LO APARENTE Y LO REAL DE LAS COSAS

Santiago Ubieto


Al final de "Reflexiones II" decía que quizá el hombre nunca ha aceptado lo aparente como definitivo, sin embargo ahora una parte de nuestra sociedad vive como si lo que, para algunos, puede considerarse aparente sea lo real y definitivo.

Muchos hombres vivimos en lo que entiendo es apariencia y, por lo mismo, vacío; unos pocos viven las cosas y ellos mismos en lo que es la naturaleza de las mismas, de las cosas, y la de cada uno.

Veamos esto. Lo que no es aparente podemos considerarlo real, pero no lo entiendo con la razón tan sólo sino con todo mi yo, viviendo mi plenitud, por lo tanto en mi única realidad, la que sea; necesito saber qué es lo verdadero, sentirlo.

Cuando digo vivir quiero decir eso no otra cosa, la totalidad de mi vida, la plenitud de mi ser, ser un hombre verdaderamente libre. [1]

Consideremos esto con más detenimiento y veamos si son simples ideas o es algo más.

Aparente: "que parece y no es" (dicc. RAE)

Real: "que tiene existencia efectiva y verdadera" (dicc. RAE)

Vivir en lo aparente es hacerlo en la contradicción entre lo que es, que negamos, y lo que no es, que afirmamos.

Vivir en lo real es hacerlo en aquello que afirmamos y para nosotros es verdadero vitalmente.


Lo verdadero

Entre las distintas acepciones que tiene la palabra verdad, según el diccionario, algunas pueden ser un poco confusas para lo que pretendo explicar, pero hay dos de las mismas que, tal vez, nos sirvan para partir de algo que pueda ser aceptado.

Aclaro que el significado de las palabras es concreto y único para cada una de ellas y para los hablantes de ese idioma, por lo tanto cuando empleo una palabra significa lo que dice el diccionario, ninguna otra cosa.

Las dos acepciones de la palabra verdad a las que me refiero son:"propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna" y "juicio o proposición que no se puede negar racionalmente"; en esta última acepción el diccionario sólo admite la razón y ésta, como sabemos, es algo difusa. Esto no quiere decir que rechace la razón, pero al usarla y para que sea aceptada por todos debe ser libre y universal.

De la primera acepción se deduce que lo tenido por verdadero debe ser inmutable, lo que nos lleva a buscar la esencia de la cosa que sea, lo inmutable de la misma. Si llegamos a conocer lo que se mantiene sin variación podremos pensar que debe ser lo aceptado por cualquiera pues no intervienen ideas o sentimientos previos, podemos considerar que está en lo que es universal en nuestro razonamiento, una vez hemos llegado a este punto, a la cosa sin mutación alguna, no es posible añadirle o quitarle nada, cualquier otra cosa que le añadamos o eliminemos de lo que es la naturaleza la desvirtúa y ya no es la cosa que deseamos conocer.


Acerca de la razón y el sentimiento

Nuestro razonamiento con cierta frecuencia es difuso, borroso, no demasiado claro, esto lo han explicado conocidos filósofos. Aunque no vamos a adentrarnos en este terreno voy a intentar aclarar lo que se refiere a la razón en lo que en estas líneas intento explicar.

Para evitar problemas de interpretación referidos al significado de las palabras, como he dicho antes, el diccionario de la RAE nos ayuda a estar de acuerdo con lo que significa cada palabra.

Las palabras cuyo significado vamos a tener más en cuenta son: razón y sentimiento.

Razón: "facultad de discurrir", también: "acto de discurrir el entendimiento". La razón es la facultad que los hombres tenemos para razonar, ésta es la acción de la razón, de nuestra razón.

Razonar significa: "discurrir, ordenando ideas en la mente para llegar a una conclusión". Por medio de la acción, razonar, podemos llegar a una conclusión, pero no significa que la conclusión por sí misma realizada en nuestra mente, dentro de nosotros, nos lleve a actuar hacia afuera y que sea real.

El concepto de discurrir es: "reflexionar, pensar, hablar acerca de una cosa, aplicar la inteligencia".

El entendimiento, que también está en la definición de razón, es: "potencia del alma, en virtud de la cual concibe las cosas, las compara, y las juzga, e induce y deduce otras de las que ya conoce".

La inteligencia, que está en la definición de discurrir, no es más que la:"capacidad de entender o comprender".

La otra idea sobre la que en estas líneas vamos a reflexionar es la de sentimiento, significa: "acción y efecto de sentir o sentirse", también: " impresión y movimiento que causan en el alma las cosas espirituales".

Sentir, que es la acción, significa: "experimentar sensaciones producidas por causa externas o internas".

Estas palabras cuyas definiciones hemos visto son las que más vamos a utilizar ahora.

También utilizo la palabra cosa. Cosa es: "todo lo que tiene entidad, ya sea corporal o espiritual, natural o artificial, real o abstracto".

