo éstas. Suelen darse en los
productos, en los procesos productivos y también en las organizaciones, que se
diseñan como una creación de lo artificial para lograr unos fines determinados.
El éxito o el fracaso de las innovaciones lo decide el mercado.
Al afectar tanto a los productos como a los procesos productivos,
influyen en la produc-ción y en los precios y como consecuencia también en la
asignación de recursos de al-guna forma.
Para que las innovaciones lleguen al mercado es necesario que las
empresas innovado-ras tengan estímulos suficientes. Los medios que la sociedad
utiliza para que éstos estí-mulos actúen consisten, por una parte en aclarar y
proteger los derechos de quienes lle-van a cabo las innovaciones y por otra en
las distintas formas de regulación del mercado
El mercado, en el que por medio del sistema de precios se ponen de
acuerdo los com-pradores y vendedores tanto de bienes y servicios como de
factores productivos, no es una institución totalmente libre como a veces
tiende a creerse, sino que está sometido a numerosas normas y regulaciones cuyo
fin es reducir el coste de transacción y aumentar el volumen de lo
comercializado.
Desde el punto de vista de la empresa innovadora, las normas y
regulaciones, que suelen establecerse en forma de protección, contratos
específicos u otras clases de "premios", pero especialmente lo
primero, tienen como fin establecer incentivos que estimulen la innovación.
El resultado del proceso innovador se muestra en el mercado por medio
del sistema de precios como asignador de recursos y puede ser eficiente o
ineficiente. En el modelo de competencia perfecta, a veces el sistema de
precios no está claro cómo se establece ya que las empresas compiten
frecuentemente por medio de la producción al establecer dis-tintas clases de
objetivos y los precios aparecen como datos.
Se considera que existe una elevada intensidad competitiva si la
producción de las em-presas es idéntica y ninguna de ellas puede influir en la
oferta del mercado. En éste caso la competencia se da por "producción
imitativa".
En el mundo real es difícil encontrar ejemplos de competencia
perfecta, pero sí que se encuentran otros tipos de competencia y de mercados.
Siendo uno de los objetivos de las empresas convertirse en dominadoras
de su mercado, la competencia entre ellas se produce de diversas formas.
Desde el punto de vista de las empresas innovadoras aparece la
"innovación competiti-va" y el resultado para la empresa es alguna
clase de "recompensa".
Si existiesen demasiadas empresas en una industria determinada, podría
reducirse el es-tímulo para innovar ante menores probabilidades de alcanzar la
"recompensa" (benefi-cios extraordinarios, dominio del mercado,...)
que es otorgada por el mercado. Puede llegar a pensarse entonces que limitar el
número de competidores podría llegar a ser so-cialmente beneficioso. El
instrumento para establecer restricciones en el mercado suele ser en éste caso
el sistema de derechos de propiedad.
El coste de que alguien ejerza un derecho es a veces la pérdida por
otra parte.
La eficiencia consiste simplemente en hacer las cosas bien con el menor
esfuerzo y con los menores recursos posibles, por lo que según cómo se
establezcan los derechos deri-vados de innovar, podría darse contradicción
entre competencia y eficiencia, con lo que uno de los aspectos básicos de la
competencia perfecta (la asignación eficiente de recur-sos) es cuestionado.
Lo que nos interesa es ver cómo funcionan las empresas innovadoras en
las áreas en que llevan a cabo ésta acción y de dónde surge. Puesto que la
innovación es un hecho, tam-bién nos interesará ver, en lo posible, no sólo
cómo sino también para qué las innova-ciones; el por qué es cuestión diferente
de la que aquí tan sólo nos interesan las conse-cuencias estrictamente
económicas.
Existen millones de empresas, numerosos sectores, tamaños de empresas
muy diferentes y en diversos lugares, que producen miles de bienes y servicios,
con múltiples sistemas productivos y organizativos y que tienen objetivos
diversos. Existe un mundo empresa-rial amplio, complejo y rico, que es difícil
de esquematizar y obtener conclusiones que puedan considerarse universales. Sin
embargo se observan algunas características rese-ñables que marcan una
tendencia en la actuación, en el funcionamiento y en los objeti-vos de las
empresas y que de alguna forma en las que tienen mayor poder o hegemonía se
muestra más claramente.
También es necesario tener presente que no todas las empresas son
innovadoras.
