ACERCA
DEL DINERO Y SU NATURALEZA
Santiago Ubieto
En las sociedades sus miembros tienen
gran admiración, no exenta de sumisión, al dinero y a quienes lo poseen en
grandes cantidades, así, aquéllos que son más ricos, quienes poseen más dinero
están situados en lo más alto de la escala social, en un mundo en el que no es
el hombre sino el rol social que juega lo que determina su posición, ésta se
concreta en el dinero que tiene.
Los poseedores de grandes cantidades
de dinero gozan de privilegios sociales manifestados en todos los órdenes.
Quienes no tienen dinero son tratados de diferente manera. Pero no es el dinero
en sí únicamente lo que da relevancia social, es, sobre todo, cuando el dinero
se transforma en capital, dicho de otra forma según se verá más adelante, es
cuando el dinero, que es también capital en potencia, actúa, pues el capital
puede considerarse dinero en acción que es una de sus manifestaciones máximas,
es el supremo poder del dinero.
Dada la que pienso es la naturaleza
del dinero, las consecuencias sociales de nuestra distorsionada valoración del
mismo y las cada vez más sofisticadas formas que reviste, han llevado a que nuestro andar social desde
hace siglos haya ido cercenando a las sociedades y haya impedido construir la
libertad[1]
social, o, donde ha existido algo de la misma haberla desvirtuado y degradado.
Es innegable, a la luz de la observación
de nuestra sociedad a partir de unos planteamientos determinados, que el dinero
debe tener una naturaleza muy especial de la que procede el gran poder social
que manifiesta.
En estas páginas intento aproximarme
a lo que pienso es la esencia del dinero, si tal cosa me es posible.
Definición y funciones del dinero
Los manuales de economía definen el
dinero como un medio de pago aceptado por la sociedad. Es dinero, de acuerdo
con esta definición, cualquier cosa que la gente, que la sociedad acepta para
el pago de cualquier mercancía.
El dinero tiene diversas funciones,
además de medio de pago también es: depósito de valor y unidad de cuenta. Estas
funciones ya fueron observadas por Aristóteles, tan sólo le faltó añadir que el
dinero tiene como otra función: ser un medio de pago diferido, esto último se
tomó en consideración bastantes siglos después.
Desde que el hombre inventó el dinero
los cambios sociales han sido continuos y, en las últimas décadas acelerados,
con estos cambios las formas del dinero también se han ido modificando y ha
adquirido otras funciones no tenidas en cuenta.
Cuando la política monetaria era más
o menos establecida por los gestores del dinero nacional de cada país les permitía un notable control social por
medio del manejo del dinero nacional, pero en los últimos años tanto la puesta
en marcha del euro, un dinero supranacional, el despegue de importantes
economías de otros países incorporadas al sistema capitalista, los grandes
avances técnicos y algunos factores de la llamada globalización han llevado,
como más adelante se verá, a que existe un “cuasi-monopolio” global en el
control, manejo y fabricación o destrucción del dinero, esto permite al
verdadero Imperio ejercer una función de control y dominio social por medio de
uno de los instrumentos que tiene a su disposición: el dinero.
Puede entenderse por consiguiente que
el dinero con las formas actuales tiene, además de las anteriores, la función
de control de la sociedad, que si no procede del uso común del dinero en las
transacciones sí es consecuencia de su naturaleza y de quien tiene capacidad y
dominio en el manejo nacional y, ahora, global.
Aunque no es una función
estrictamente diferente a la de depósito de valor deriva de ella y se evidencia
con total claridad la de ser el dinero intermediario no sólo en la apropiación
y acumulación de plusvalía en un doble sentido, según se verá, y muestra que,
por expresarlo de alguna manera, el dinero es capital en potencia y éste se
verá que es dinero en acción, generador de mercancías que son una de las claves
del sistema.
Hay numerosas historias del dinero,
en ellas puede verse que los hombres lo inventaron cuando empezó el intercambio
de mercancías, una vez superada la fase del trueque, por lo que el dinero está
íntimamente vinculado al mercado que es una institución importante para
entender lo referente al dinero.
A partir de la aceptación social del
dinero, con la forma que sea, es fácil entender cómo para ordenar y regular los
intercambios sin conflictos el príncipe, el gobernante impuso su autoridad y
acabó apropiándose del monopolio de fabricar dinero en su territorio. Esto
supuso notables ventajas también para el correspondiente gobierno entre las que
hacer chapuzas con el dinero para lograr una serie de fines era y sigue siendo
una de las más importantes. Estas ventajas del gobierno hoy deben entenderse
mundializadas, lo que algunos llaman globalizadas, en beneficio del verdadero y
único actual Imperio[2]
controlador absoluto del dinero global.
El dinero, cuya naturaleza es
inmaterial, en realidad es una institución, entendida ésta como una
construcción de la mente humana que regula relaciones entre los individuos[3]. Tuvo
su inicio hace muchos siglos y como otras instituciones, sobre todo las que
perviven en el tiempo, ha ido evolucionando.
Al mismo tiempo, el dinero aparece
cuando se da el intercambio de mercancías, por lo que está estrechamente
vinculado a otra institución de gran importancia y duradera: el mercado.
Hace siglos el hombre, de forma
gradual, empezó a producir para el mercado, también lentamente fueron cambiando
los modos de producción y, por lo mismo, las formas de organización social que
determinan hasta llegar al capitalismo[4] industrial y con el mismo empezar un
proceso acelerado de transformación.
El mercado es otra institución importante para entender el dinero. Suele
explicarse de diversas formas, entre otras: como el lugar en que se realizan
los intercambios de mercancías por un precio entre los compradores y vendedores
de las mismas; como explica H .Demsetz es “un acuerdo conceptualizado para
casar ofertas y peticiones, para intercambiar derechos y para la revelación de
los precios que hacen posibles éstos intercambios, pero las actividades que
logran estas cosas se encuentran dentro de las empresas”[5].
La explicación de A. Smith, reducida
por muchos a una simple “mano invisible” es importante[6], pero
para lo que aquí interesa es, también, el lugar en que se realiza y concreta la
plusvalía[7] por medio
del dinero en el proceso de intercambio de mercancías y, por lo mismo, es el
lugar en que se concreta la acumulación que permite la constante expansión del
sistema cuando el dinero, que es la forma que reviste la acumulación, se
convierte en capital, la constante expansión del sistema. Esta acumulación no
es posible si el dinero no tiene la función de depósito de valor.
Debe tenerse en cuenta que el mercado,
los distintos mercados de las diferentes clases de mercancías, está regulado y
propicia la concentración de empresas para lo que el control del monopolio del
dinero es importante, aunque los reguladores aparentan evitar la situación
monopolística pero nunca la oligopolística que tiende a lo mismo.
El mercado es otra institución
mediatizada por el Imperio, basta recordar los ejemplos que se ven en la vida
económica como el caso del grupo ERT en
De las funciones citadas del dinero
la que aquí más interesa inicialmente es la de depósito de valor.
Puesto que el dinero es consustancial
al comercio, al intercambio de mercancías y, es, además, el intermediario entre
la fuerza de trabajo y el capital y, al mismo tiempo trabajo social, según se
verá, puede ser clarificador, aunque sea de manera muy somera, ver cómo se
desarrollan estos procesos que muestran y explican la importancia del dinero en
estos aspectos y sus consecuencias.
Las mercancías.
En realidad hay una única mercancía:
la fuerza de trabajo, vida de la gente.
Lo específico del modo de producción
capitalista, frente al esclavista o al feudal, es que la fuerza de trabajo se
ha convertido en una mercancía que se compra y se vende en un mercado por un
precio que se paga con dinero y con las empresas como instrumento en el lado de
la demanda.
Una mercancía, según el diccionario
de
Esto es exactamente la fuerza de
trabajo: una mercancía, la única como se verá que sucede en la producción de
mercancías. Esto tiene varias consecuencias sociales de calado, entre las que
convertirse en dinero tiene importancia para lo que aquí se trata.
La sociedad suele entender que son
mercancías, en los libros de economía casi siempre se denominan bienes y
servicios[8], los
productos elaborados por el hombre y se valoran tanto el trabajo incorporado a
la producción como la materia de que está compuesto ese producto y eso es lo
que se compra y se vende. Pero, además, cualquier cosa que se compra y se vende,
aunque no haya sido producida por el hombre, también es una mercancía, por
ejemplo: horas de fuerza de trabajo, una mina, tierras de cultivo o de
cualquier otra clase, ondas hertzianas,… para esto las sociedades han ido
estructurando a lo largo del tiempo una serie de derechos a partir de la
apropiación gratuita inicial y a lo largo del tiempo de todo lo que la
naturaleza nos regala a todos.
Para ver con mayor claridad que la
única mercancía es la fuerza de trabajo y que el dinero es trabajo social, vida
de la gente, inicialmente se van a considerar dos clases de mercancías a partir
de cómo se producen.
Platón diferencia claramente dos
tareas productivas: la divina y la humana[9].
Otros autores como A. Smith se refieren a la tierra de otra forma subyaciendo
lo diferenciado por Platón, entiende que en algún momento el hombre adquiere la
propiedad de la tierra, no se entretiene en explicar cómo sucede eso, dice: “Pero aquel estado primitivo, en que el
trabajador gozaba de todo el producto de su propio trabajo, no podía permanecer
después de introducida la propiedad de la tierra y la acumulación de fondos”[10]. Para D. Ricardo
la propiedad de la tierra no se cuestiona y en lo referente, sobre todo, a las
tierras agrícolas habla de los diferentes precios de la tierra y de
rendimientos decrecientes que relaciona con la demanda, con la fertilidad del
suelo, etc. y, a lo sumo, habla del valor y dice que debe medirse por la
cantidad de trabajo necesario para producir lo que sea; hace una excepción con
aquellas cosas “que no pueden ser
aumentadas por la industria humana”[11].
El resultado de la platónica tarea productiva divina es lo que los
clásicos del estudio de la economía llamaban: tierra.
Este factor productivo que, con respecto
a la acción humana puede considerarse pasivo, está ahí sin intervención de los
hombres por lo que con claridad se entiende que las tierras, minas, etc. el
hombre las encuentra ya completamente producidas de forma totalmente gratuita.
En la sociedad, desde hace muchos
siglos, la tierra es propiedad privada de alguien y ésta desde que empezó a
establecerse procede de la apropiación gratuita de diversas formas: botín de
guerra, conquista, recompensa por ciertos servicios a señores como reyes, que a
su vez también se habían adueñado antes de esas tierras, engaños, robos,
estratagemas turbias,… en definitiva: apropiación directa por el más fuerte,
que históricamente ha sido el más bestia. Para consolidar esto se fueron
estableciendo derechos de propiedad protegidos por los fuertes[12].
Este regalo gratuito hecho a todos
los hombres: la tierra, es imprescindible para satisfacer las necesidades
humanas.
Al considerar la mercancía tierra,
pues así debe verse ya que se compra y se vende en el mercado por un precio con
el dinero como intermediario, surgen algunos problemas que la sociedad nunca
tiene en cuenta, por ejemplo: el precio de las tierras de cultivo, de las
minas, de los yacimientos de petróleo, de las ondas hertzianas, etc. pues si se
acepta, como dicen los economistas, antes he citado a D. Ricardo que lo
recuerda, que el valor de una cosa es lo que cuesta producirla y este coste
debe medirse por el trabajo incorporado, es imposible aplicar esto a la tierra.
No es posible seguir aquí con este
asunto, pero puede verse que es una mercancía muy peculiar.
La tierra proporciona absolutamente
todo lo necesario para producir las mercancías consideradas normales: los
bienes y servicios. El hombre no hace nada en esta platónica “tarea productiva
divina” tan sólo, según se verá, incorpora su trabajo para transformar los
regalos de la naturaleza. No hay que olvidar que el hombre carece de la
capacidad de crear la sustancia, la que sea.
La segunda mercancía considerada es
la que se refiere a la procedente de la intervención humana, la que corresponde
a la platónica “tarea productiva humana”.
De esta tarea productiva proceden
todas las mercancías que hay.
En el modo de producción capitalista sólo hay
una mercancía: la fuerza de trabajo,
pero provisionalmente y para tratar de aclarar mejor las cosas pueden
considerarse varias mercancías: la ya citada fuerza de trabajo, las mercancías
normales para la sociedad, las que suelen llamarse bienes y servicios, el
dinero y el capital.