A partir de estas precisiones vamos a aproximarnos a cómo aplicamos la razón y el sentimiento para tener más claridad, si eso es posible, en las cosas que nos conciernen.

Platón dice en El Sofista que el razonamiento es el diálogo del alma consigo misma.

El razonamiento es acción.

Hay varias acciones dentro de uno que conducen a algo, esas acciones son: reflexionar, aplicar la inteligencia, experimentar sensaciones, no es posible separarlas, cualquier impulso lleva a una acción, pensar también es acción estimulada por el sentimiento.

El hombre actúa con todo lo que lleva dentro de sí, en ocasiones da prioridad al sentimiento, otras veces a la razón tratando de acallar una de las dos, pero tal cosa no es posible. Todas las facultades que tenemos siempre están vivas y presentes en cada uno en todo momento.

Recordemos el significado de razonar: "discurrir ordenadamente ideas en la mente para llegar a una conclusión".

El razonamiento sobre cualquier idea disparatada puede ser riguroso.

Por la historia sabemos que cuando los disparates se han plasmado en hechos, en ese momento fueron considerados normales, correctos. Más tarde se entendió que las consecuencias de actuar según esas ideas fueron injustas, despiadadas y poco a poco los hechos impulsados y avalados por esas ideas fueron considerados malos y hasta delictivos.

En ocasiones fueron ideas inspiradas por los hechos y no los hechos por las ideas, por ejemplo la esclavitud, justificada y ensalzada por filósofos relevantes e influyentes como Aristóteles (se supone que el filósofo razona correctamente).

La esclavitud ha tenido un recorrido legal de muchos siglos durante los cuales fue aceptada como algo normal que estaba en la naturaleza de las cosas, su recorrido llega hasta hoy, pero se oculta. El último país que la eliminó de sus leyes lo hizo en el año 1.963.

Hoy eso razonado y justificado por Aristóteles se considera malo y delictivo.

El razonamiento pudo haberse considerado en su momento impecable al ordenar la idea para llegar a la conclusión, supongo que deseada y preestablecida, de que la esclavitud era buena y beneficiosa, pero hoy la idea no se acepta como buena y es rechazada. A pesar de eso hay millones de esclavos reales, no en sentido figurado, y hasta un floreciente comercio, no digo tráfico ilegal, de esclavos.

Lo mismo puede decirse de otros muchos razonamientos habidos en todo tiempo y lugar con consecuencias sociales.

En los tiempos más recientes encontramos muchísimos ejemplos, entre otros: el nazismo y el estalinismo defendidos y ensalzados por numerosos y muy reputados filósofos, pensadores, políticos, opinadores, mucha gente de todos los ámbitos y estratos sociales tanto de los países en que se implantaron como en otros países. En los momentos de auge y hegemonía esas ideas razonadas fueron aceptadas y alabadas, hoy tras haber conocido las enormes y masivas [2] tragedias que ocurrieron cuando esos razonamientos se manifestaron en forma de hechos. Actualmente la mayoría de las sociedades y de la gente rechazan todo eso, sobre todo el nazismo, menos el estalinismo.

Esos razonamientos, como todos los que se dan en cada momento y tienen incidencia en la sociedad, en su momento se tuvieron por correctos, las ideas sobre las que se razonó se realizaron en hechos y las sociedades en las que fueron dominantes inicialmente las aceptó. Más tarde se vio que los hechos inducidos por esos razonamientos causaron tragedias masivas, destrucción de todas las clases,… generados por el odio que subyacía en ellos.

La importancia del razonamiento en los ejemplos vistos está en que no fueron ejercicios del intelecto sino que fueron razonamientos impulsados por ideas determinadas, se manifestaron en hechos y fueron dominantes en la vida social de esos momentos y lugares.

Las ideas precedieron al razonamiento como veremos que suele suceder.

En estos dos ejemplos sí hubo algunas voces que en el momento de salir a la luz esas ideas llamaron la atención, pero su razonamiento libre fue ignorado [3]

Otros movimientos sociales, que siempre nos afectan individualmente, surgen también de ideas razonadas con conclusiones ambiguas y otras formas de manifestarse: las morales de cada religión, las morales sociales de cada momento como la llamada progresista o la llamada reaccionaria o fascista por sus detractores, las ideologías políticas,… todas razonadas e impulsadas por los sentimientos pero opuestas en muchos casos. La razón de Estado.

Encontramos razones racionales pero opuestas que pelean unas contra otras, realmente quienes contienden son los defensores y detractores de esas ideas.

En la lucha, en la oposición está más o menos larvado el sentimiento de rencor y odio desde sus razones.

En todo ello hay un abuso de lo que unos y otros entienden por razón, ésta nunca es explicada con limpieza, se trata de imponer la razón social, supone el dominio, el poder de quienes afirman estar en posesión de la verdad desde la razón, ese estar es casi como un lugar firme. El dominio lo ejerce quien tiene poder sobre algo, se tiene razón por estar en una posición de dominio, el dominado no suele contradecir esa razón porque piensa que puede perder algo. Es el dominio de la razón irracional.