Quizá sea interesante, antes de continuar, recordar qué o quién es el
empresario innova-dor.
En un concepto amplio, la idea de empresario está asociada a la de ser
innovador. Las ideas de Schumpeter al respecto parecen en buena medida
vigentes, al considerar al em-presario (recuerda la diferencia con ser
propietario) extraordinario al hacer algo diferen-te y que es consustancial al
mismo ser innovador, capaz de superar una serie de obstácu-los y circunstancias
adversas, lo que le da el liderazgo. Añade otras características como son tener
una psicología de carácter no hedonista, la voluntad de conquista para lograr
el éxito por el éxito en sí, (incluso más que por sus frutos) el gozo creador,
la aventura, el resultado económico como muestra objetiva del éxito de su
empresa. Llega a señalar que las innovaciones aparecen en "enjambres"
que surgen alrededor de otros empresa-rios de mayor espíritu empresarial al
darse un cierto efecto de imitación.
La innovación es fundamentalmente resultado de mentalidades y
actitudes. Hay empre-sas innovadoras y
empresas que se adaptan o intentan adaptarse a las nuevas situacio-nes que se
crean en un mundo complejo y dinámico.
Las empresas actúan en una economía de mercado. El mercado, tal como
funciona, ofre-ce incentivos suficientes para que las empresas se comporten de
forma estratégica y no competitiva. Esta es una observación antigua, ya nos lo
hizo ver Adam Smith al explicarnos cómo "en el sistema mercantil vemos
constantemente que se sacrifica el in-terés del consumidor a favor del
productor". Esto no contradice que se compita por el cliente y por la
calidad total.
Las empresas, al pretender dominar su mercado y su industria, tienen
objetivos diferen-tes a la maximización de sus beneficios, para lograr ésos
otros objetivos, la innovación adquiere gran importancia y pasa a convertirse
en variable estratégica.
Esto tiene consecuencias en la organización de la empresa que cambia y
se hace más compleja. Las actitudes de los miembros de la organización también
cambian. Se busca la ruptura institucional, organizativa y del sistema
productivo, llegando a alcanzar ésta ruptura a la propia cadena de valor
tradicional. La empresa debe buscar y generar opor-tunidades (aparecen con el
cambio institucional) por medio de organizaciones innovado-ras que permiten
desarrollar las actitudes y habilidades que se requieren. La organiza-ción debe
facilitar el desarrollo de la creatividad, generar ideas, en suma, procesos
inno-vadores. Es indudable que los procesos de cambio conllevan riesgos; la
organización también debe ser capaz de identificarlos y asumirlos.
Un ejemplo cercano lo tenemos en Zeltia. Era una empresa que con
dificultades logró salir adelante fabricando el insecticida ZZ hace 60 años, en
la actualidad ha ensanchado su negocio (insecticidas, productos químicos,
análisis de ADN) hasta su apuesta actual, el ET-743, un fármaco con
posibilidades frente a algunas clases de cáncer, en el proyec-to han
intervenido conjuntamente: Pescanova (empresa vinculada) con muchos años de
investigación en el mar y Pharma Mar, la del ET-743.Ha pasado a ser una empresa
que apuesta por la biotecnología (sector de riesgo y volatilidad) que en éste
momento ofrece grandes expectativas.
El proceso de cambio requiere actitudes y capacidades, entre ellas les
innovadoras y las creativas. Esto supone también formación continuada tanto
individual como organizati-va, surgen las denominadas "organizaciones
inteligentes".
La formación se adquiere tanto por interés personal en mejorar las
posibilidades como por medio de la empresa y en éste caso de acuerdo con las
necesidades de la misma, ya sea a personas determinadas para tareas concretas,
ya se en momentos puntuales a la tot-talidad de las personas de la empresa
aunque aparentemente no revista demasiada im-portancia. Es el caso de VAESA
(Volkswagen, Audi y Skoda) que ante la implantación del Euro, a finales del 98
decidieron formar e informar a la totalidad de la empresa, in-cluidos los
concesionarios y todos los directivos sin excepción, aunque aparentemente
muchos no lo fuesen a emplear de inmediato, y además la formación fue bastante
com-pleta. Es la necesidad de actualización constante por toda la organización
para ver y a-provechar mejor las oportunidades que aparecen con los cambios
ante una competencia bastante fuerte.