La producción de mercancías es
sencilla: la tierra, la naturaleza es proporcionadora de absolutamente todas
las cosas de forma gratuita y con el trabajo humano que lo único que hace es
transformar lo que aquélla le ofrece en abundancia, hace que el hombre pueda
producir las miles de mercancías diferentes que inundan nuestro mundo y
nuestras vidas, especialmente el mundo occidental. Lo único que el hombre hace
es, con la inteligencia de que está dotado, otro regalo gratuito, transformar,
convertir en mercancías lo que la tierra le ofrece por medio de su trabajo,
esto es lo único que el hombre incorpora y da valor a las mercancías en la sociedad pues las materias:
tierra, minas,… ya se sabe que son un regalo. Las mercancías de la clase que
sean, excepto las procedentes de la platónica “tarea productiva divina” que
están ahí, son única y exclusivamente el trabajo humano incorporado a ellas.
Con un ejemplo se verá esto con mayor
claridad. Puede imaginarse un árbol que está ahí como resultado de la evolución
natural de las múltiples formas de vida y, como otros muchos, ha crecido en un
terreno del que todavía no se ha adueñado graciosamente nadie; supongo que de
esto debe hacer muchos siglos. El árbol está ahí, como toda la naturaleza, por
sí sólo no vale nada, pero alguien lo tala, realiza un trabajo, alguien lo
transporta, realiza un trabajo, alguien lo convierte en tablas, realiza un
trabajo y así hasta que el árbol es convertido, es transformado en un mueble.
El proceso de transformación lo ha realizado el hombre únicamente por medio de
su fuerza de trabajo concretada en diferentes clases de trabajo añadidas cada
una a la anterior. El valor del mueble es única y realmente la suma de las
distintas clases de trabajo para su construcción, pues el árbol por sí sólo no
se convierte en mueble y, siendo regalo de la naturaleza, como todo regalo es
gratis.
El valor del mueble no incorpora el
del árbol que no lo tiene pues ya se ha visto que es resultado de la platónica
“tarea productiva divina” y el resultado de ésta es un regalo a todos los
hombres. El valor del mueble es únicamente el de la manipulación a partir del
árbol inicial. Dicho de otra forma, el valor del mueble es el de la suma del
valor de la mercancía fuerza de trabajo concretada en trabajos determinados e
incorporados a la primera materia, el árbol. Es, pues, el valor de las horas de
las vidas de quienes se han dedicado a su construcción.
La naturaleza que está ahí y el
hombre que también está ahí, en colaboración, no compitiendo, no contendiendo
producen las mercancías para satisfacer las necesidades materiales humanas[13].
Los distintos modos de producción que
nos cuenta la historia han desvirtuado esto. El más fuerte, el más bestia se
apropia de la naturaleza y de vidas de otros hombres que en el modo de
producción capitalista es de unas horas de forma arbitraria y discrecional,
aunque en algunos lugares hay leyes y diversas regulaciones. En el modo de producción esclavista, justificado
y ensalzado por individuos influyentes como Aristóteles (antes ya lo he recordado),
la vida total del hombre es la que se convierte en propiedad del fuerte.
En el modo de producción capitalista
el empresario, el capitalista paga por las horas de vida de quienes intervienen
en el proceso de producción de mercancías normales, de quienes en el mercado de
la mercancía trabajo han logrado vender las horas que les han querido comprara
por el precio que el comprador, el empresario, el capitalista les paga, aunque
en los países del centro hay límites establecidos. Esta transacción se realiza
por medio de dinero.
Antes he recordado que la
especificidad del modo de producción capitalista es que la fuerza de trabajo se
ha convertido en una mercancía que, como tal, se compra y se vende en un
mercado. Las consecuencias para nuestras vidas en diversas facetas de ellas son
fundamentales en la dinámica social que se establece.
En el mercado de mercancías de
cualquier clase lo que ocurre es que se compite, competir significa, según el
diccionario de
En el mercado de trabajo cada
individuo, cada vida individualizada[14]compite,
es decir, pelea, lucha contra otras mercancías-vida iguales, contra otras
fuerzas de trabajo individuales para conseguir trabajar y que su trabajo sea
pagado con dinero, no digo valorado porque este asunto es diferente y no se da.
Los que en esta contienda no logran el trabajo son apartados de la sociedad.
Esto significa que el sistema ha
impuesto la lucha de todos contra todos. Puede argüirse en contra que hay
leyes, sindicatos, etc. y hasta protección mayor o menor según los lugares y
con limitaciones en el tiempo a algunos de los que, si han trabajado antes, no
logran vender su fuerza de trabajo, pero esto es tan sólo un paliativo, con
frecuencia humillante y ni aun siquiera generalizado.
La institucionalización de este hecho
hace que no tengamos una conciencia clara, ni social ni apenas individual, de
lo que sucede y vivimos esta situación como algo normal y aducimos la mala
suerte.
Los demandantes de trabajo deciden
con mayor o menor arbitrariedad a quién compran la fuerza de trabajo que
necesitan y a quién no, qué trozos de vida y de quién. Los demandantes de
trabajo: empresas de todos los tamaños, organismos, etc. utilizan para esa
función selectiva a otros individuos que han sido oferentes de trabajo y pueden
volver a serlo en cualquier momento. Esta tarea de selección discrecional y más
o menos arbitraria la realizan, pues, individuos procedentes de ese mercado de
trabajo que también han vendido partes de sus vidas y que su situación
privilegiada y de cierto poder en ese momento, hace que ignoren lo que
socialmente hacen y que ellos mismos pueden encontrarse en otro momento en la
situación opuesta.
Cuando al sistema le conviene y
decide por lo que sea, sobre todo por crisis económicas, dejar a gente sin
trabajo, también son esos individuos quienes deciden arbitrariamente quién se
queda sin trabajo y quién no, quién es expulsado de una u otra forma de la
dinámica y de la vida social y quién no.
Esto está totalmente aceptado como
algo inevitable, con cierto fatalismo y en los comentarios, análisis,… de los
profesionales del poder político o de los opinadores profesionales el paro es
reducido a meras estadísticas[15].
La institucionalización del mercado y
otros aspectos relacionados es sólida, soporta todo..
No obstante en el “otro mercado
laboral” de los sin derechos[16],
etc. que es de cientos de millones de hombres, mujeres y niños, niños
esclavos,… que producen una parte importante de nuestras mercancías, este otro
mercado forma parte, en este caso despiadada, de la consideración social del
hombre-vida-mercancía que se convierte en dinero. En este caso del “otro
mercado laboral” es la sociedad privilegiada la que contribuye a esta
situación.
La aceptación inconsciente del papel de
hombre-mercancía, de hombre-cosa, de la vida-mercancía hace que la percepción
social esté distorsionada acerca del hecho y de lo que son las mercancías. Esta
realidad nos conduce a una actuación engañosa, de huída, de ostentación,… y,
sobre todo, a vivir en un mundo dominado por las mercancías, la primera de
ellas somos nosotros mismos, cada uno y el resto, el mundo de las otras
mercancías nos inunda, nos seduce con su brillo y no somos conscientes del
hecho real que las consideradas mercancías a las que suelen denominarse bienes
y servicios, no son más que fuerza de trabajo, vidas de la gente sin matices.
En otro sentido esto, se verá también, se extiende a otras facetas de la
sociedad[17].
Me extiendo un poco en estas
consideraciones porque la dinámica y la transmutación de vida-trabajo en dinero
acaba permitiendo entender mejor lo que intento explicar y que aparte extenderé
a algunas explicaciones del consumismo que muestra lo mismo pero con otras
formas.
Otra característica importante de la
mercancía fuerza de trabajo es que el hombre-mercancía no tiene derecho legal a
la totalidad del valor de su propio trabajo y la aceptación generalizada y
legalizada de la apropiación privada de la plusvalía lo es del robo legal y
directo de una parte del trabajo de cada individuo, de un trozo de su vida que
se transmuta en dinero; da igual que la empresa sea grande o pequeña.
El dinero es el intermediario que permite a la empresa arrancar plusvalía y
también, ya he insinuado antes este hecho, a los consumidores de los lugares
con mayor renta les permite lo mismo de
quienes producen en la inmensa periferia.
La dinámica social en este sentido
está establecida. Se ha impuesto totalmente el mundo de las mercancías al
haberse convertido en algo normal la consideración de nuestras vidas que son
totalmente utilitarias, cosa no tenida en cuente por las teorías utilitaristas.
El resto surge como una consecuencia.
Esta consecuencia se verá cómo se
plasma en las otras mercancías que son la misma originaria: la fuerza de trabajo,
pero con distintas formas por lo que se van a considerara las mercancías
normales, luego la mercancía dinero que es intermediario en todos los
procesos y mercancía de mercancías y el
capital, mercancía de poder y en cierta forma dinero en acción.
Las mercancías en general. Ya se ha visto antes que son únicamente resultado de la
transformación de lo que gratuitamente nos regala a todos la tierra por medio
del trabajo humano que, en el mercado y por medio del dinero, se compra y se
vende. No es necesario insistir en las mercancías en general pues son, como ya
se sabe, única y exclusivamente trabajo humano.
Estas mercancías revisten mil formas,
son las necesarias para satisfacer las necesidades humanas y las que fascinan a
la gente por diversas razones, muchas de ellas son las que, cuando en el hombre
se dan ciertas pulsiones, incitan y estimulan el consumismo. Bajo sus formas y
la manera de producirlas se encubren relaciones sociales fundamentales que se
dan en el modo de producción capitalista. Esto Marx lo desvela con claridad.
Además en el consumismo, no confundir
con consumo, de mercancías que como fenómeno social está masificado subyacen
aspectos profundos que, sin nosotros saberlo, nos arrastran y muestran otra
consideración social del hombre-mercancía-vida y esto siempre por medio del
dinero. Esta otra faceta de las mercancías y el consumismo[18]entronca
con la esencia del dinero pues con otras formas manifiesta lo mismo.
Algunas explicaciones del consumismo
sugieren que su naturaleza tiene bastante que ver con la del dinero aunque con un
uso diferente en parte. Una idea de esto
se explica en el anexo.
La mercancía dinero. Entre las distintas funciones del dinero se consideran las de ser un
medio de pago y depósito de valor.
Como medio de pago el dinero es un
intermediario entre las distintas mercancías. El dinero aparece con el
comercio, la moneda surge para permitir intercambiar mercancías. Un dinero, una
moneda no es más que un medio para cualquier transacción de mercancías.
El origen y causa del dinero está en las
mercancías para ser vendidas en el mercado. Como ya se sabe las mercancías son
únicamente trozos de vida de la gente que las produce, por lo que el dinero es
lo mismo pues no añade nada a las mercancías. Quien vende una mercancía recibe
dinero como pago y en otro momento compra otra mercancía pagándola con dinero,
a veces, una parte de lo recibido como pago se guarda, se ahorra gracias a la
función de depósito de valor del dinero, por ejemplo parte del salario.
Tal como es el sistema capitalista el
dinero es, también, un intermediario entre la fuerza de trabajo-vida-mercancía
y el capital dado el sistema legal que estimula arrancar plusvalías[19] así como,
antes lo he señalado, permite arrancar plusvalías que van de la periferia al
centro, tanto de forma directa como por medio del consumo.
El dinero en su forma más visible y
tangible, aunque reviste varias formas, sirve para el intercambio de toda clase
de mercancías por lo que tiene una cualidad importante como es la de
homogeneizar todas las clases de trabajo-mercancía-vida en una sola: el dinero.
No hay que olvidar que todas las mercancías son una sola. Una moneda cualquiera
nadie sabe de qué mercancía concreta procede, pero permite pagar cualquier
mercancía.
Así, el dinero se convierte en el medio
de pago y unidad de cuenta para toda clase de transacciones al serle
transmitido no el valor, este es un asunto diferente, sino el precio en una
mercancía homogénea, se ha convertido en una mercancía que homogeneiza todas
las demás, es todas las mercancías, cualquier mercancía; por expresarlo de
alguna manera puede considerarse la mercancía de mercancías que, aunque tan
sólo una pequeña parte del dinero tiene forma material como los billetes y las
monedas, es etéreo, invisible; en realidad se ha convertido en un medio
abstracto que concreta lo que sucede en el sistema capitalista. La fuerza de
trabajo-vida, la única mercancía, es la que proporciona al dinero su etereidad
y su forma abstracta.