En la razón, en el razonamiento libre y universal no puede haber desacuerdo ni dominio pues el sentimiento último lo guía y da luz a la verdad que sea si es real, es el acuerdo, la armonía, de una u otra forma el amor.

Soy consciente de que la aparición del amor en este tema puede resultar rara, pero es el sentimiento de unión, de verdad,… y surge de forma natural.

Puede parecer que el amor es ajeno a la razón cuando del mismo emana todo y todo nos lleva a El.

Lo que hemos visto son razones sociales aceptadas por muchos hombres como la suya.

A nosotros nos interesa la razón propia, la de cada uno, que si es libre y universal es la de todos no siendo parte de la masa de gente sino la de cada uno de nosotros como únicos y con todos.

Al razonar acerca de cosas que nos conciernen lo honesto es preguntarnos por la cosa en cuestión sin juicios previos, esto nos permite buscar y encontrar con más libertad la naturaleza de la cosa por la que nos interesamos pero en esto, como en todo, intervienen las facultades que tenemos entre las que la razón y el sentimiento actúan.

En nuestra guía para un razonamiento recto y libre está el sentimiento.

Si el razonamiento cuando se plasma en hechos desemboca en tragedias, discordias,… veremos que no es libre y universal, en sentido contrario si el razonamiento, el de los que lo entienden y viven así, es libre y universal, puede ser liberador tanto socialmente, en nuestro pequeño mundo, como individualmente.

La razón también se puede usar de manera que sus conclusiones sean aceptadas por la sociedad sin cuestionar las ideas de las que parte ni las conclusiones a las que llega, me refiero a la ciencia.

El concepto de ciencia cuyos resultados son aceptados por todos lo entiendo restrictivo comparado con lo que actualmente se considera como tal, me refiero a muchas disciplinas como las sociales que se las llama ciencia por diversas razones, pero en sus razonamientos y en la elaboración de sus trabajos parten de ideas y conclusiones generales predeterminadas dependiendo del momento social.

La sociedad es compleja y cambiante continuamente por lo que las ideas preestablecidas y las conclusiones a las que llegan en un momento dado son distintas a las de otro. En algunas de esas disciplinas hay una carga ideológica notable. Esto no significa que esas disciplinas no sean de gran importancia dada su influencia en el devenir social, pero su desarrollo, su objeto y sus fines son distintos a lo que entiendo es ciencia en el sentido restrictivo que antes he dicho.

Con los ejemplos vistos, salvo el caso de la ciencia, podemos pensar que muchas veces la razón parte de ideas que deben ser el resultado del razonamiento con el fin de reafirmar esas ideas a las que se da la autoridad procedente de la ciencia y de la razón.

Una vez que se ha llegado a esto ya no es admitida la duda o el diálogo, esa verdad nos dicen que la dictan la razón y la ciencia, es el razonamiento predeterminado en sus conclusiones.

Tendremos que encontrar algún camino que nos permita aclarar esto.

En la definición de razón está la inteligencia como "la capacidad de entender o comprender". Veamos qué es entender o comprender pues cuando entendemos una cosa ya hemos llegado al fin que tiene aplicar la razón y el entendimiento.

Razonar, discurrir, entender,… son acciones que permiten al hombre tener claras las cosas sobre las que razona, discurre,… La cuestión está en saber qué cosas son evidentes tras el proceso de discurrir y ya no es necesario continuar pues quien alcanza la lucidez de las cosas sobre las que razona las acepta si son vivas en él, por lo tanto en su hacer y vivir lo que ha entendido.

En los ejemplos hemos visto que las acciones a las que podía inducir el razonamiento llegaban a la sociedad para influir en ella, para cambiarla ya que esa era su finalidad, pero el razonamiento es individual. Ante el razonamiento social que impera en un momento concreto el individuo coherente necesita comprenderlo por sí mismo para aceptarlo o rechazarlo. Quien actúa es el individuo de acuerdo con su propio razonamiento.

Debemos tener en cuenta que el comportamiento y los sentimientos de la masa no son los mismos que el del hombre como tal, uno, fuera de la misma.

Al buscar claridad y aceptar las cosas que se tienen por ciertas la sola razón no es suficiente, necesitamos encontrar algo en nosotros que nos dé la certeza. En esto entra el sentimiento.

El sentimiento lo sabemos real y vivo cuando experimentamos sensaciones. Es un movimiento del alma y en ella. Nos da la conciencia de nosotros mismos, de vivir. Cuando siento tengo conciencia de mí, también de otras cosas, quien siente soy yo, la conciencia de mí y de las cosas la tengo yo, veo, comprendo, … yo. Esto es acción, es sentimiento y mueve mi alma e impulsa otra clase de acciones.

El sentimiento me empuja a razonar sobre algo y el algo que siento impulsa mi acción que al final es hacia afuera.

En esto reside nuestro poder y nuestra debilidad, desde mi sentimiento soy consciente de mi dominio sobre lo que siento o de mi esclavitud, de mi servidumbre, de ser dominado.