La nueva organización ante un mundo innovador se orienta hacia el
cliente y hacia la calidad total, es por lo que se compite realmente, para
hacerlo en las mejores condicio-nes se elimina lo que se consideran actividades
innecesarias, costes excesivos, rigideces o ineficiencias, llegándose a la
ruptura de la cadena de valor, salvaguardando aquello que supone mayor
aportación al margen final. La ruptura de la cadena de valor le supo-ne a la
empresa liberar recursos para competir por el cliente y para buscar el negocio
en cualquier sitio o forma que pueda encontrarse. Esto no significa pérdida de
control de los procesos eliminados ya que en su lugar se establecen nuevos
vínculos contractuales con quienes llevan a cabo los procesos eliminados.
En realidad lo que hacen éstas empresas es algo que ya anticipó Coase
en su conocido artículo de 1.937, "La naturaleza de la empresa", que
cuando la empresa obtiene mejo-res costes en el mercado recurre a él para
producir lo que sea, pues su objetivo no es producir un bien determinado sino
ganar dinero.
Los ejemplos se encuentran en muchas empresas de diversos sectores, es
lo que gráfica-mente se conoce en el sector textil como "trabajo a
manos".
También es cierto que hay algunas empresas que con el fin de controlar
la calidad de los inputs siguen un proceso de integración vertical que les
permite convertir la innovación en una barrera de entrada en la industria.
Con frecuencia la diferenciación se establece por medio de la marca ya
que su desarro-llo y mantenimiento necesitan la innovación continuada.
Hay ejemplos numerosos, así, el Nescafé que con mejoras graduales
gracias a elevadas inversiones en investigación, en éste caso durante más de 60
años, lograron resolver en los años 80 el problema de los diferentes y
múltiples aromas que componen el café. La innovación se centra en los atributos
del producto, en la calidad, en el rendimiento del producto que en el fondo es
el mismo del principio.
El caso del Scotch Brite es similar en cuanto a elevada inversión en
investigación para resolver los problemas que otras innovaciones en productos
complementarios al suyo le han obligado a efectuar para que su marca continuara
en primera línea (en éste caso eran los distintos tipos de sartenes que
requerían distintos tratamientos para su limpieza).
Las oportunidades para innovar están en la sociedad, hay que
encontrarlas. Un factor clave para esto es la información.
La información se produce de manera continua, en cantidades enormes y
fluye a gran velocidad hacia todos los lugares. Es difícil controlar e
interpretar de forma inmediata la ingente cantidad de información que se
genera. Se necesitan expertos, especialistas en temas muy concretos para
manejarla, también es necesario saber analizarla adecuada-mente. Se pierde
amplitud y se gana profundidad. Al mismo tiempo la "visión" del
en-torno puede estar sesgada y ser incompleta. Todo esto puede llevar a las
organizaciones a tomar decisiones erróneas y a que en ocasiones tengan una
existencia efímera (las or-ganizaciones).
En otros casos, las innovaciones proceden de la actitud de algunas
empresas ante deter-minadas "corrientes de opinión" que se producen
en la sociedad. Es el caso de las pero-cupaciones medioambientales que impulsa
a algunas empresas a destinar recursos a la investigación de nuevos productos o
de nuevas formas de producir, ya sea por convic-ción o para aprovechar las
oportunidades que suelen darse con los cambios. Los benefi-cios para las
empresas no son desdeñables, suele producirse una mejora en la imagen con
relativa rapidez. La investigación en procesos productivos en ésta dirección
supone con frecuencia conseguir mejorar la productividad con la consiguiente
mejora en los re-sultados de la empresa. Se plantean al mismo tiempo nuevas
estrategias que pueden lle-var a adaptarse mejor al futuro. Surgen asimismo más
posibilidades de diversificación.
Hay ejemplos tanto de productos como de procesos de producción. Entre
los primeros se encuentra el papel reciclado, las innovaciones en los plásticos
desde que en 1.906 un belga, L. Baekeland inventó la baquelita, hasta los
actuales plásticos biodegradables (la actual industria del plástico mueve
alrededor de 50 billones de pesetas al año -equivale a la mitad del actual PIB
español- y ocupa a más de 1,5 millones de personas), puede in-cluirse el
turismo ecológico, los intentos de poner en marcha los tejidos con la garantía
Oeko-Tex, etc. Entre los segundos (procesos productivos) también hay muchos
ejem-plos, como las industrias de curtidos que en algunos casos han logrado
reducir casi to-talmente la gran contaminación que provocaban y al mismo tiempo
han reducido muy notablemente sus costes de producción o la adaptación de
diferentes procesos de pro-ducción a las nuevas normas con otras regulaciones
que ofrecen nuevas oportunidades.