Resumo y repito algo de lo anterior:
puesto que el dinero como medio de pago permite atribuir un precio a las
mercancías y éstas son única y exclusivamente fuerza de trabajo concretada en
trabajos específicos y en el capitalismo esta mercancía comprada por el
empresario por un tiempo es exclusivamente tiempo de la vida real de la gente,
el dinero, cuyo origen es el intercambio de mercancías, es necesariamente tan
sólo fuerza de trabajo, vida de la gente y no otra cosa.
La sociedad ha convenido que el
dinero también tiene la función de guardar valor, el que sea, procedente del
que tienen las mercancías normales para permitirle en cualquier momento y lugar
ser el intermediario en otra transacción. Mientras el dinero está ahorrado
guarda el valor de la mercancía de que procede por lo que al ahorrar dinero, ya
sea durante horas, días, meses,.. guardamos trabajo, trozos de nuestras vidas
empleadas en transformar lo que nos da la naturaleza para producir algo, lo que
atesoramos es la mercancía fuerza de trabajo-vida que nos han comprado y
pagado.
Este dinero lo podemos utilizar en
cualquier lugar y tiempo dada su cualidad homogeneizadora de la mercancía originaria única y haberse
convertido en algo abstracto, por lo tanto está por encima del espacio y del
tiempo.
El dinero como depósito de valor[20] es
un activo que, en principio, mantiene su valor con el paso del tiempo, luego se
verá que como consecuencia de las chapuzas que hacen quienes gestionan el
monopolio nacional y actualmente supranacional de la mercancía dinero, esto no
sucede, lo que tiene notables consecuencias sociales y además repetidamente
pierde valor, raras veces lo gana, pero sí puede ganarlo en relación a otros
dineros de otros lugares.
El dinero, pues, ha adquirido
autonomía, se fabrica con independencia de su origen y causa y, dadas su
practicidad, su etereidad, manifestadas en las formas actuales que reviste, y
su capacidad homogeneizadora desde su verdadera naturaleza: trabajo,
trabajo-vida se ha convertido en algo que parece independiente de su origen y
es valorado por sí mismo con una peculiaridad, que si las mercancías antes
denominadas normales son producidas exclusivamente por medio del trabajo, la
mercancía dinero representa y es realmente trabajo abstracto ya que homogeneiza
todas las clases de mercancías en lo que son: mercancía-trabajo-vida y se convierte
además en mercancía de mercancías, como he indicado antes, expresando y siendo
el trabajo social, incluso, se verá más adelante, trabajo social futuro que
puede considerarse “dinero débil”.
También forman parte del trabajo
social el capital acumulado, la riqueza producida,… con independencia de
quiénes se han apropiado de eso y en qué medida.
Al dinero le da su valor el trabajo
que atesora, las partes de vidas humanas reales que por medio de las mercancías
se han transmutado en dinero. No es el B. Central quien le da valor, aunque sí
lo manipula.
Lo que hoy es el dinero reviste
diversas formas: los billetes y monedas, que son tangibles, y las formas mas
etéreas como el dinero bancario y, en general, las posibilidades que tienen los
bancos de fabricar, crear en la jerga de los economistas, que aun aceptadas
como normales son peculiares y fundamentales para la total manipulación y
control de todo el dinero, del trabajo social que es el dinero, de su valor, de
su cantidad, etc. y de lo que en cada momento le parezca oportuno al gobernante
nacional o supranacional, pues en esta cuestión sí existe y con autoridad,
controlador del monopolio.
Las nuevas formas del dinero son
consecuencia de las transformaciones sociales en todo: en mentalidad, en
técnica, en política, etc.
Como consecuencia de los cambios
sociales el dinero se ha ido asentando como una institución formal, no se
olvide la etereidad de aquel, dominada por el correspondiente poder político y
también económico de la sociedad y, en la actualidad, de la sociedad
mundializada; recuérdese lo apuntado antes acerca del Imperio.
La mercancía capital. El capital suele ser definido en los manuales de economía como:”un stock, es decir, el valor monetario de
todos los edificios, máquinas y existencias en un determinado momento del
tiempo”[21]
El capital se forma por medio del
trabajo, así es como se construyen los edificios, las máquinas,… Su producción
es exactamente igual que la de cualquier otra mercancía normal de las que se
consumen para satisfacer necesidades humanas, la diferencia está en que una
parte del capital se destina a producir otras mercancías por lo que está
constituido exclusivamente por una serie de trabajos determinados, por fuerza
de trabajo-vida como lo que es: una mercancía particular, pero una mercancía
con el mismo elemento que cualquier otra.
En el sistema capitalista el capital,
cuya propiedad en gran parte es privada, procede de la plusvalía arrancada
legalmente a los trabajadores.
En el proceso de arrancar plusvalía
el intermediario entre el trabajo y el capital es el dinero, éste no es capital
se convierte en tal cuando se utiliza para producir otras mercancías mediante
los correspondientes procesos que realizan las empresas, por lo que el dinero
puede ser considerado como capital en potencia y el capital, dadas sus
características, como dinero en acción.
No todo el dinero empleado en
producir capital procede de plusvalías de las empresas, también puede proceder
de salarios ahorrados o, incluso, del fabricado por los bancos que prestan
dinero todavía no generado realmente, es decir, trabajo futuro.
El capital procede, pues, de dinero
destinado a producir elementos que a su vez permiten producir mercancías para
el consumo normal. Este dinero procede, en principio, de plusvalías ahorradas,
de trabajo ahorrado, de trabajo futuro como son los préstamos, pero en este
caso, una vez construido el capital el trabajo ya se ha realizado por lo que
acaba siendo dinero normal y no débil como es una parte del dinero[22].
El capital es trabajo-vida acumulado
en forma de dinero que se pone en acción para producir mercancías y, por lo
mismo, más capital de manera continuada; es expansivo ya que, dada su
naturaleza, puede crecer indefinidamente, pues mientras la gente trabaje puede
generarse capital, aunque en el conjunto de la sociedad y en momentos de
recesiones económicas y a partir de cierto nivel de paro puede decrecer.
En el momento actual de grandes
avances técnicos, aumento de la población, clara tendencia al capitalismo
monopolista, equipos productivos de alto valor para satisfacer las crecientes
necesidades sociales, permanentes y, muchas veces, costosas innovaciones, etc.
las empresas necesitan enormes volúmenes de dinero y de capital; ante esto la
sociedad ha ideado nuevas formas de acumular capital para lo que el dinero es
fundamental. Estas transformaciones continúan surgiendo en cada momento y en
cualquier lugar.
Algunas de las nuevas formas de
acumular capital, siempre con el dinero como elemento clave, son claras, otras
aparecen más difusas.
Entre los cambios que las sociedades
han ideado en estas nuevas formas de acumulación se encuentran: el gran
desarrollo de las sociedades por acciones que permiten convertir ahorros de la
gente, parte de su propio trabajo, en capital; la consolidación del capitalismo
cuasi-monopolista en diversos sectores; el desarrollo y control del actual
sistema financiero y monetario; los grandes avances técnicos y organizativos
que, en muchos casos, a partir de lo que los especialistas en organización de
empresas llaman ruptura de la cadena de valor o Coase explica de otra forma en
su conocido artículo: “La naturaleza de la empresa”, permiten el control de
grandes procesos tanto cualitativa como cuantitativamente rompiendo los
antiguos procesos de producción verticales tan sólo en las formas organizativas
y legales pero no de poder real; la mundialización de la economía en tan sólo
un sentido por una doble vía, lo que permite arrancar enormes plusvalías a la
inmensa masa del verdadero proletariado, término en desuso en Occidente; las
constantes innovaciones tanto de procesos productivos como de productos que
potencian el capitalismo monopolista; las fusiones y adquisiciones de empresas
con dinero fabricado ex profeso, en muchos casos, por el sistema financiero; el
control de lo que se ha dado en llamar el estado del bienestar que ensancha
constantemente el mercado; la aparición de una nueva clase de capitalistas
profesionales no propietarios del capital, pero gestores implacables del
sistema; los monopolios informativos; los organismos supranacionales de varias
clases con el correspondiente control por parte del Imperio; etc. y otras
formas, alguna de las cuales pasa casi desapercibida para la gente pero de gran
poder.
Dada la extensión de estos temas y
que se apartan del fin de estas páginas no es posible abordarlos ahora.
Las nuevas formas de acumular
plusvalía directa o indirectamente se han sofisticado, como lo ha hecho el
capitalismo en el centro, manteniendo en la inmensa periferia o incluso
superando las formas despiadadas del primer capitalismo industrial.
Entre las formas más eficaces
utilizadas por el sistema está la ideología desideologizada, no se olvide que las mismas mercancías tienen entidad
política. Lo importante de estos cambios estriba en que la mentalidad social
global acepta el sistema sin cuestionamiento, sin reflexión y sin mirar
alrededor.
Es revelador que se acepte la
desigualdad como algo normal dentro de la mentalidad de la sociedad capitalista
global. Hace años Galbraith lo denunciaba: “Y,
de hecho, la defensa de la desigualdad en la sabiduría convencional descansa,
ante todo, en su papel funcional en cuanto incentivo y fuente de capital”[23]
Lo único que ha hecho el sistema
capitalista[24] actual ha sido sofisticar
la secular depredación humana en el centro, siendo clara en la periferia, y ha
logrado la total indiferencia y aceptación social, en la misma está el ser la
mayoría objeto de depredación y también depredadores[25].
El capital, ya se ha visto, es la
misma y única mercancía originaria, procede, tras diversas modificaciones, de
la única mercancía real: la fuerza de trabajo-vida, con un intermediario que es
el dinero. El instrumento directo es la empresa.
Aunque en estas páginas no se trata
de las empresas es interesante, ya que son el instrumento para acumular
capital, recordar que: la empresa es una organización cuyo objetivo es ganar
dinero para lo que tiene como medio producir mercancías, tanto las tangibles
como los servicios, coordinando factores productivos, que son el capital y el
trabajo, y es propiedad de alguien que tiene una serie de derechos.
Hay millones de empresas, son de
todos los tamaños, grandes medianas y pequeñas sobretodo, compiten, es decir,
pelean en el mercado y, dada la tendencia monopólica, aunque en gran número de
sectores es oligopólica, en muchos de oligopolios colusivos, la idealización de
la competencia perfecta no es más que una referencia totalmente irreal.
Suelen ser referentes las grandes
empresas que, como explica Mintzberg:: “Las
grandes empresas son sistemas cerrados
(de legitimidad cuestionable) con gran poder económico, social y
político” y más adelante sigue: “En
alguna medida hay un dominio sobre sus agentes externos (clientes,
proveedores,…gobiernos), sus decisiones tienen un carácter social importante.
El mercado competitivo ha sido sustituido por el oligopolio”[26]
Hace bastantes años Vanderbilt
explicitaba con claridad el objetivo de las empresas, decía: “Los ferrocarriles no han sido construidos
para el bien de nuestro querido pueblo. Estas habladurías son una tontería. Han
sido construidos por hombres que invirtieron su dinero y esperaban obtener
beneficios con ellos”[27]
La empresa es el instrumento
utilizado por el capital, es donde el dinero muestra su poder y la que encauza
el proceso, es la muestra palpable de que el capital es dinero en acción[28]
Cuanto más grande es el capital mayor es el poder en la
sociedad, cuanto más tamaño tiene la empresa mayor es su poder social, de ahí
la clara tendencia de quienes dominan las empresas a convertirlas en oligopólicas
y, si es posible, en monopólicas.
Al decir empresa parece que se habla
de una organización más o menos impersonal, sin embargo es lo contrario, la
mayoría de la gente trabaja en empresas de todos los tamaños con predominio da
las pequeñas, en menor cantidad de las medianas y en escasa cuantía de las
grandes, pero el poder para utilizar ingentes cantidades de recursos y marcar
pautas en todo está en las grandes.
En las empresas trabaja gente y las
controla gente, que en el caso de las verdaderamente con poder e influencia
están dirigidas por los antes citados capitalistas profesionales en cuanto a
ideología, formación, etc.
Las grandes empresas, detentadoras de
verdadero poder manifestado de mil formas en los distintos asuntos sociales,
están fuera de la contienda política y fuera de los controles democráticos
reales, y aunque hay leyes es sabido cómo se interpretan y aplican.
El capital es, en cierta forma, la
mercancía suprema y poderosa realmente, cosa clara si se recuerda de qué
materia está formado, concentra, lo mismo que el dinero pero con otro fin,
vidas de millones de hombres en el sentido más real que puede suponerse.