El sentimiento nos une a todo. No olvidemos que en el Universo todo está unido, nuestro mundo es una parte del mismo, nosotros somos parte del mundo, del Universo. La cohesión, la unión de todo sólo la da el amor.

Cuando el sentimiento se distorsiona, cuando tenemos sentimientos de discordia, de odio,… la destrucción, la inarmonía, … mayores o menores que se generan también se expande al resto, que sintamos y vivamos una cosa: el amor u otra: la discordia, sólo depende de nosotros, de cada uno, si estamos en armonía vamos por el primer camino, si los sentimientos son contrarios nuestro camino es el segundo[4]. Que seamos conscientes de esto o no lo seamos no quiere decir que no sea una realidad. (Tendríamos que averiguar si esto que digo es realidad o no, como esto se desvía de lo que estoy explicando lo dejo para otro momento).

El sentimiento nos indica nuestra conformidad o desacuerdo con las cosas, con las ideas, con los actos que están ahí.

Cuando el hombre trata de acallar algo de lo que tiene dentro de sí como su conciencia, su sentimiento, su razón,… y hace prevalecer en su acción sentimientos que suelen ser una distorsión del único sentimiento que es constructivo y abarca todo, es expansivo, cohesionador, impersonal [5], dador, de desapego,… que es el amor, en el fondo de sí mismo sabe que hay algo que no funciona.

En el razonamiento, en sus conclusiones y en las ideas la pauta de la verdad la indica el amor.

En lo más puro y limpio de nuestro corazón, cuando estamos de acuerdo sin reservas con nuestro razonamiento, surge de manera natural la satisfacción, la alegría profunda, la luz, la paz en lo concerniente al asunto acerca del que buscamos la verdad. Esto marca el final del razonamiento pues hemos llegado a la total conformidad y comprensión de la naturaleza de la cosa que sea. Sigue siendo el sentimiento lo que nos lo dice.

En otro caso llegamos a la duda, a la incertidumbre.

De acuerdo con lo dicho, el amor nos guía, es el mismo en todos, en el mismo está lo universal, al final nos sentimos y sabemos más libres [6]. El amor nos muestra la verdad o la falsedad de las cosas, de las ideas, de los impulsos.


Lo vacío y lo real

Una idea de lo aparente y lo real ya se ha visto muy sucintamente al principio de estas páginas. Vamos a desarrollar un poco esas ideas.

Lo verdadero es aquello que permanece inmutable. Llegar a esto, que no es más que encontrar la esencia de la cosa que sea, supone avanzar en la búsqueda de la cosa que sea con libertad, sin predeterminación de cualquier clase, sin dogmatismo, abiertos a lo que encontremos y luego aceptar esa verdad y realizarla, que sea viva en nosotros.

Por lo general cuando alguien decide que una cosa es la verdadera la acepta sin más, pero en ella obran las facultades del alma y se le puede dar preeminencia a cualquiera de ellas, también influyen diversas circunstancias, así: el sentimiento, la inteligencia, la razón, la intuición, una visión determinada, la conformidad o disconformidad ideológica, religiosa, social, la imaginación, las circunstancias personales de quien acepta esa verdad tanto externas como interiores de uno, etc.

Algunas formas de aceptar la verdad pueden ser engañosas, entonces la verdad es difusa, es un error lo que decidimos es la verdad.

Antes hemos visto que los condicionamientos sociales, políticos, religiosas, etc. suponen que para una misma cosa hay verdades opuestas defendidas o atacadas con dureza, son verdades imposibles para unos, incuestionables para otros e indiferentes para algunos, sin embargo en la sociedad, en un momento dado, se impone una de esas verdades que nos afectan individualmente aunque sepamos que esa verdad es un error y que a lo largo del tiempo se llegue a otra verdad social distinta.

Si lo externo puede tergiversar la verdad, los condicionamientos personales la pueden distorsionar de otra manera, así: los conflictos propios, los fantasmas de dentro, etc.

Volvemos a lo dicho antes, para que una cosa sea aceptada como verdadera por la mente y el corazón debe ser generalizable. Tendremos que encontrar algún criterio que nos lleve a conocer la naturaleza de la cosa que sea, a lo inmutable de la misma.

Al hablar de lo aparente o de lo real no me refiero a cosas tangibles sino a lo que nosotros hacemos, a conductas, modos, proyecciones hacia fuera de algo de dentro de uno, roles sociales, ideologías, religiones, arquitectura social, lo que pensamos y hacemos u omitimos ante esos hechos sociales, a diversos aspectos de ciertas construcciones sociales que pueden considerarse más o menos naturales,…

La naturaleza de las cosas es inmutable, eso no significa que todas sean permanentes, hay construcciones sociales que aun teniendo una duración de siglos pueden ser reales en un momento aunque algunas, con el paso del tiempo, no sean invariables en lo sustancial y se agotan, otras se transforman.