Como en cualquier actividad humana, en los procesos de innovación
también aparecen asimetrías resultantes de un mercado imperfecto, ya no sólo en
la inexistencia de com-petencia perfecta sino en la dificultad de hacer cumplir
las normas establecidas. Hay proyectos innovadores a los que el mercado no
responde u otros que no acaban de res-ponder a las expectativas generadas
inicialmente y se abandonan, se da especialmente en procesos cuyo desarrollo
está por concluir, por ejemplo con la biotecnología,...
Algunos casos de mercados imperfectos, cumplimiento de las normas,
pueden explicar-se un poco.
Antes se ha indicado cómo son las instituciones, el marco en que se
desarrollan las in-novaciones, que influyen en la asignación de los recursos de
la sociedad, que puede ser eficiente o ineficiente, que algunas empresas
compiten por medio de la producción y los precios aparecen como datos, que el
mercado está muy regulado, que el mercado da in-centivos a las empresas para
intentar ser hegemónicas, que en ocasiones se tiende a la ruptura de la cadena
de valor tradicional y que las innovaciones pasan a convertirse en variables
estratégicas al competir por el cliente y la calidad total (por la hegemonía en
el mercado) utilizando el enorme flujo de información existente y también la
ruptura de las formas organizativas tradicionales..
Ejemplos de todo esto existen en el mundo real, en el que, recordemos,
es difícil encon-trar algún ejemplo de competencia perfecta.
En muchos casos, mediante la investigación e inversión en elementos de
producción, se mejora la productividad, incluso aparecen industrias con
rendimientos de escala crecien-tes. Forma parte de la innovación para mejorar
(reducir) los costes de producción.
Hay otras formas de lograr lo mismo y es cuando para producir se
requiere mano de o-bra poco cualificada o fácilmente cualificable, como sucede
con muchas clases de ma-nufacturas; entonces el secreto para reducir los costes
está en conseguir ésa mano de o-bra lo más barata posible. Si además ésa mano
de obra es casi ilimitada y se encuentra en un mercado laboral sin regular o
sin posibilidad de que las normas se hagan cumplir, (trabajo infantil y
salarios pagados sobre todo en países subdesarrollados) el secreto pa-ra
conseguir costes muy reducidos deja de ser tal. Si además el empresario no
tiene "fre-nos morales", las posibles limitaciones desaparecen y los
objetivos empresariales son al-canzables con más facilidad: beneficios
excepcionales, hegemonía en su mercado, al ex-pulsar de paso a empresas
competidoras que sí tienen "frenos morales" o no tienen la
posibilidad de producir con los mismos métodos.
De ésta situación se benefician tanto el empresario que produce de
éste modo como los consumidores de los países desarrollados.
Los precios de venta de ésos productos serán muy bajos dados sus
costes, aunque esta-rán por encima de lo que en un modelo de competencia
perfecta serían de equilibrio en ésta situación. El equilibrio significa que se
asignan eficientemente los recursos. Al ser los costes menores que los de
equilibrio, los recursos destinados a comprar ésos produc-tos son superiores a
los destinados a producirlos, lo que contribuye a que las empresas logren sus
objetivos (grandes beneficios, dominio de su mercado,...). Hay alguien que paga
el desequilibrio que se produce. En cualquier intercambio, cuando hay ganadores
necesariamente hay perdedores.
Hay bastantes más aspectos acerca de la innovación que ni aun siquiera
se citan como se ha hecho con algunos en lo expuesto hasta ahora.
La cuestión de qué se hace para innovar es otro asunto. Se innova
innovando, haciéndo-lo, introduciendo novedades, mejorando.
Es sobre todo una cuestión de mentalidad, de actitud, de ambiente, de
instituciones en las que se encuentran ésos valores arraigados. Silicon Valley
no fue producto del volun-tarismo de algún visionario, estaba en el ambiente,
en la sociedad, lo dicho antes sobre
Tienen capacidad para innovar las empresas no por su tamaño sino por
su mentalidad, por su cultura empresarial, de acuerdo con sus posibilidades.