Tal como está constituido el sistema
capitalista, de propiedad privada del capital arrancado legalmente y a la
inmensa periferia despiadadamente, la forma de acumularlo es siempre injusta
pero legal.
Breves consideraciones sobre el dinero.
El dinero empieza su andadura con el
comercio hace muchos siglos.
El origen, la causa y el fin del
dinero está únicamente en las mercancías que se compran y se venden en el
mercado.
Los cambios sociales conllevan
modificaciones en la utilización del dinero, en sus funciones y en las formas
que va adquiriendo. Aparecen nuevos usos, también convencionales a partir del
primer acuerdo que supone poner en marcha el dinero y que se tiene por real,
con lo que el dinero va adquiriendo valor por sí mismo en sus formas, pero la
realidad no es la forma.
En el momento en que alguien presta
dinero se inicia un cambio sustancial ya que enseguida se empieza a crear
dinero, como dicen los economistas, sobre mercancías todavía no producidas,
sobre trabajo aún no realizado, esto significa que su origen, su causa y su fin
también cambian. Por el camino hasta llegar a esto se ha perdido la idea de su
verdadero origen y el dinero ha adquirido plena autonomía e independencia.
El dinero, ahora, está sometido a
incertidumbre, se presta sobre lo que se supone que va a ocurrir y aún no ha
sucedido, sobre algo que puede ser realidad o no. Lo que el dinero guarde como
depósito de valor corresponde a un valor no producido, no existente, a
mercancías no producidas, pero el dinero vale lo mismo. Puede considerarse,
dado su origen diferente y la incertidumbre que encierra su conversión en
verdadero dinero, un dinero débil[29] que
no corresponde a nada real, que no es dinero-vida.
Prestar dinero también supone para el
prestatario la necesidad de incrementar la plusvalía que se reparte entre el
prestamista y el prestatario tanto en el caso de las empresas como en el de un
particular, un trabajador que a la que cede obligatoriamente a la empresa en
que trabaja debe añadir una parte para el prestamista.
El dinero es una mercancía muy
especial, es la abstracción de las mismas, es etéreo, es todas las mercancías y
es la mercancía de mercancías, pero ahora lo es tanto de las ya producidas como
de las no producidas por la sociedad que podrían producirse o no una parte de
ellas según diversas circunstancias.
Se ha convertido en la plasmación del
trabajo social realizado y del que puede realizarse o no, pero en este caso se
ha supuesto que su fin ya se ha alcanzado, se ha actuado como si ese futuro
fuese totalmente cierto, si no es así las consecuencias sociales son serias.
Los que prestan dinero real o
fabricado tienen derecho legal y social
a ponerle un precio por su venta, pues hay un mercado de dinero, una
serie de usos establecidos con el tiempo que hacen de este mercado algo
bastante peculiar.
En el precio que se paga por una
mercancía se supone que su coste está incluido. En el caso de la mercancía
dinero es imposible determinar su precio y su coste; puede pensarse que no es
una mercancía pero ésta es todo aquello que se compra y se vende en el mercado
y esto se da con el dinero. Además, la gente la compra con dinero y la paga con
dinero.
Antes he recordado que los
economistas dicen que el valor de una mercancía es lo que cuesta producirla.
Una vez producida una mercancía se le pone un precio que es distinto y superior
a lo que cuesta y también a su valor
real. Así es complicado averiguar el valor del dinero y su posible precio.
Ciertamente el dinero en sentido
estricto no se vende sino que se presta y la mercancía que a la gente se le
vende es el tiempo que va a tener ese dinero, por esto debe pagar un precio.
Como es un dinero débil el precio se paga por el tiempo que la gente va a
tardar en producir algo de lo que se detraerá una plusvalía adicional para
pagar el dinero, así, como se verá, el precio del dinero es una parte de
plusvalía de quien sea, de la empresa o del particular.
Acerca del precio del dinero
antiguamente hubo controversias, así, los escolásticos decían que la usura
debía prohibirse ya que el tiempo es de Dios y los hombres no pueden ponerle un
precio. La sociedad siguió andando y cambiando y
Debe añadirse que una parte
importante del dinero cuando se crea es lo que antes he llamado dinero débil,
es decir, dinero fabricado antes de que su origen exista, antes de que se hayan
producido las correspondientes mercancías, es dinero sobre aire, sobre
futuribles y que tal como funciona el sistema es muy barato de fabricar:
simples apuntes contables. Por esto se cobra interés, pero sobre todo por el
dinero-vida presente o futuro que es social, no privado y, además, ese precio
fluctúa misteriosamente, aunque los economistas lo explican muy seria y
razonadamente desde la dinámica del sistema.
Los futuribles forman parte de la
especulación económica. Recuérdese que existen importantes mercados llamados de
futuros. En realidad esto del dinero futuro, que se cree que es real, no deja
de ser una forma de especulación.
Las razones para cobrar interés son
lógicas dentro del sistema, los préstamos son fundamentales para su
funcionamiento, pero la cuestión que se plantea aquí no es esa sino la
naturaleza del dinero y desde este punto de vista el cuestionamiento a una
serie de normas, usos,.. es claro e innegable que las cosas pueden hacerse de
otra forma.
Desde el poder que ejercen, los
bancos alcanzan acuerdos con el beneplácito del B. Central para añadir una serie de, muchas veces,
disparatados, abusivos e injustos peajes a sus clientes por las operaciones más
inverosímiles que no entrañan ninguna clase de riesgo, dicho en términos
bancarios.
Lo inmediato que aparece en estas
consideraciones es ver algunos puntos, aun deslavazados, del sistema bancario.
Las formas actuales que adopta el
dinero, su creación[30] es
una de ellas, no se cuestionan. Hay numerosos estudios, análisis complejos y
sólidos e impecables y de gran nivel que han contribuido al desarrollo del
sistema financiero y de todo lo relacionado con el dinero. Como es natural,
dados sus objetivos y juicios de valor no explicitados, no inciden en nada de
lo que aquí trato de explicar[31].
El control y las políticas generales
del manejo del dinero lo realiza el monopolio estatal, aunque actualmente para
muchos países europeos el monopolio es supranacional y a nivel mundial puede
considerarse una especie de oligopolio de colaboración estrecha. Estos son quienes
establecen la política monetaria que marca la dirección global, son las
llamadas autoridades monetarias.
La puesta en marcha en la sociedad de
estas políticas dinerarias corresponde a empresas privadas, fundamentalmente
bancos. En relación a esto aparece otra cuestión de relevancia.
Los bancos son los encargados por esa
autoridad monetaria de fabricar una gran parte del dinero para lanzarlo a la
sociedad, digo lanzarlo porque a bastantes niveles la discrecionalidad en la
gestión de este dinero es habitual.
Otra parte de nuestro dinero social
se hace con la máquina de fabricar monedas y billetes, lo visible del dinero;
muchas veces se hace según las necesidades estatales o supraestatales; esta
parte está en manos de los bancos centrales nacionales o supranacionales, la
información que se le da a la sociedad es escasa.
Quienes gestionan esto, los
gobernadores de los bancos centrales, son nombrados directamente sin entrar
jamás en la contienda política que podría suponer, tal vez, alternativas a qué,
quiénes y cómo manejan nuestro dinero social, lo que tiene importancia ya que
lo que está en juego es el manejo directo de trozos de nuestras vidas, pues,
recuérdese, eso es el dinero, dinero-vida.
Los grandes bancos privados, que son
hegemónicos y propiedad de miles de accionistas, necesitan abundantes recursos
económicos. La mayoría de estos muchísimos pequeños accionistas son gente
normal y forman parte del, llamado por algunos, capitalismo popular en el que
se da algo curiosos, parte del trabajo-vida de estos pequeños accionistas lo es
en forma de ahorro dinerario que invierten en estas empresas esperando obtener
un beneficio. La mentalidad de estos individuos es capitalista de tal forma que
si para obtener su salario, sus ahorros,… aceptan dar plusvalías a las empresas
en que trabajan, a su vez, cuando de la manera dicha se convierten en pequeños
capitalistas pasivos, esperan que las empresas en que participan arranquen
plusvalías a otros y a ellos les reporten algo.
El trabajo de gestión de estas
empresas es confiado a capitalistas profesionales por mentalidad y formación
tan sólo pues, dado el enorme volumen de capital social de esta clase de
empresas, difícilmente pueden ser propietarios relevantes del mismo.
Sucede lo mismo en empresas de todos
los sectores económicos...
Lo dicho se asocia fácilmente a la
bolsa, a los mercados de capitales en general, a los de divisas, de materias
primas, de futuros, etc. en los que se mueven ingentes cantidades de dinero
casi siempre débil y en los que hay, con frecuencia, movimientos encaminados a
concentraciones de empresas y también especulativos, aunque la especulación es
un fenómeno peculiar con consecuencias sociales.
Muchos de estos movimientos son
posibles cuando el sistema pone en marcha alegremente abundante dinero débil,
especialmente débil[32]. Las
consecuencias son conocidas.
Si la especulación es colectiva, y de
esto la historia nos cuenta bastantes casos, se da una obnubilación de la mente
social que la estimula y la autoalimenta. El medio siempre es el dinero cunado
se le atribuye el poder mágico de multiplicarse sin tener conciencia de qué es
realmente y buscando el beneficio fácil derivado de ese poder mágico.
Especular significa según el
diccionario de
El monopolio estatal o supraestatal
del dinero otorga poder a una serie de empresas privadas: los bancos, sin
conocerse los méritos sociales de los individuos banqueros para haber obtenido
semejante privilegio, aparte de los depredadores que suelen permanecer bastante
ocultos.
El dinero que manejan los bancos les
da un gran poder en la sociedad ya que dominan, en parte, vida presente y
futura de los individuos de manera bastante arbitraria, caracterizándose por
actuar implacablemente con los más desprotegidos y servilmente con los más
poderosos, la implacabilidad es permitida, incluso estimulada, por las llamadas
autoridades monetarias y por la interpretación al aplicar las leyes.
En resumen, aunque no puede tratarse
ahora, se muestra con claridad lo dicho: a individuos cuyos méritos sociales
son desconocidos o, en ocasiones son sus deméritos los que les han llevado a su
situación privilegiada, se les da el poder para jugar con la vida real de la
gente y con la vida social por medio del dinero-vida único.
Relacionada con el dinero está la
inflación. El aumento constante de los precios de las mercancías que la gente
consume para satisfacer sus necesidades tiene bastante que ver con el dinero y
con la forma de manejarlo.
Los economistas monetaristas
sostienen que, en gran medida, la inflación es un hecho monetario consecuencia
de determinada políticas económicas, especialmente la monetaria. No obstante hay
que tener en cuenta que los precios de las mercancías los ponen las empresas
que las producen y según sea la demanda, escasez,… la posibilidad de obtener
mayores plusvalías, mayores beneficios hace que las empresas aumenten los
precios, esto también es analizado por los economistas de diversas tendencias.
No hay que olvidar que en esto del dinero las empresas son el instrumento del
sistema.
Así que los precios de las
mercancías, sus aumentos son consecuencia de diversos factores entre los que el
manejo del dinero social por el monopolio del mismo y la codicia tienen mucho
que ver.
Los efectos distorsionadores y
dañinos de la inflación han sido explicados prolijamente por los economistas.
Algunos de ellos dicen que una tasa mínima de inflación es necesaria para
alcanzar cierto nivel de crecimiento económico, aunque la conocida disyuntiva
planteada hace años entre inflación y paro parece estar superada o casi por el
funcionamiento más reciente de las economías de países con más desarrollo
económico, sin embargo es algo que sigue estando presente aun de forma larvada[33]. Los
modelos de crecimiento económico la suelen ignorar y ponen el énfasis en el
capital, la población, que son más o menos cuantificables, o la innovación.
Otro de los efectos de la inflación
es que, por medio del dinero, contribuye a que las empresas arranquen mayor
tasa de plusvalía.
Otro efecto es que, cuando la tasa de
inflación se considera excesiva, la política monetaria que se pone en marcha
suele causar estragos sociales. Entonces sucede que el trabajo social, que es
el dinero, pierde valor, también el ahorrado por los individuos, es decir,
disminuye la valoración de las horas de vida de la gente dedicadas a trabajar,
pero las plusvalías de las empresas se compensan o incluso aumentan su valor
relativo.
El paro se incrementa directamente.