Todas las cosas tienen una naturaleza, nosotros no podemos prescindir de cosas que están ahí y son reales, no conocemos la esencia de muchas de las mismas, nuestro actuar las va agrandando o diluyendo. En nuestro obrar inconsciente se manifiesta lo vacío. No vivimos satisfechos pero no sabemos por qué. Huimos. Se ha instalado en nosotros una especie de vacío existencial. No sabemos hacia dónde vamos. Ese vacío lo llenamos de cierto hedonismo que en muchos momentos es zafio. Aceptamos imposiciones que nos llegan en forma de normas, de leyes o de nuevos usos, de nuevas costumbres que se establecen en la sociedad no sabemos por quién. Cambios, vaivenes sin ser dueños de nuestros actos, pensamos que sí, sentimos que no. Lo que se vislumbra en la cima de todo esto asusta.

Lo expuesto hasta ahora es un tanto ambiguo, más adelante intentaré concretar más.


La naturaleza de las cosas

La esencia de cualquier cosa es una y puede suponer que la cosa sea buena o mala, constructiva o destructiva, se manifiesta cuando el hombre actúa.

Es posible que el mundo construido por los hombres sea dual: bueno o malo, no porque la naturaleza humana sea dual sino porque la libertad que tiene el hombre le permite elegir, es su elección ante las cosas que le ofrece el mundo o que él puede construir lo que le mueve en una u otra dirección.

Con frecuencia confundimos la descripción de las cosas, su utilidad, su funcionalidad, su predominio en un momento determinad, su arraigo en la sociedad,… con su naturaleza sin preguntárnoslo. Lo vernos mejor con algunos ejemplos.

Cuando alguien es crítico, aclaro que la crítica es el: "arte de juzgar de la bondad, verdad y belleza de las cosas" (dicc. RAE), y discrepa en según qué asuntos de la verdad social es expulsado al ostracismo aunque su crítica sea cierta.

Hay cosas buenas según su naturaleza, muchas de ellas las hemos pervertido y degradado hasta desnaturalizarlas, su influencia en el tiempo es menor y paulatinamente son expulsadas o extrañadas por la sociedad aunque puedan quedar restos, islas de eso y unos pocos continúen con ellas porque piensan y sienten que da sentido a sus vidas.

Todas las cosas tienen una naturaleza, si logramos conocerla podremos tener pautas claras para nuestro quehacer y vivir si deseamos que nuestras vidas tengan un sentido más pleno.

Muchos hombres viven identificados con las cosas externas a ellos, de fuera de sí mismos, son arrastrados y dominados por ellas, en ocasiones sutilmente, esas personas, en gran medida, no son dueñas de sí mismas.

Veamos entonces cómo, si conocemos lo verdadero de las cosas es más difícil que nos atrapen, que nos dominen, que ejerzan poder sobre nosotros.

Conocer las cosas que nos conciernen no lo planteo como un ejercicio intelectual sino como algo vital, de nuestras vidas.

Hemos de tener en cuenta también que en nuestro mundo, lo vivamos así o no, lo percibamos o seamos insensibles a ello, todo está vinculado, unido con todo y todos con todos.

Cuando me intereso por una cosa me pregunto qué es, cuál es la verdad de la misma; lo primero que veo son sus consecuencias, su manifestación en la sociedad y su ascendiente sobre mí que puede ser claro o difuso, su influencia en mi vida.

Una de las primeras reacciones que solemos tener ante algo es si es beneficioso, si es bueno para nosotros, para mí, pero es insuficiente.

Al decir antes que para ser aceptado un razonamiento por todos el mismo debe ser libre y universal, no me refería tan sólo al razonamiento sino a lo que impulsa en su manifestación, a la acción correspondiente, por lo mismo mi pregunta anterior puede hacerse de otra manera: si una cosa es beneficiosa para mí, ¿También lo es para todos los hombres?

Si muchos hombres o yo sufrimos por algo externo a nosotros, también me pregunto.

Ante algunas cosas que nos afectan y conciernen a la sociedad y no son beneficiosas para todos, muchos de los que no se sienten dañados suelen poner distancia pretendiendo que nada tienen que ver con ellas aunque estén inmersos en ese mundo, hablan y actúan como si estuviesen en un mundo diferente.

Solemos ser censores sin aportar soluciones, la mía en mi pequeño mundo.

Otras veces nuestros errores, razonamientos peculiares,… pretendemos que los asuma y resuelva la sociedad a la que en esos errores y asuntos hemos dado poco o nada, aunque los posibles beneficios son sólo para cada uno, pero la pérdida clamamos para que sea asumida por todos. Esto ocurre en muchas ocasiones, sobre todo cuando la mente social se obnubila, se manifiesta especialmente en asuntos económicos, es el caso de las burbujas especulativas de la clase y tamaño que sean y afecten a gran parte de la sociedad o a una pequeña parte de la misma.