Para crear la fregona no se necesitó una gran inversión en investigación, por
el contrario, para mejorar los detergen-tes aun en pequeño grado, sí.
En general las innovaciones se plantean como objetivos explícitos de
la empresa, se buscan, suelen ser necesarias para competir adecuadamente. Se
encuentran en la socie-dad, el entorno es importante, tanto el microentorno
como el macroentorno. La informa-ción es abundante y está disponible. Los
conocimientos son necesarios. (En relación a esto, el Nobel de Economía G.
Becker en una reciente entrevista nos recuerda que esta-mos pasando a
industrias basadas en la comunicación y en el saber. Años atrás ya había
mostrado que la inversión en capital humano ha permitido el enorme crecimiento
econó-mico).Lo que hoy empieza a valorarse en las empresas pioneras es el
talento humano, incluso como aspecto de diferenciación estratégica.
Es cierto que a veces se busca mejorar algo concreto y aparecen otras
cosas, como le su-cedió a G. Bell en 1.876, que trabajando para perfeccionar el
telégrafo se encontró con el teléfono, o en 1.895 el médico alemán Röntgen se
encontró con algo que más o me-nos buscaba, pero no sabía qué había encontrado
y lo llamó rayos X.
En otras ocasiones se recuperan o se adaptan enseñanzas del pasado
para mirar al futuro como sucede en el mundo empresarial al haber descubierto
recientemente "El criticón" de Gracián o sobre todo y desde hace muy
pocos años "El arte de la guerra" atribuido al chino de hace 2.500
años Sun-zi, clave en planteamientos empresariales actuales, con conceptos
claros y visión amplia, que causan admiración, son fuente de nuevas (aunque
antiquísimas) ideas, origen de enseñanzas constantes que se llevan a la
práctica, además de ser un magnífico tratado de estrategia empresarial, abarca
otros muchos conceptos e ideas de la empresa innovadora.
Podría hablarse de las oportunidades, de los cambios, de las
necesidades de productos o de procesos, de fracasos o errores que también
pueden originar innovaciones, etc.
Pero la innovación surge sobre todo porque se busca como variable (en
muchos casos estratégica) para competir.
Para finalizar, algunas ideas y reflexiones sueltas que se salen un
poco de todo lo ante-rior.
En ningún momento debemos olvidar que la economía es algo de la
sociedad de las per-sonas, que las empresas las forman personas, que las
innovaciones son un producto de los hombres, son resultado de su capacidad
creadora.
El hombre posee unas capacidades potenciales casi ilimitadas y que con
frecuencia le son desconocidas a él mismo.
A lo largo de la historia han ido surgiendo hombres con verdadero
genio creador, que aunque no han sido muy numerosos, sus creaciones han
permitido elevar a la humani-dad hasta unas alturas tales que nos permiten
presagiar posibilidades excepcionales de avance todavía por descubrir.
En éste momento el talento creador aparece de forma mucho más colectiva;
todos pose-emos capacidades creadoras reales, en unos casos están desarrolladas
y en otros por de-sarrollar, pero están en cada uno de nosotros. Cudworth nos
lo recordó hace pocos si-glos al enseñarnos que "el conocimiento consiste
en despertar y estimular los poderes activos internos de la mente, la cual
efectúa su propia actividad interna sobre los objetos presentados por los
sentidos, llegando así a conocer o comprender activamente una cosa mediante los
razonamientos de una razón abstracta, libre y universal".
Algunos hombres de la antigüedad ya nos mostraron el camino, incluso
en su concep-ción del hombre se nos mostraba. Los antiguos órficos decían que
el hombre "es hijo de la tierra y del cielo estrellado", es decir,
desde aquí y por medio de la imaginación crea-dora podemos alcanzar alturas
infinitas.
Usando su imaginación, el hombre ha sido capaz de crear obras que nos
siguen causan-do asombro, pero también ha sido capaz de lograr con ésos
ilimitados poderes de la i-maginación creadora obras aterradoras.
Nuestro reto está en eso, en desarrollar nuestra capacidad creadora
tanto individual co-mo colectivamente. Si somos capaces de hacerlo, lograremos
llevar nuestro mundo tan-to de manera individual (el gozo creador es impagable)
como colectiva hacia un futuro que podemos contemplar con esperanza y que
podría llegar a ser luminoso.
Santiago Ubieto
Economista
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Pirámide. 1.998