Se da un cambio gradual de
situaciones económicas que ensancha las desigualdades sociales. Incluso una
mejora en lugares del centro no lo es relativamente y la periferia todavía
recoge y sufre más ese deterioro.
Al mismo tiempo debido a políticas
monetarias restrictivas el precio del dinero aumenta repentinamente o, si son
expansivas, puede disminuir. Se contrae o se expande el precio del trabajo
futuro, los créditos y también su precio. La contracción supone que cuando los
prestatarios son empresas tienen la necesidad de arrancar mayor tasa de
plusvalía y se evidencia con mayor claridad el dominio de los prestamistas
sobre el trabajo social.
Al cambiar discrecionalmente el
precio pagado por el trabajo social real o futuro, que es el tipo de interés,
la sociedad se mueve a ese ritmo y aunque casi siempre son esperados los cambios,
pues los expertos suelen anticipar lo que va a suceder, dada su formación y
conocimiento sobre estos temas, siempre acarrean consecuencias inevitables. Es
como si la sociedad funcionase de una forma mecánica y casi con una especie de
determinismo social.
En los manejos del dinero, del
trabajo-vida social, los gobiernos siempre obtienen beneficios de una u otra
clase, aparte está el control de la sociedad, esto puede intuirse con facilidad
y resumirse en una frase citada por M. Friedman en “La economía monetaria” y que es de A. Smith, dice: “No hay ningún arte que un gobierno aprenda
más rápido que otro que el de sacar dinero del bolsillo de la gente”.
Pueden verse más consideraciones
sobre el dinero, pero lo apuntado ya da una idea de la complejidad que se le ha
ido dando, las consecuencias que tiene el manejo de una u otra forma y la
capacidad de control que tiene sobre la vida de los individuos y , por ende, de
la sociedad entera.
El dinero global.
Si se acepta lo dicho hasta aquí, que
el origen único del dinero está en la transformación de la mercancía única, la
fuerza de trabajo-vida, por medio de las otras mercancías, el dinero, revista
la forma que sea, es exactamente el mismo en todos los lugares, aunque por
múltiples razones su valoración difiera de unos a otros.
Nuestra sociedad ha ido evolucionando
debido a numerosas causas entre las que los grandes avances técnicos en todos
los órdenes es una de las más trascendentes, con ellos también ha ido cambiando
la mentalidad social. El dinero, como una de las instituciones sociales más
duraderas, también ha evolucionado en sus formas y, aunque no se dice, en sus
funciones.
Entre las cosas que han evolucionado
y tenido notables cambios aparece un concepto ambiguo que expresa algo, un
andar sin que la gente apenas sepa cómo, es la llamada globalización, término
que da cabida a diferentes actuaciones y hechos, algunos deliberadamente
ignorados por la sociedad pero de gran trascendencia económica y que plasman la
mundialización del capitalismo y el emerger de un, en este momento, único
Imperio con características muy particulares y que es transnacional.
En la actual mundialización del
sistema, uno de los principales instrumentos y medio poderoso a su servicio es
el dinero cuya tendencia natural es la acción, como sucede con toda clase de
vida, que conlleva el crecimiento. Si durante muchos años el sistema ha crecido
conquistando todos los espacios y sociedades, ahora sólo puede crecer
engordando, para esto el cambio en las formas y funciones del dinero actual es
uno de los medios más poderosos que da acceso al poder global.
Cada sociedad se dota de
instituciones e instrumentos acordes con su momento. Una sociedad globalizada
construye y se dota de eso mismo de manera mundializada. Es cierto que en ella
hay tensiones fuertes, pugnas incesantes entre una idea y un hacer desde el
centro y el resto, pero el verdadero Imperio posee otros medios para intentar
prevalecer.
Todo esto puede parecer un cuento de
sociedad-ficción, pero el camino emprendido hacia un dinero global muestra que
es una realidad.
Desde que arrancó, el capitalismo ha
pasado periódicamente por crisis, es decir, mutaciones en su desarrollo, la
actual es una más que los analistas, comentaristas, etc. dicen que es distinta
a las anteriores y suelen expresar perplejidad, sin embargo viendo la evolución
del sistema, los cambios sociales también aparentan ser diferentes y desconocidos
en esta crisis, no está tan claro, pero sí su dirección y su velocidad.
La mayor parte de la sociedad,
inmersa en sus pequeños mundos, no tiene interés ni facilidad para entender lo
que sucede y permanece pasiva dejándose arrastrar por lo que llega, aunque en
ella misma haya divergencias y pugnas ideológicas, morales,…
Los cambios necesariamente deben ser
sociales y con los medios de todas las clases pueden inducirse de una u otra
forma, pues el fin no es el dinero global en sí sino el dominio que permite su
control cuando actúa. Sin cambios sociales tampoco puede haberlos en las nuevas
formas del dinero y sin esto se ralentizan las nuevas formas sociales.
El dinero es global y único aunque
todavía perviven unas muy pocas monedas valoradas por todos en distintos
grados. Este hecho lo ha puesto de manifiesto con claridad la actual crisis del
dinero, que como tal significa cambio, en este caso el del dinero refleja el
social.
Acerca de esta transformación del
dinero, los que analizan, estudian, forman opinión, etc. han dicho muchas y
distintas cosas siempre referidas al instrumento: el dinero, pero rara vez a
los cambios que impulsa en lo social y
en los que a su vez hacen que la sociedad genere esos cambios, es decir, en la
interrelación existente en las dos direcciones.
La crisis actual del dinero, los
cambios del dinero en sus formas y hasta en su origen y causa en la
mundialización llevan a un único dinero, de hecho ya se han lanzado a la
sociedad varias ideas, informaciones, opiniones, etc. para imponerlo de forma
soterrada, incluida lo intocable que se plantea la gestión del dinero único en
cuanto a quiénes y no estar sometidos a debate o elección por parte de la
sociedad, etc.
La moneda nacional primero y más
tarde la supranacional, como el euro, se han impuesto directamente, su manejo
desde la lejanía, desde su inaccesibilidad y casi desde su misterio es aceptado
por la sociedad. La moneda global única es el siguiente paso, ya en marcha,
esto conlleva un solo B. Central, una única política monetaria global, todo
esto hurtado definitivamente a cualquier debate social, como ya sucede
actualmente. Es imposible que eso sea eficaz y beneficioso para toda la
sociedad mundial; las pequeñas o menos pequeñas sociedades tratarán de
encontrar sus pequeñas soluciones[34],
aunque no posiblemente como proponía Hayek en 1.976: sustraer al gobierno el
monopolio de la emisión de dinero[35].
Para construir el dinero global se
necesita poder global. Si a partir de un momento dado el príncipe se
autoadjudicó el monopolio del dinero en su territorio fue porque tenía poder y
quería aumentarlo, quería mayor dominio, más control; si más tarde fueron los
estados, la razón fue la misma; hace poco se impuso el euro, no importó que
hubiese razonadas llamadas de atención sobre los trastornos y daños que esto
podría suponer para algunas sociedades y para partes de las mismas, el poder,
en este caso ya supranacional, lo decidió y el euro empezó su andadura. Ahora
ya está diseñado dar un paso más en la mundialización. Para lograr esto hace
falta detentar poder que, en este caso, ni aun siquiera es el que se supone a
los gobernantes de turno, antes he insinuado lo que hoy es el Imperio, en su
cerebro es donde seguramente se diseña lo que otros ejecutan.
El diseño y el camino hacia el dinero
global y único es una realidad.
Breve epílogo.
La historia nos cuenta que las
sociedades han aceptado diversas soluciones salvadoras que han acarreado
enormes y masivas tragedias sociales. Tal vez la solución colectiva que propone
el capitalismo actual desde su mundialización sea la más eficaz hasta ahora y,
además, ideologizada desde su misma desideologización, cuenta con todos los
medios y con la capacidad para que ignoremos alegremente las masivas y
grandísimas tragedias que lo sustentan. La masificación de nuestro
individualismo hedonista carente de verdadera sociedad soporta todo.
Sin embargo, lo que está en juego,
una vez más, es la libertad social que hasta hoy los hombres nunca hemos
alcanzado.
Las sociedades evolucionan y en su
andadura tienen crisis, es cuando los cambios latentes normalmente se imponen.
El capitalismo a lo largo de los siglos de andar ha tenido crisis recurrentes
de las que hasta ahora ha salido fortalecido. Algunas de ellas se han
manifestado en lo concerniente al dinero y se han ido resolviendo de acuerdo
con sus momentos. La actual crisis se desencadena en el centro de la sociedad
global y es diferente a las otras, nos dicen. En parte es así, pues el dinero
global en sus formas, en algunas de sus funciones y hasta en parte de su origen
ha cambiado, lo ha hecho como corresponde a un factor clave de la sociedad. La
crisis del dinero de hoy lo es de la sociedad pretendidamente global, que lo es
en algunos aspectos. La interrelación está ahí.
No nos atrevemos a decirlo en voz
alta, pero el dinero mundial encubre alguna clase de poder global.
El poder del dinero es el poder de lo
que realmente es: vida.
La vida es una, el dinero-vida global
es uno, se construye sumando millones de trozos de vidas que producen
mercancías.
Con esta construcción de la mente
humana que es el dinero, evolucionado hasta convertirse en lo que es hoy hace
pensar que desde la mente de lo global pretende dominarse esa totalidad.
ANEXO[36]
Explicaciones del consumismo que muestran la misma naturaleza que el
dinero.
Es sabido que el consumo de
mercancías es fundamental para satisfacer las necesidades humanas, sin embargo
en las sociedades de los países con mayor renta individual se da el hecho del
consumismo, éste lo define el diccionario de
En el consumismo subyacen diversas
fuerzas y motivaciones tanto individuales como sociales. Las explicaciones que
pueden permitir entenderlo son varias, algunas bastante evidentes y otras más
complejas y difusas[37], en
algunas de estas explicaciones puede entenderse que la fuerza de trabajo-vida
que son las mercancías, lo mismo que el dinero, tienen en su consumo
componentes que pueden suponer una regresión inconsciente a un primitivismo que
era religioso del que ahora, en el consumismo, pervive el fondo más o menos
suavizado con formas tan burdamente sofisticadas que son casi imperceptibles.
En esta explicación están las
mercancías como vida de la gente y el dinero como lo mismo pero con otras
formas y otros fines, jugando un papel doble, el de fin y el de medio para la
fiesta-sacrificio consumista.
En estas líneas no se trata de
explicar lo que subyace en el consumismo, sino de ver que lo mismo que explica
algunas de sus manifestaciones está en la naturaleza del dinero aunque se
muestre de manera distinta. La mercancía fuerza de trabajo-vida aparenta tener
otro sentido.
De las distintas explicaciones
posibles del consumismo tan sólo se van a tener en cuenta dos o tres de forma
breve, son las que más relación tienen con la fuerza de trabajo-vida[38]
El consumismo como retorno al primitivismo religioso.
Puede interpretarse que cuando los
individuos consumen abusivamente, compulsivamente mercancías innecesarias por
la cantidad o por su utilidad lo que hacen es, teniendo en cuenta que las
mercancías son fuerza de trabajo-vida, vida de quien las produce, sacrificar,
en cierta forma, las vidas de quienes las han producido, obligados legalmente o
por la fuerza, a dar gratuitamente una parte de su propio trabajo que en los
países del centro esta cesión está suavizada y en los de la periferia suele ser
cruel e implacable.
Antes ya se ha recordado cómo, por
medio de las mercancías producidas en estas condiciones nosotros esclavizamos,
en muchos casos de un modo real, a quienes transforman los regalos de la
naturaleza para nuestro disfrute de una parte importante de las mercancías que
inundan nuestro mundo.
Siendo éste un hecho visible con
facilidad puede ser esclarecedor profundizar en el mismo para tratar de
averiguar qué subyace en él.
Para ver esto puede considerarse, en
cierta medida, el consumismo como sacrificio y también como fiesta, ambos están
relacionados y forman parte del mismo hecho.
En estas páginas se está hablando de
dinero por lo que se trata de ver la relación que hay entre el consumismo y el
dinero en tanto que la fuerza de trabajo-vida es lo que realmente les da entidad
y teniendo distintas apariencias formales y diferentes fines, el dinero
potencia el consumismo, lo genera y es el medio por el que de distintas formas
nos apropiamos y consumimos vidas de gente.