Todos tenemos diversas facultades dentro de nosotros, son las mismas en todos, nos permiten conocer las cosas, su naturaleza, así: la inteligencia, la intuición, una visión de las cosas, la razón, el sentimiento,… lo único que necesitamos hacer es aplicar, utilizar todo lo que llevamos en nosotros de manera honesta y limpia con nosotros mismos y con ello alcanzar lucidez sobre lo que sea.

Para unas cosas podemos tener la visión, la intuición, la luz de manera directa, para otras necesitamos explicarnos algo más aun teniendo la visión clara desde el primer momento que nos enfrentamos a lo que sea, tendremos que al origen de la cosa, conocer su recorrido, ver sus resultados, lo que es.

Hay múltiples ejemplos, veamos algunos; uno de ellos es el dinero, nos afecta individual y socialmente. Pongo este ejemplo porque nos concierne directamente y es un asunto muy actual pues llevamos varios años con una crisis muy especial que se centra en el dinero, aunque es mucho más que eso. La crisis la entiendo como cambio, es su significado. Esta crisis conlleva a unos lugares más que a otros sufrimiento.

Sobre este tema se ha hablado y escrito mucho, sin embargo, hasta donde conozco, nunca se ha hablado de la naturaleza del dinero. Es cierto que en los libros de economía no se habla de la esencia del dinero, lo que se considera como tal es que se trata de un medio de pago que tiene unas funciones, sólo se plantea el tema del dinero sobre sus funciones, sin embargo su naturaleza se ignora. Es la misma que la de las mercancías: vida de la gente, dicho en un sentido totalmente real[7]

Si vemos esto con claridad, lo aceptamos y nuestra actuación es acorde con ello tendrá alguna consecuencia en nuestro manejo del dinero, en nuestros quehaceres y en nuestra relación con la sociedad.

La explicación de la naturaleza del dinero es sencilla, pero no es fácil preguntárnosla y llegar a verla, sin embargo con una reflexión seria y sincera puede vislumbrarse.

Existen numerosas instituciones, entendidas como creaciones de la mente humana que estructuran relaciones entre gente de diversas formas, religiones e ideologías que influyen en la vida social, movimientos con tendencias muy diversas como el feminismo, cosas discutidas como el matrimonio homosexual, el aborto, la competencia, el conservacionismo, la belleza, la fealdad, la ostentación, el prestigio social y muchos más que están ahí.

Todo conlleva acciones sociales que aceptamos o rechazamos e influyen en nuestras vidas.

Otras cosas las aceptamos sin más como todos los deportes, la música, etc., los cambios inducidos en el lenguaje que pretenden y logran cambiar los conceptos de las cosas sociales, así: calidad de vida, interrupción voluntaria del embarazo, fascista,… siendo esto concreto, el cambio de lenguaje, es uno de los instrumentos de dominio y represión social más poderosos, y muchos ejemplos más.

De los ejemplos citados y de otros que veremos para centrar lo que estamos viendo no nos sirve su intelectualización sino lo que su enseñanza puede suponer para nosotros, para nuestras vidas, en nuestras relaciones con la sociedad, con los demás, en nuestra cotidianeidad, en acciones aparentemente mecánicas o banales, en lo pequeño,.., cuando recordemos o si hemos aceptado vitalmente lo que entendemos que son las cosas.

Sigamos con otros ejemplos. Nuestra sociedad ensalza la competencia, ésta no es más que una forma sofisticada de la guerra, competir significa: contender, luchar, pelear. La gente compite entre ella individualmente por cosas como el trabajo, alguien gana y alguien pierde, sale derrotado de la contienda, esto es característico del sistema capitalista en sus diversas manifestaciones.

Recordemos que lo específico del sistema capitalista es que la fuerza de trabajo es considerada como una mercancía que se compra y se vende por un precio en un mercado que es el campo de batalla.

Las empresas luchan unas contra otras, compiten por tener más poder, más cuota de mercado, es decir, más dominio del campo de lucha, todo ello por el poder.

La sociedad admira a las grandes empresas, a las que tienen más poder, a las que en la batalla vencen.

Uno de los instrumentos para conseguir más poder es la estrategia, este medio para lograr el poder como fin procede de la guerra cruenta, la no sofisticada, desde hace muchos siglos, su objetivo: alcanzar la victoria.

Los deportes son lo mismo pero con otras formas, siempre se compite, la sociedad alba al victorioso e ignora al derrotado. El lenguaje utilizado en muchos deportes es muy revelador, por ejemplo en el futbol; tiene millones de seguidores en todo el mundo que se son simpatizantes, muchos de ellos fanáticos, de algún equipo.

En las aficiones hay connotaciones sociales de gran relevancia.

Los futbolistas equivalen a nuestros gladiadores con quienes la gente se identifica desde la lejanía e inaccesibilidad, son los de su equipo, desprecian a los otros. Su victoria es la nuestra, la de nuestra ciudad, la de nuestra nación, las celebraciones lo muestran con claridad.

La estructura del juego es la de una batalla con reglas, el fin es vencer, humillar al derrotado.

Los millones de seguidores están involucrados, muestran una acción pasiva desde la distancia y activa en las celebraciones de la victoria: desfiles triunfales, aclamaciones masivas, etc.

Otros deportes evidencian lo mismo, la lid, la guerra, algunos con mayor claridad: el boxeo, la lucha,…

En otras actividades sociales sucede lo mismo, los países, las empresas,… fomentan la competitividad, la competencia,… Podríamos seguir con más cosas pero no es necesario.

La naturaleza de la competencia se ve de manera más clara, es la guerra real aunque menos cruenta que las consideradas guerras. Para competir valen todos los medios, observemos cómo se producen numerosas manufacturas y los muertos reales que hay tras ellas o los esclavos, dicho no en sentido figurado.

Es la guerra, en el fondo odio más o menos oculto, enfrentamientos, rencillas, resentimientos… y ganadores y perdedores.

Otras cosas tienen una naturaleza opuesta a las de los ejemplos vistos, así, la belleza que nos eleva, nos lleva directamente al amor, a la expansión jubilosa de luz, a la armonía, todo ello trasciende al objeto bello, su naturaleza es el amor [8].

Lo feo es lo contrario, la negación, la inarmonía.

La ostentación es una de las actuaciones humanas que evidencian lo aparente con más claridad, es presumir de grandeza por medio de cosas materiales, lujos,… En la ostentación se valoran los logros materiales siempre efímeros y perecederos. Es la simulación, la apariencia, la imitación a algún poderoso dios imaginado, es la negación del verdadero poder que tenemos todos y cada uno de los hombres.

Parecido a la ostentación es el llamado prestigio de alguien, procede de la situación social de un momento como la profesión ejercida en algunos lugares y organizaciones, cargos más o menos relevantes, etc.

La naturaleza de la música puede ser el amor al que lleva la belleza y manifestar armonía, luz,.. , también puede ser lo contrario y manifestar desorden, caos, odio, intrascendencia, destrucción. Expresa cómo el sentimiento lleva por un camino y según que sentimientos por otro.

Aunque el sentimiento está presente en todas nuestras manifestaciones en la música está menos escondido. La música es directamente sentimiento sin soportes materiales, su naturaleza se percibe como sentimientos o como sentimiento pleno que se lanzan al mundo de forma directa.

En otras cosas hay un intento deliberado, apenas conocido por la gente, de imponer una visión del mundo por varios medios como la educación, la cultura, determinados movimientos sociales, cambios de lenguaje y con ello de la percepción de las cosas, tergiversación de la historia, de los hechos, del dinero,… Tras ello alguna clase de totalitarismo cuyo fin, el de los que impulsan todo esto, es tener todo el poder de la sociedad.

Lo aparente lo vemos en aquello que se manifiesta de manera distinta y opuesta a la naturaleza de la cosa que sea, en la apariencia aceptamos lo que no es y negamos lo que es.

Si la ostentación es una forma burda de apariencia, hay otras formas menos claras, así, jugar un rol social ignorando a la persona, escudarse en normas sociales determinadas, en leyes injustas como negación.

En otras cosas como el dinero, la competencia, el deporte,… la apariencia está tan arraigada en la sociedad que es difícil discernir y nos arrastra.

No hay nada indiferente, acaso nuestra actitud que más que indiferencia es defensa y rechazo ante algunas cosas y hechos. Las cosas tienen una entidad que aceptamos o rechazamos.

De lo que estamos viendo ahora se puede inferir que el mundo es dual: bueno y malo, luminoso y oscuro.

Conociendo la naturaleza de las cosas sólo se ven esas dos direcciones. No sé si es generalizable a todo lo construido por el hombre a lo largo de los siglos, no he sido capaz de encontrar algo distinto a lo beneficioso o dañino, pues incluso lo que puede aparentar ser indiferente está hecho por los hombres con alguna idea y no es indiferente para todos.

Que lo benéfico o lo malo tengan un grado mayor o menor de esas cualidades no significa que lleven direcciones distintas a las vistas, además el grado de bondad o de maldad de cualquier cosa no es cuantificable. Si los hombres hemos creado esa dualidad ha sido porque lo malo es bueno para quienes han construido eso aun sin ser ellos conscientes ya que sólo han buscado su propio beneficio, no su bien, que si lo han vivido así ha sido siempre pasajero.

Esas construcciones humanas son posibles porque el hombre tiene libertad, que la use de una manera o de otra es asunto de cada uno.

El hombre aunque construya constantemente cosas con consecuencias nocivas no es dual, de esto hablaremos más adelante, está dotado de libertad pero no abocado al mal, éste es una distorsión de su naturaleza cuando se da.

Este mundo que es dual lo hemos construido nosotros durante siglos pero no porque sea inevitable o esté predeterminado.