Como sacrificio
En “El capital”, Marx habla
brevemente de lo que llama el fetichismo de las mercancías y dice que están
llenas de “sutilezas metafísicas y
resabios teológicos” y sigue: “si
queremos encontrar una analogía a este fenómeno, tenemos que remontarnos a las
regiones nebulosas del mundo de la religión, donde los productos de la mente
humana semejan seres dotados de vida propia, de existencia independiente y
relacionados entre sí y con los hombres. Así acontece en el mundo de las
mercancías con los productos de la mano del hombre. A esto es a lo que yo llamo
el fetichismo bajo el que se presentan los productos del hombre”[39]
Entiendo que Marx sugiere o intuye,
pues no lo desarrolla, que las relaciones sociales establecidas por medio de
las mercancías, además de las que se ven con claridad y expuestas, sobre todo,
en su teoría de la plusvalía, son más profundas que lo observado en los hechos
más evidentes y no son relaciones entre cosas sino entre aspectos vitales de
los individuos.
Puede interpretarse que Marx llama
fetichismo a lo que se relaciona con cualquier fenómeno, usando su
terminología, religioso. Un posible desarrollo aun elemental puede aportar algo
de luz a lo que se trata de explicar.
El fetiche es un “ídolo objeto de
culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos
primitivos”, según el diccionario de
En el mundo de las mercancías los
hombres las consideran independientes de las diferentes clases de relaciones
sociales que se establecen por medio de ellas y que van más allá de la
plusvalía que explica una parte de las mismas.
Aunque se ha repetido bastantes veces
en estas páginas, recuerdo una vez más que las mercancías son única y
exclusivamente fuerza de trabajo-vida en todas las condiciones que se dan
cuando se producen, ya sean las más benignas en gran parte de los países del
centro, ya sea la esclavitud real, la semiesclavitud u otras condiciones vejatorias
y crueles del todo.
Aunque Marx habla de fetichismo no
está claro si se refiere a su verdadero significado, antes expuesto, o más bien
a las “sutilezas metafísicas y resabios
teológicos” yendo a las “regiones
nebulosas del mundo de la religión, donde los productos de la mente humana
semejan seres dotados de vida propia”. Siguiendo ésta última idea en el
consumismo puede encontrarse algo no semejante sino real.
Se puede pensar que se da un cierto
canibalismo y hasta cainismo, engullimos vidas de otros hombres como nosotros,
de hermanos en nuestra humanidad.
Freud, en su conocida obra “Tótem y
tabú” dice respecto del canibalismo que: “absorbiendo
por la ingestión partes del cuerpo de una persona, se apropia el caníbal de las
facultades de que la misma está dotada”[40].
Las mercancías son un trozo de la
vida de quien las produce por lo que el consumo, según como sea, y en el
consumismo, siempre, consumimos esas partes de vida no en la ingestión real
física sino en la distante, etérea pero completamente real. No nos apropiamos
de las facultades de quien produce pero sí directamente de trozos de sus vidas,
de manera muy especial en el consumismo, con un intercambio muy desigual, no
hay unión, fusión de las vidas en la vida única, sino dominio, poder.
Engullimos sus vidas para nuestro exclusivo placer en la fiesta consumista, de
manera especial y cruel cuando las mercancías son producidas por esos millones
de hombres, mujeres, niños o esclavos en los arrabales del sistema..
En el apartado del fetichismo, Marx
explica vivamente que las mercancías son: “gasto
esencial de cerebro humano, de nervios, de músculos, sentidos, etc.”[41] En toda mercancía
hay una parte de la vida de quien la produce en el sentido más real y verdadero
que puede suponerse.
Este consumir realmente vida de la
gente que trabaja y que en un sistema productivo injusto y mucho más en la
periferia es un verdadero sacrificar a esos millones nos retrotrae al
primitivismo de las religiones, como dice M. Eliade: “un sacrificio, por ejemplo, no sólo reproduce el sacrificio inicial
revelado por un dios ab origine, al principio, sino que sucede en ese momento
mítico primordial; en otras palabras, todo sacrificio repite el sacrificio
inicial y coincide con él”[42]. De alguna manera
esta reproducción o imitación de arquetipos abole el tiempo.
Un sacrificio consiste en ofrecer
algo a la divinidad, ya sea como homenaje, ya sea como expiación. En la
antigüedad en muchos sacrificios se ofrecían ritualmente vidas reales de
doncellas vírgenes, jóvenes,… personas en definitiva y esto en muchos lugares.
Hoy lo hacemos de otra forma, el arquetipo del sacrificio sigue vigente aunque
lo ignoremos, con ello suspendemos el tiempo y seguimos, con la sustitución del
rito primitivo por otro distinto y deformado. El instrumento para este
sacrificio no es el fuego o la daga es la empresa capitalista que entra en
ciertas formas de producción, con frecuencia obligada por el seudodios mercado
que está totalmente condicionado y regulado, y se impone un único intermediario
etéreo: el dinero cuya naturaleza es la misma que la del sacrificio.
El consumismo es la desmesura del
consumo necesario para satisfacer nuestras necesidades y se centra, como ya se
ha dicho, en parte en mercancías producidas en condiciones salvajes e
infrahumanas, nos resultan más baratas y nos podemos permitir mucha más
abundancia, se da en los productos, en los servicios, en todo. La producción en
estas condiciones se convierte en tragedias reales y masivas o en un goteo
incesante, cada minuto. Casi nunca nos enteramos.
Vincular de esta forma el consumismo
y el sacrificio ritual, el rito se da en la fiesta, no es algo metafísico sino
que es la vida de la sociedad global en todo el mundo, pero muy especialmente
en el centro.
La imitación inconsciente del
arquetipo que suspende el tiempo nos sitúa en aspectos de las religiones
primitivas más crueles con sacrificios rituales humanos.
De forma distinta y aunque no sea lo
mismo tiene puntos comunes la recuperación de muchos símbolos de un pasado
próximo o lejano que, con la excusa de recuperaciones culturales o de boatos
del poder, nos lleva a recuperar casi siempre los de la tiranía. La religión
primitiva a la que volvemos también era tiránica.
La fiesta.
Nuestro mundo de consumismo de
mercancías lo es del exceso, esta desmesura es la que marca el ritual que ahora
se convierte en fiesta. El ritual se confunde con la fiesta y forma parte de
ella. El consumismo es de la masa.
“Una
fiesta es un exceso permitido y hasta ordenado, una violación solemne de una
prohibición… la alegría es producida por la libertad de realizar lo que en
tiempos normales se halla rigurosamente prohibido”[43]. La prohibición
fue la de la secular miseria, sobre todo económica, de la masa hasta llegar al
necesario consumismo masivo dadas las necesidades del sistema; a propósito de esto
H. Johnson dice que: “el propósito de la
organización económica no consiste en satisfacer las necesidades, sino en
crearlas”.[44]
La fiesta consumista es de gente, de
mucha gente. Los medios de difusión[45],
información, etc. lanzan desaforadamente los mensajes a la sociedad, los mismos
en todos los lugares, las mismas ideas, sobre todo de mercancías de todas las
clases, desde ídolos efímeros hasta marcas de productos o profesionales del
poder político. El mensaje es aparentemente inocuo o directamente enaltecedor
del mundo hedonista, del mundo de la paralización activa, del mundo de la
ideología desideologizada en apariencia y comparada con las ya arcaicas ideologías. No debe
ignorarse que las mercancías también tienen entidad política.
La fiesta del consumismo, la fiesta
religiosa se convierte en global y permanente con momentos álgidos. La fiesta
ahora es de la masa; Freud explica cómo funciona ésta: “… en cualesquiera que sean los individuos que la componen y por
diversos o semejantes que puedan ser su género de vida, sus ocupaciones, su
carácter o su inteligencia, el sólo hecho de hallarse transformados en una
multitud les dota de una especie de alma colectiva. Esta alma les hace sentir y
obrar de una manera completamente distinta de cómo sentiría, pensaría y obraría
cada uno de ellos aisladamente”[46]
La fiesta global tiene connotaciones
de lo que se ha dado en llamar postmodernidad, se da el vacío, la indiferencia,
el aislamiento[47] y todo masificado, es la
contradicción entre estar y ser, lo nuestro es estar. La paradoja está en que
creemos en nuestro mundo de derechos sin obligaciones y somos sumisos ante el
sistema sin salir de las reminiscencias de las antiguas tiranías.
El individualismo y profundo
aislamiento masificado nos impulsa a la fiesta del consumismo, de engullir y
sacrificar a otros y a huir. Lo “heterogéneo
se funde en lo homogéneo”[48]
Sigue Freud: “La multitud es impulsiva, versátil e irritable y se deja guiar
exclusivamente por lo inconsciente”; es influenciable y crédula, sólo
reacciona a estímulos intensos, no se influye en ella por la lógica; su
mentalidad es otra al desaparecer todas las inhibiciones individuales[49].
Las masas no buscan la verdad, piden
ilusiones, prefieren lo irreal. La multitud es como un rebaño en busca de amo,
de jefe cuya cualidad es el prestigio. Los lazos afectivos que establece la
masa son de identificación con algo o con alguien. Al darse una regresión
aparece el instinto gregario, el individuo se siente incompleto al estar solo[50].
Al final de las ideas de Freud sobre
la psicología de las masas dice que esta psicología es una “regresión a una actividad anímica primitiva”
similar a la horda prehistórica, es la psicología human más antigua[51],
esto es lo que de alguna forma se resucita.
Estas explicaciones de Freud pueden
dar una idea de facetas profundas y larvadas del consumismo y, de otro modo,
del dinero. Las dos son formas de utilizar las vidas de la sociedad cuando
produce mercancías en nuestro actual modo de producción y al final confluyen
ambas.
En la fiesta no falta el componente
de la comida, Freud entiende que: “la
comunión cristiana no es en el fondo sino una nueva supresión del padre, una
repetición del acto necesitado de expiación”[52]. La comida en la
fiesta es un acto de engullir repetido anualmente en fechas señaladas por la
sociedad y también por la gente en sus fechas propias. En este caso se acerca
más a la interpretación que Freud da de la comunión. Aquí no es una nueva
supresión del padre pues el dinero-vida lo resucita y vuelve a ser venerado y
adorado. La comida-fiesta puede ser un acto burdo sin conocimiento de lo que se
hace y que muchas veces degenera en excesos de comida, de bebida,… lo que sí
puede sugerir es la expiación que, dada la faceta del consumismo en lo que a
vidas humanas se refiere, acaba con huidas por estos medios, malestar, etc.
La fiesta para Bataille es, en
relación al consumo: “fusión de la vida
humana”[53], aunque antes
establece la relación objeto-muerte siendo el objeto lo que se consume y
vincula el sacrificio con la muerte y con la destrucción de cosas, para él el
consumo es destrucción[54]
Las religiones tienen alguna
divinidad a la que sus adeptos adoran, veneran y suelen temer, inventan ritos,
normas morales, dogmas, etc. y tienen intérpretes de la voluntad divina que es
arbitraria y depende de la clase de dios que ha inventado cada religión.
La del consumismo y el dinero acaba
dando forma a un nuevo dios que es real,
verdadero y el mismo y también intangible e invisible, aunque no sus dádivas y
su poder, su naturaleza es la del dinero-vida, la del consumismo-vida al que se
llega por medio del dinero-vida.
Sin embargo el dios de las religiones
convencionales ha desaparecido en una parte del centro, dice Lipovetsky: “Dios ha muerto, las grandes finalidades se
apagan, pero a nadie le importan un bledo, esta es la alegre novedad, ese es el
límite del diálogo de Nietzsche respecto del oscurecimiento europeo. El vacío
del sentido, el hundimiento de los ideales no han llevado, como cabía esperar,
a más angustia, más absurdo, más pesimismo. Esa visión todavía religiosa y
trágica se contradice con el aumento de la apatía de las masas… Incluso el
nihilismo “incompleto” con su sucedáneo de ideas laicas ha llegado a su fin y
nuestra bulimia de sensaciones, de sexo, de placer, no esconde nada, no compensa
nada, y aún menos el abismo de sentido abierto por la muerte de Dios. La
indiferencia, pero no la angustia metafísica”[55]
Esta larga cita puede servir como un
acercamiento, en algo, a nuestra sociedad consumista en tanto indiferente a lo
que realmente oculta su compulsividad en este engullir mercancías.