La gente dice que el mundo está mal, que funciona mal y lo atribuye a los políticos, a los ricos, a la religión, sobre todo la católica, a los poderes fácticos ocultos, … nunca decimos que el mundo, la sociedad somos todos y entre todos hacemos que esté como la percibimos. Es como si aceptásemos el determinismo, cierto fatalismo y nosotros nos mantuviésemos fuera del mundo pero arrastrados, cuando estamos y somos del mundo. El mundo lo hacen así otros, es lo que acostumbramos a decir, supongo que también a pensar y sentir y nos convencemos a nosotros mismos de que no somos responsables de nuestro mundo en el que actuamos constantemente.

Seguramente el mundo construido por los hombres, en gran medida, es dual: lo bueno y lo malo, el bien y el mal, el amor y el odio,… todo ello con mayor o menor intensidad. La naturaleza de las cosas así lo evidencia, pero todo eso es fruto de la acción humana realizada con libertad en parte y llevados por el libre albedrío. En ello no hay nada de fatalismo ni determinismo impuesto a los hombres por algún dios, nosotros sabemos que la libertad del hombre, de cada uno cuando la logra es mayor poder que puede alcanzar [9]

En este mundo dual construido por los hombres las cosas tienen entidad y son reales, unas las percibimos buenas y otras malas. Esto es una simplificación de un mundo complejo, como es el nuestro, pero en términos generales puede considerarse así.

Lo que es malo lleva en sí el germen de la destrucción, su naturaleza es la pelea, el poder humano manifestado de muchas formas: el hedonismo vacío, el dogmatismo, la ostentación, etc. Llevamos siglos así, las mismas cosas se refinan, pero su naturaleza no cambia.

Desde el sentimiento individual se percibe todo eso con poca lucidez aunque nos seduzca, nos engañe el brillo de sus manifestaciones Los sentimientos que estimulan en nosotros algunas cosas no son totalmente limpios o son efímeros y se agotan, luego queda el vacío y nos apresuramos a buscar otra cosa. Es una realidad que al final se difumina, sin embargo el sentimiento individual es lo real. Lo real para mí es lo que yo siento.

Volvemos al sentimiento que nos da pautas y guías, pero no volvemos a los sentimientos contradictorios y, a veces, turbios, volvemos al verdadero sentimiento.

Vivir en lo real no es estar conformes con todas las cosas una vez conocida su naturaleza, es vivir de acuerdo con nosotros desde lo más profundo de acuerdo con el sentido que demos a nuestras vidas.

No tenemos ninguna referencia fuera de nosotros mismos de lo que es bueno y de lo que es malo, sí hay mensajes, literatura, música,… construcciones humanas, pero la acción es nuestra, de cada uno. Lo real para mí es lo que yo siento.

La naturaleza de las cosas es real, el mundo es real, lo hemos construido desde nuestra luz y desde la oscuridad que está en las cosas no en nosotros, vamos a algún lugar, buscamos nuestra plenitud, la libertad y caminamos, quizá sea sencillo pero no fácil.

Si caminamos por el sendero de la luz, escuchamos a nuestro corazón puro y limpio y somos fieles a su voz encontraremos todo.



[1] Sobre esto puede verse "El hombre libre"

[2] Hoy las tragedias y sufrimientos son masivos, eso no significa que el hombre sea más cruel que hace unos siglos, la mentalidad social ha ido cambiando, una producción masiva de mercancías, noticias, hechos sociales,… conlleva el arraigo de la masificación en todo, también en los disparates y tragedias realizadas por los hombres.

[3] De esas advertencias acerca de lo dañino hay una que me parece esclarecedora, me refiero a la de J.Stuart Mill que avanzó lo que podría suceder si lo escrito por Marx en El Manifiesto Comunista llegase de alguna manera a ser realidad , el llamado socialismo real lo fue . Seguramente J. Stuart Mill fue capaz de comprender la naturaleza de lo que era propuesto. Esto sucedió en el año 1.848. tanto la publicación del Manifiesto como la crítica de J. Stuart Mill, a quien no se puede tildar de reaccionario o cosas así, fue en cierta forma un precursor del laborismo inglés en los movimientos previos al mismo, me refiero al movimiento fabiano

[4] En otras páginas he diferenciado sentimiento de sentimientos.

[5] Para evitar un posible malentendido, lo de impersonal no significa que quien ama sea indiferente, es lo contrario; el amor en su expresión no tiene límites ni es posesivo, es universal en todos, pues aun siendo objeto de quien ama en muchas ocasiones a alguien concreto, el amor dado trasciende al amado y llega a todo y a todos, recordemos que une a todo y a todos aunque no lo percibamos ni sintamos muchas veces, pero la unión es lo que existe en el amor.

Otra aclaración, que no veamos o sintamos una cosa como nosotros queremos no quiere decir que no exista.

[6] Acerca de la razón del amor en otras páginas se explica que el amor es la razón total

[7] En: "Acerca del dinero y su naturaleza " se explica lo que digo aquí.

[8] En Reflexiones II, en unas pocas páginas se habla de la belleza.

[9] Algo de esto se expone en El hombre libre.