Desde otro punto de partida y de
interpretación de nuestra sociedad, Kolakowski dice: Un habitante del orden eterno vigilado por la divinidad, puede decir lo
mismo de los que son sordos a la voz de Dios: están atados a lo que es
perecedero y destinado a desaparecer en un momento; así, son como cazadores de
ilusiones, buscadores de nada y, por esa razón, la única comunidad humana que
puede producir está abocada a basarse en la codicia de bienes ficticios y en el
miedo a la destrucción mutua. Lo que es real o irreal para nosotros es una
cuestión de compromiso práctico, antes que filosófico; lo real es lo que las
personas ansían realmente”[56]
Todo lo expuesto, posiblemente puede
permitir atisbar parte de lo que subyace en lo profundo de muestro consumismo
masivo actual dado lo que son las mercancías y el dinero como medio, los dos
son lo mismo, dinero-vida.
Hay otras explicaciones que
contribuyen a completar lo que conlleva el consumismo y relacionadas más visiblemente
con el dinero y con otros movimientos sociales dentro del sistema capitalista.
La ostentación social y el poder como sociedad.
Mediante el derroche consumista
desmedido la gente pretende mostrar a la sociedad el estatus adquirido y
equipararse a quienes antes ya habían alcanzado un estatus superior, el
consumismo suele centrarse en este caso en abundantes mercancías de lujo, que
sin bastante dinero-vida no es posible adquirirlas.
En este caso se muestra más
claramente el carácter depredador de vidas del sistema, que si en el consumismo
normal y masivo es real pero permanece más o menos oculto e ignorado, en este
caso forma parte directamente de la ostentación.
T. Veblen en su Teoría de la clase
ociosa, da importancia a la depredación que esta clase ostentadora muestra
siempre[57],
repasa diversos puntos a partir de lo que llama “emulación pecuniaria” que la entiende extendida a la sociedad en la
que considera fundamental la formación como perpetuadora del sistema, en esto
destaca el último capítulo cuyo título: “El
saber superior como expresión de la cultura pecuniaria” es esclarecedor.
Por su parte, Derrida indica que la
igualdad “se transforma en igualdad
objetiva o cuantificable de los roles, no de las personas”[58]
Cómo se ha logrado la riqueza para
elevarse en la escala social no tiene importancia, la sociedad valora llegar y
estar.
Para llegar a esto el dinero es la
puerta, los roles representados, como dice Derrida según la cita anterior, no
son de personas. El dinero, como lo que es en sí permite al que ha llegado
tratar a los demás como inferiores, como cosas; se manifiesta de otra forma el
sacrificio dicho antes y la fiesta permanente.
La ostentación en nuestro Occidente,
que para nosotros es centro del mundo y de la única civilización y cultura, adquiere
socialmente gran relevancia y la sociedad como tal imita a sus clases altas
aunque sin su sofisticación, muchas veces con zafiedad, pero ante la inmensa
periferia se muestra la soberbia social inconsciente. Decidimos ser una
sociedad superior a ellos, por eso, ignorándolo deliberadamente, participamos
desde nuestro consumismo colectivo en su sacrificio como oficiantes o como
testigos del espectáculo.
Al mismo tiempo nosotros que nos
decimos libres, lo que no es cierto, atentamos contra la libertad de quienes
producen esas mercancías.
El poder se ejerce ya desde el origen
de las mercancías en las que existen siempre relaciones sociales que están
veladas por el brillo de las mismas mercancías y nos interesa no conocerlas; en
estas relaciones hay dominio, poder, por lo mismo falta de libertad desde el
inicio del proceso dado el funcionamiento legal o alegal, en casos, del
sistema. Esto también lo transmiten las mercancías.
Es parte del poder que nosotros
ejercemos sobre quienes están en escalones más bajos del proceso. Para esto es
imprescindible el dinero, el dinero-vida que es un medio para imponer el
dominio sobre la fuerza de trabajo-vida que a su vez origina el dinero. Es un
círculo vicioso que, en la mundialización del sistema, se ensancha concéntricamente.
El poder es ejercido por nosotros
como sociedad y destruimos la libertad en los dos lados, el dominador no es
libre pero nosotros pensamos que sí pues goza de privilegios y el dominado en
quien se evidencia la falta de libertad que nosotros imponemos e ignoramos.
Nuestra libertad se convierte entonces en libertad de elegir entre mercancías
de todas las clases, incluida la mercancía profesional del poder político para
que haga en nuestro nombre y sea eficaz, pues la eficiencia nos da igual.
Cuando lo producido es en países sin
derechos mínimos para quienes trabajan, la inmensa mayoría de la periferia, el
poder ejercido por medio de nuestro consumismo es despótico, ya se ha visto
cómo se reparten las plusvalías arrancadas, dinero para consumidores y empresas
de los del centro y sacrificio directo de las vidas de nuestros dominados.
La producción masiva supone la
aceptación de la explotación masiva o del asesinato masivo, son consecuencias
de la mentalidad arraigada debido a la normalidad en las formas de producir
grandes cantidades de cualquier mercancía, masificación de servicios, etc.
BIBLIOGRAFÍA
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M. Weber. La ética protestante y el
espíritu del capitalismo. Alianza Ed. Madrid. 2.001
[1] Diferencio la libertad social de la individual. En otros lugares he intentado mostrar esta diferencia a partir de lo que entiendo es la libertad
[2] Lo que hoy es el Imperio lo explican con claridad M. Hardt y A. Negri en su obra Imperio. El Imperio actual es supranacional, es el verdadero corazón del sistema, tiene a su disposición diversos medios entre los que el dinero juega un papel muy importante. Un ejemplo de esto último puede observarse en los momentos actuales de crisis económica generalizada, cuyas causas reales aparecen confusas aunque hay numerosos intentos de explicarlas, explicaciones que no entran en el origen sino en hechos, más o menos confusos, y en la concatenación de los mismos. En esta peculiar situación el Imperio, que siempre tiene debilidades y gran fortaleza, a través, sobre todo, de quienes detentan y manejan el monopolio de fabricar dinero, que prácticamente es mundial aunque la apariencia trate de ocultarlo, les permite fabricarlo arbitrariamente, más que eso, discrecionalmente sin control social alguno. Estos gestores del monopolio u oligopolio colusivo si se quiere más precisión, han hablado eufemísticamente de inyecciones ingentes de dinero para evitar mayores problemas, así lo creen en parte, pero el control, las causa profundas y otros aspectos del verdadero origen y objetivos de la crisis siguen viéndose oscuros y siendo así en apariencia. Las consecuencias sociales están resultando complejas y problemáticas y producen sufrimientos más o menos masivos y, al mismo tiempo, evidencian factores sociales no considerados.
[3] Hay distintas formas de entender qué son las instituciones, para lo que aquí pretendo explicar sigo especialmente a D. North
[4] No debe confundirse capitalismo y reducirlo sólo al capitalismo industrial, éste no es más que una fase de la evolución del capitalismo.
Este modo de producción empezó siglos antes de la llamada revolución industrial, término utilizado hacia mediados del siglo XIX por J. Stuart Mill y K. Marx. Tampoco debe pensarse que la última y definitiva etapa del capitalismo es la industrial. Las, por algunos llamadas, sociedades postindustriales son totalmente capitalistas en otra fase.
Tampoco debe entenderse el término capitalismo en el sentido peyorativo que algunos le dan o en el laudatorio que le dan otros, es un término que define un hecho: el modo de producción vigente desde hace siglos, extendido hoy a la práctica totalidad del mundo.
La valoración de las consecuencias sociales e individuales de este modo de producción es algo distinto y las de su naturaleza también y aunque muchos economistas dicen que al analizar los hechos económicos no deben hacerse juicios de valor es una falacia, eso mismo ya es un juicio de valor creyendo que no lo es. Cuando alguien y la sociedad se decide por unos temas u otros se está haciendo una clara valoración que está en las corrientes de opinión y a su vez las induce, por ejemplo: el arrinconamiento del análisis del antiguo valor de cambio y el predominio del exhaustivo análisis del valor de uso, el de las mercancías y el consumo, se está haciendo una clara valoración. Las consecuencias de seguir una u otra línea y su influencia en la sociedad son claras especialmente en lo que se refiere a las verdaderas relaciones sociales que son determinadas por el modo de producción capitalista. Así es que no encuentro una sola razón sólida que, al margen de los análisis más o menos rigurosos, impida valorar los hechos económicos, como sociales que son, en lo que se piense. En otro lugar inicio una explicación de la entidad política, ideológica que plasman y proyectan las mercancías, lo que pienso que muestra la falacia de los no juicios de valor.
No debe olvidarse que la
economía es una disciplina social, sin embargo numerosos aspectos
socio-económicos son ignorados o quedan difuminados y cuando aparecen suelen
eludirse diciendo que son materia exclusiva de otras disciplinas. Las
discusiones acerca de si
Tampoco hay que suponer que el capitalismo es el último y definitivo modo de producción. Las sociedades siempre evolucionan en alguna dirección y ciertos procesos duran siglos
[5] H. Demsetz. “La economía de la empresa”. Alianza Ed. Madrid. 1.995 (p.21)
[6] Es conveniente precisar un poco lo que dice A. Smith acerca del mercado pues en este tema, también en otros, es para muchos de obligada cita por cierto dogmatismo en esos muchos. A. Smith dice algo más que lo de la “mano invisible”, dice lo que dice aunque muchos dicen que dice lo que no dice, tras este galimatías de palabras es necesario recordar que, al hablar del mercado, señala que lo que establece el acuerdo es el interés propio de “dame tú lo que me hace falta y yo te daré lo que te falta a ti…No es la benevolencia del carnicero, del vinatero, del panadero, sino de sus miras al interés propio es de quien esperamos y debemos esperar nuestro alimento. No imploramos su humanidad, sino acudimos a su amor propio; nunca les hablamos de nuestras necesidades, sino de sus ventajas” (A. Smith. La riqueza de las naciones…Vol. I Ed. Orbis. Barcelona 1.983 (p.58))
[7] La plusvalía hoy, con un capitalismo evolucionado y diferente al inicial o al más conocido del inicio de la revolución industrial y distinto en los países del centro del sistema al existente en la inmensa periferia, no debe entenderse únicamente como la que arranca legalmente la empresa a sus trabajadores; las formas de producir en la actual mundialización propiciada por los grandes avances técnicos, cambios sociales, ideológicos, con impulso intelectual incluido (recuerdo lo dicho antes acerca de los juicios de valor en el análisis económico, o un parte de los intelectuales y pensadores oficiales, nuevas teorías que surgen, etc.) y la clara tendencia monopolística con la necesidad de grandes mercados en expansión permanente hacen que las plusvalías procedentes de quienes producen nuestras mercancías en condiciones infrahumanas, los de periferia que también está en islas de los países del centro, se repartan entre las empresas y los consumidores de los países más desarrollados económicamente por medio de los precios, dinero, de manera que, luego se verá, muchos de los que trabajan en los países del centro son individuos a los que las empresas en que trabajan les arrancan plusvalías y, por medio del consumo de muchas mercancías, son arrancadores de plusvalías de los millones que trabajan en la periferia.
[8] Hago este matiz porque tal como hoy se realiza la producción de las mercancías, una gran parte de ellas procede de males, de verdaderas calamidades y tragedias (una pequeña parte de esto se analiza con algo rigor analítico en “Visión crítica de las innovaciones”) por lo que se ve claro que el origen de muchos de esos bienes son verdaderos males. Nuevamente la tergiversación del lenguaje cambia la percepción social de los hechos, de la realidad.
[9] Platón. Sofista. Ed. Gredos. Madrid 2.000. (p.465)
[10] A. Smith. La riqueza de las …Vol. I Ed. Orbis. Barcelona. 1.983. (p.113)
[11] D. Ricardo. Principios de economía política”. Sarpe. Madrid. 1.995. (p.29)
[12] No
es necesario repasar la historia para darse cuenta de que las formas de
apropiación por parte de unos pocos de los regalos hechos por
La mentalidad depredadora es tan consustancial a los distintos sistemas que desde hace siglos quedó institucionalizada; ha existido siempre en los distintos modos de producción y en las diferentes formas de organización social que se han dado. Es otra característica fundamental que permite entender mejor lo que hacemos los humanos (Acerca de esto pueden verse unos esbozos en parte del borrador de: “Depredación y capitalismo”)
[13] Realmente la producción de mercancías es social y de colaboración y no me refiero sólo a la célebre división del trabajo y otros aspectos de la producción, sino también a su consumo dado qué son las mercancías, más adelante se aclarará algo.
En nuestra Tierra todos
dependemos de todo y de todos: los ricos de los pobres, los pobres de los
ricos, los blancos de los negros, los negros de los blancos, los musulmanes de
los infieles,… pero no lo vemos. Respiramos el mismo aire, tenemos los mismos
mares, los mismos continentes,…para todos. Trabajamos y lo que tocan nuestras
manos o sale de nuestra imaginación va inmediatamente al otro extremo del
mundo. Todos hemos recibido dones de
Hace unos cuantos siglos, un hombre poderoso y, curiosamente, estoico, M .Aurelio reflexionaba de forma parecida en sus Meditaciones: “La inteligencia de todo es social…” y luego: “Piensa mucho en la conexión de todo lo que hay en el Universo y en su relación mutua. Pues en cierto sentido todas las cosas se implican unas con otras, y por eso son amigas unas de otras. Pues ésta es continua a la otra gracias al movimiento sostenido, el espíritu común y la unión de la sustancia” (M. Aurelio. Meditaciones. Alianza Ed. Madrid 1.997 (pp. 68 y 79)
[14] Digo vida individualizada porque eso es lo que cada uno somos y eso vendemos partiendo de que la vida es una y cada uno somos una parte individualizada de esa vida. Esto, con la forma actual que reviste el dinero, se verá que es lo que éste controla, la global y la individual.
[15] Un ejemplo de esto, las cifras actuales de paro, altísimas en España y con tendencia a aumentar, suelen considerarse como una simple estadística o como motivo de la turbia contienda política, ideológica, periodística,… Se atribuye a Stalin considerar una muerte como una tragedia y un millón de muertos como una estadística.
[16] En otro lugar, un breve análisis con las herramientas del análisis económico abordo una parte de este “otro mercado laboral”, se trata de: Visión crítica sobre las innovaciones
[17] Hombre-mercancía, hombre-cosa, vida humana-mercancía, hombre-máquina. En diferentes formas sociales está nuestra propia consideración sin saberlo nosotros; basta con recordar cómo una parte de las sociedades llamadas avanzadas tratan las vidas de la gente: la medicina en algunas formas de su ejercicio;, los planteamientos abortistas que se convierten en interrupciones voluntarias del embarazo, como si un embarazo pudiese interrumpirse y a los pocos días reanudarse y, en una sociedad invadida por los derechos se los quita al nasciturus; las prácticas reales y estudios reales para promulgar leyes que favorezcan la eutanasia con un final social imprevisible; la eugenesia encubierta, como otras prácticas, por los cambios de lenguaje que utiliza y ensalza nuestra sociedad; la forma social de tratar la muerte o la vejez; el hedonismo como una de las características que los describidores de cosas de la gente, ahora llamados filósofos, remarcan de nuestra sociedad, lo mismo que la insolidaridad que no es más que insensibilidad social muchas veces como defensa para impedir que los otros se acerquen a nuestras conciencias y en ella y tras ella y otras muchas cosas la negación de nosotros mismos en lo que realmente somos, etc.
Todo esto se ha acentuado en los últimos años.
Hace cien años M. Weber ya decía: “Los bienes externos de este mundo lograron un poder creciente sobre los hombres y, al final, un poder irresistible, como no había sucedido antes en la historia” y sigue más adelante: “hombre hedonista sin espíritu y hombre hedonista sin corazón, esta nada se imagina haber ascendido a un nivel de humanidad nunca logrado antes” (M. Weber. La ética protestante y el espíritu del capitalismo Alianza Ed. Madrid 2.001. (pp. 233-235)
[18] Una serie de aspectos del consumismo los explico en Mercancías y consumismo .Aspectos sociales
[19] Cuando hablo de plusvalía
me refiero a lo que Marx explica en El
Capital.
[20] Hay otras clases de depósitos de valor como las viviendas, las acciones de una empresa,…
[21] R. Dornbusch y S. Fischer. Macroeconomía. McGrow-Hill. Madrid. 1.997 (p. 369)
[22] Es interesante recordar que en los manuales de economía, antes de introducir mayores complejidades en algunos modelos económicos que se explican, el equilibrio se plantea como que el ahorro es igual a la inversión. Para lo que aquí se explica, la inversión, que puede equivaler al capital, procede de lo explicado: dinero que será en acción para producir más mercancías y continuar el proceso. El ahorro, recuérdese, no es más que trabajo transmutado en dinero y no gastado y puede tener cualquier causa, normalmente salarios o plusvalías.
[23] J. K. Galbraith. “La sociedad opulenta”. Alfaguara. Barcelona. 2.000. (p.124)
[24] Al decir sistema entiendo que es más que el modo de producción que, según Marx, determina la organización social, el sistema abarca más: tanto las reglas como los principio sociales, valores, moral dominante,… por lo que comprende la vida social en su casi totalidad.
[25] Las manifestaciones de este hecho aparecen en la mayoría de las actuaciones sociales, no sólo en las más evidentes como: guerras, incluso las ignoradas, sino en el ocio como los deportes, sus jergas, la necesidad de competir siempre, las formas, etc.
[26] H. Mintzberg. El poder de las organizaciones. Ariel economía. Barcelona. 1.992 (pp. 601 y 622)
[27] Citado por R. del pozo en el diario El Mundo de Madrid de fecha 23-2-2.001
[28] Algunas explicaciones referidas a la empresa en sus formas, valores,.. actuales las he insinuado en : “Consideraciones sobre la empresa”
[29] La actual crisis financiera que está arrastrando a la economía real en los últimos bastantes meses tiene mucho que ver con éste dinero débil, con su manejo y con el Imperio. Además de las consecuencias sociales dolorosas hay una reestructuración interna del centro del Imperio con juegos de poder en distintos niveles y con concentraciones de capital determinadas. Tal vez algo de lo que sale a la luz como algo casi invisible, el conocido grupo Bilderberg u otros son una representación de lo que en el “cerebro” del Imperio se mueve. No afirmo que eso sea el “cerebro” del Imperio, pero nos guste o no las sociedades son jerárquicas aunque existan democracias o seudodemocracias y la misma jerarquía la sociedad la establece también y acusadamente en el dinero y más en concreto en el dinero en acción, aunque la gente no sea consciente.
En lo dicho acerca de
grupos globales con el poder real, ya en 1.913 el presidente de EEUU W. Wilson
decía algo y en
Esto por no citar sino dos o tres llamadas de atención relevantes sobre algo difuso para la sociedad, por hombres muy poderosos sometidos a estas presiones.
[30] Basta con ver detenidamente el balance de un banco.
[31] Hay miles de libros, artículos, trabajos,… sobre el dinero, no sé si en algunos de ellos se enfoca tal como se hace en estas páginas.
[32] Antes se ha hecho referencia a la crisis económica actual. Uno de los elementos que la ha originado ha sido la fabricación de dinero muy débil lanzado a la sociedad. Las causas reales que ha llevado a esta abundancia de dinero especialmente débil siguen siendo un enigma para muchos, pero existen, aunque algunas de ellas tan sólo pueden deducirse a partir de algunos datos y hechos más que demostrarse fehacientemente. Para entender algo de la citada crisis no sólo deben tenerse en cuenta los hechos que se consideran estrictamente económicos. Diversos analistas de la crisis tienden a confundir el instrumento con la causa como si aquél funcionase autónomamente cuando es gente la que maneja los instrumentos y toma unas decisiones determinadas, muchas veces sin dar explicaciones claras a la sociedad. Las cosas llegan así a la mentalidad social y la masa suele ser crédula.
[33] En la crisis actual algunos muy reputados y galardonados economistas han propuesto crear inflación para salir de la crisis.
[34] Un ejemplo puede ser la utilización de lo más tangible del dinero como son las monedas y billetes, esto funciona bastante bien en la economía sumergida, cada vez más importante, o en países con escaso desarrollo económico.
[35] F. A. Hayek. La desnacionalización del dinero. Ed. Orbis. Barcelona. 1.988 (p.11)
[36] Partes de este anexo están sacadas de “Mercancías y consumismo”, en algún caso con párrafos repetidos tal como aparecen en esa especie de borrador incompleto de un trabajo más amplio pendiente de completar.
[37] Aunque antes ya ha habido alguna referencia a este tema, conviene recordar que si el consumismo se ha masificado en las sociedades del centro a partir de lo que se ha dado en llamar globalización que ha impulsado notables cambios en las formas de organización empresarial, de gestión, de culturas empresariales, etc. estos cambios han conllevado la invasión de mercancías para el consumo, parte de ellas producidas en la periferia en las condiciones ya citadas antes, gente sojuzgada por nosotros, sin querernos enterar, también se da de otra forma en el centro por medio del dinero débil.
[38] Aunque los economistas no explican el consumismo, ni aun siquiera lo tienen en cuenta en su mayoría, sí que aparece de una forma ambigua, por ejemplo, para deducir la curva de demanda de cualquier mercancía parten de las de utilidad, es decir, de la satisfacción que las mercancías dan al consumidor y éste, suponen los presupuestos utilizados para el razonamiento, es insaciable, tan sólo tiene un límite para consumir más: su nivel de renta. En teorías de lo mismo más avanzadas se introducen otros factores como la calidad de lo consumido, etc. La teoría microeconómica que habla de la demanda parte, sin explicitarlo, del consumismo.
En términos macroeconómicos las teorías keynesianas tienen como uno de sus focos la demanda agregada, si ésta se reduce también se contrae la economía del país, el PIB.
Si se atiende a los componentes del PIB puede verse que, en los países más desarrollados económicamente, el consumo supone un porcentaje muy alto y cuando se reduce se entiende, en principio, que puede ser un indicio de contracción del PIB.
[39] K. Marx. El capital .Vol I. FCE. México. 1.973. (pp. 36 y 38)
[40] S. Freud. Tótem y tabú. RBA. Barcelona. 2.002. (p. 59)
[41] K. Marx. El capital….(P. 37)
[42] M. Eliade. El mito del eterno retorno. Alianza Ed. Madrid. 2.000. (p. 42)
[43] S. Freud. Tótem y tabú…. (p.97)
[44] H. G. Johnson. Economía y sociedad. Vol.I. Ed. Orbis. Barcelona. 1.985. (p. 49)
[45] La red que es invisible es otro de los medios que tiene el Imperio para ejercer control en la sociedad, igual que el dinero ya indicado antes y también etéreo.
[46] S. Freud. Psicología de las masas. Alianza Ed. Madrid. 1.982. (p. 12)
[47] Ver: G. Lipovetsky. La era del vacío. Ed. Anagrama. Barcelona. 1.998
[48] S. Freud. Psicología de las masas… (p. 12)
[49] S. Freud. Psicología…(pp. 16-17)
[50] S. Freud. Psicología… (p. 55)
[51] S. Freud. Psicología…(pp.
[52] S. Freud. Tótem y tabú…. (p. 106).
Tal vez sea una nueva supresión del padre en la interpretación desde el judaísmo, aunque en este caso podría ser todo lo contrario, un darse el Padre por medio de Jesús con amor, lo que se suprime ahora es el asesinato del padre para entrar en lo nuevo real y vitalmente. Ya no es un acto de expiación, que sería en la religión antigua, sino un acto de unión, de amor incluso sin religión, pues no debe olvidarse que Jesús no puso en marcha una nueva religión, aunque más tarde se inventó utilizando su nombre.
El acto necesitado de expiación sería la crucifixión, en ella matan al padre, al que ven por encima de ellos de forma no simbólica o arquetípica sino viva y real. La comunión elimina el asesinato del padre, la crucifixión es el verdadero y real asesinato nuevamente, la resurrección es la inutilidad de ese primer asesinato repetido ritualmente por las religiones antiguas y la abolición de ese sentido de las religiones y, en cierta forma, de las mismas religiones estructuradas. La ascensión acaba explicitando el fin para los hombres, no matar al padre sino volver al Padre.
[53] G. Bataille. Teoría de la religión. Taurus. Madrid. 1.991 (p. 58)
[54] G. Bataille. Teoría de la religión. (p. 50)
[55] G. Lipovetsky. La era del vacío. … (pp. 36-37)
[56] L. Kolakowski: Si Dios no existe… Ed. Altaya . Barcelona. 1.999 (pp. 227-228)
[57] T. Veblen. Teoría de la clase ociosa. Ed. Orbis. Barcelona. 1,987. (p. 19)
[58] J. Derrida. Dar la muerte. Paidós. Barcelona. 1.998. (p.42)